Montevideo advierte a Bruselas: la demora en ratificar el acuerdo con Mercosur abre la puerta a China

El canciller uruguayo Mario Lubetkin sostiene que el bloque sudamericano ya cumplió su parte y reclama a la UE definir el proceso judicial que mantiene frenada la ratificación parlamentaria.
Uruguay instó a la UE a resolver cuanto antes el proceso de ratificación del acuerdo comercial
Uruguay instó a la UE a resolver cuanto antes el proceso de ratificación del acuerdo comercial

El canciller de Uruguay, Mario Lubetkin, instó a la Unión Europea a resolver cuanto antes el proceso de ratificación del acuerdo comercial con Mercosur, al advertir que una parálisis prolongada del pacto puede traducirse en una pérdida de influencia europea en Sudamérica frente a China y otras potencias globales. El planteo llegó durante una visita a Bruselas, en momentos en que Uruguay ejerce la presidencia pro tempore del bloque.

Lubetkin remarcó que los cuatro socios plenos de Mercosur completaron la ratificación del acuerdo en apenas dos meses, con el respaldo de gobiernos de distinto signo político, y que la región ya cumplió con la parte del compromiso que le correspondía. El acuerdo comercial interino, que elimina aranceles sobre el 91% de los bienes intercambiados entre ambos bloques, entró en aplicación provisional para Mercosur el 1° de mayo, tras la firma del pacto el 17 de enero en Asunción.

El freno judicial en Bruselas

En Europa, en cambio, el proceso permanece congelado. El 21 de enero, apenas cuatro días después de la firma, el Parlamento Europeo votó por un estrecho margen —334 votos a favor, 324 en contra y 11 abstenciones— remitir el acuerdo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que se expida sobre su compatibilidad con los tratados comunitarios. La consulta paraliza de facto la votación de ratificación en la Eurocámara, que llegó a barajar para la primavera boreal de este año.

Los plazos habituales de este tipo de dictámenes ante el TJUE rondan entre 18 y 24 meses, aunque el propio tribunal aclaró que mantiene control total sobre el calendario y puede priorizar la causa si las circunstancias lo requieren. En julio, el TJUE dio inicio formal al examen del acuerdo; se espera que el dictamen del abogado general esté listo recién en el primer trimestre de 2027, lo que condicionará el trámite posterior en el Parlamento y, más adelante, en los parlamentos nacionales de los 27 Estados miembros.

Consultado sobre los tiempos, Lubetkin admitió no tener certeza sobre si el proceso concluirá en 2027 o 2028, aunque se mostró confiado en que el Parlamento Europeo terminará aprobando el acuerdo. Sostuvo que esa definición corresponde exclusivamente a la UE, ya que del lado de Mercosur el proceso está cerrado.

Uruguay no espera a Bruselas

Mientras aguarda la resolución del TJUE, Uruguay decidió avanzar por su cuenta. Como presidente pro tempore de Mercosur, Montevideo prevé organizar en diciembre el primer foro comercial UE-Mercosur y ya trabaja junto a funcionarios de Comercio de la Comisión Europea para profundizar la cooperación económica bilateral aun antes de que se resuelva la ratificación formal. Según Lubetkin, la ciudadanía de la región no puede esperar los tiempos judiciales europeos y necesita señales concretas.

El canciller uruguayo enmarcó el acuerdo en un escenario geopolítico donde el comercio mundial está cada vez más condicionado por la competencia entre bloques, y sostuvo que Europa debería identificar con qué regiones puede construir relaciones de complementariedad estratégica. Para Lubetkin, el pacto no se limita a abrir mercados europeos a las exportaciones sudamericanas: también habilita un flujo de inversión en sentido inverso, desde Mercosur hacia Europa.

China, como alternativa concreta

El mensaje de Lubetkin hacia los funcionarios europeos fue directo: Mercosur no permanecerá indefinidamente a la espera de una definición. Consultado sobre si China ocuparía el lugar de socio alternativo ante una eventual parálisis del acuerdo, el canciller no dudó en confirmarlo. China se consolidó en los últimos catorce años como el principal socio comercial de Uruguay, mientras Europa continúa siendo la mayor fuente de inversión extranjera del país y Estados Unidos mantiene una posición dominante en el comercio de servicios.

Lubetkin insistió, de todos modos, en que Uruguay no busca alinearse con un bloque en detrimento de otro, sino profundizar simultáneamente sus vínculos con China, Estados Unidos y la Unión Europea. Esa posición se sostiene pese a la presión de la administración de Donald Trump para contener la influencia china en la región. Durante la presidencia pro tempore uruguaya, que se extenderá por seis meses, Mercosur buscará además cerrar negociaciones comerciales con Canadá, Emiratos Árabes Unidos e India, y reforzar vínculos con los países de la ASEAN y con África. Para Uruguay, Europa continúa siendo su socio estratégico de referencia, pero la advertencia de Lubetkin fue clara: la ventana de oportunidad para Bruselas no permanecerá abierta de manera indefinida.

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