El 1° de noviembre de 2026, entra en vigor el Acuerdo de Libre Comercio entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por sus siglas en inglés). El tratado fue firmado el 16 de septiembre de 2025 en Río de Janeiro, tras catorce rondas de negociación, e incorpora a los cuatro socios plenos del Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— junto con Noruega, Suiza, Islandia y Liechtenstein, los cuatro países que integran la EFTA, un bloque europeo independiente de la Unión Europea.
Ya está a disposición de las empresas manuales con las reglas de desgravación arancelaria, los criterios de origen de los productos y las demás condiciones necesarias para acceder a las preferencias comerciales desde el arranque del cronograma.
Un mercado de 300 millones de consumidores
El acuerdo abarca un mercado conjunto de aproximadamente 300 millones de consumidores, de los cuales unos 14,3 millones corresponden a la porción europea. Según trascendió las ventajas arancelarias regirán desde el 1° de noviembre para la totalidad de los sectores, aunque con cronogramas de reducción diferenciados: mientras que más de la mitad de las exportaciones noruegas —entre ellas el salmón, hoy gravado con un arancel del 10%— quedará con arancel cero desde el inicio de la vigencia, el resto de los productos verá sus alícuotas recortarse de manera gradual a lo largo de plazos de entre cuatro y quince años.
Relación Noruega – Brasil
Noruega es, dentro de América Latina, el principal socio comercial de Brasil y ocupa el quinto lugar entre los destinos de inversión noruega en el mundo. El stock de inversiones noruegas en territorio brasileño alcanzó los 14.000 millones de dólares en 2024, con un incremento de 2.000 millones de dólares entre 2022 y 2023 traccionado en gran medida por proyectos de energías renovables. Más de 80 empresas noruegas del sector offshore operan hoy en Brasil, con soluciones vinculadas a automatización, perforación y operaciones de menor emisión, un perfil que anticipa hacia dónde podría profundizar la relación bilateral una vez en marcha el nuevo esquema arancelario.
Impacto estimado para la red comercial brasileña
El Ministerio de Desarrollo brasileño proyecta que la entrada en vigor del acuerdo con la EFTA podría elevar en cerca de 7.200 millones de dólares el comercio de Brasil amparado por acuerdos preferenciales, tomando como referencia los flujos comerciales de 2024. Según esa misma estimación oficial, la red de comercio del país sostenida por tratados crecería en torno al 10% con la puesta en marcha del nuevo tratado, un salto que se suma a otros frentes de negociación externa que el Mercosur avanzó en paralelo durante 2026.
Un socio comercial diferenciado de la Unión Europea
La EFTA no debe confundirse con la Unión Europea: Noruega, Suiza, Islandia y Liechtenstein no forman parte del bloque comunitario, aunque mantienen vínculos económicos estrechos con él. Para el Mercosur, el entendimiento con la EFTA constituye por lo tanto un canal comercial independiente, que establece reglas propias para el intercambio de bienes y servicios, las inversiones, el origen de los productos y la facilitación del comercio, y que se suma —sin superponerse— a la red de acuerdos que el bloque suramericano continúa ampliando en distintos frentes.

