El nuevo Consejo de Comercio entre Estados Unidos y China

Un grupo de asesores sindicales advirtió a la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos sobre el riesgo de una expansión descontrolada de funciones y reclamó resolver primero los conflictos comerciales pendientes con Beijing.
14/07/2026
3 minutos de lectura
El nuevo Consejo de Comercio entre Estados Unidos y China
El nuevo Consejo de Comercio entre Estados Unidos y China

Un grupo de asesores laborales que asiste a la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR) le transmitió a la agencia que el naciente Consejo de Comercio entre Estados Unidos y China debe tener un mandato acotado y claramente delimitado. En sus comentarios, los asesores advirtieron sobre el riesgo de una expansión gradual y descontrolada de las funciones del organismo, y pidieron que Washington resuelva primero los conflictos comerciales en curso con Beijing antes de poner en marcha un mecanismo orientado a reducir aranceles.

El Consejo de Comercio surgió como uno de los resultados de la visita del presidente Donald Trump a Beijing en mayo de 2026, tras una serie de rondas de negociación bilateral que a lo largo del año pasado incluyeron encuentros en Ginebra, Londres, Estocolmo, Madrid y Kuala Lumpur, y que derivaron en un acuerdo comercial y económico entre Trump y el presidente chino Xi Jinping cerrado en Busan a fines de 2025. Se trata de un mecanismo de gobierno a gobierno, complementado por un Consejo de Inversión paralelo, a través del cual Estados Unidos y China identificarían categorías de bienes considerados “no sensibles” y acordarían modificar de manera recíproca ciertos aranceles sobre una base de valor equivalente.

Un mandato en discusión

El representante comercial Jamieson Greer describió al organismo como una suerte de “adaptador” institucional, pensado para tender puentes entre las diferencias estructurales de ambas economías y promover mayor reciprocidad y durabilidad en el vínculo comercial. La USTR abrió el 2 de junio un período de comentarios públicos para definir el diseño del Consejo, organizado en dos grandes ejes: qué productos deberían calificar como no sensibles y ser candidatos a una rebaja arancelaria, y cómo debería funcionar el organismo en la práctica, incluyendo la frecuencia de sus reuniones y los mecanismos de intercambio de datos comerciales entre ambos gobiernos. El plazo para presentar comentarios venció el 10 de julio, mientras que las réplicas podrán presentarse hasta el 27 de julio a través del portal electrónico de la agencia.

Según el propio esquema difundido por la USTR, la creación del Consejo es apenas la primera etapa de un proceso más largo, que continúa con la selección de una lista de productos para la negociación, las conversaciones con Beijing y, recién al final, la aplicación efectiva de las rebajas arancelarias. Es justamente esa extensión del proceso, y la posibilidad de que el organismo permanente vaya sumando funciones con el correr del tiempo, lo que motivó la advertencia de los asesores laborales sobre un mandato que debe quedar claramente circunscripto desde el inicio.

Otras organizaciones que participaron del proceso de consulta, como el centro de estudios ITIF, sostuvieron que Estados Unidos no necesita crear un nuevo consejo para gestionar el comercio con China, sino utilizar las herramientas ya disponibles —investigaciones bajo la Sección 301, derechos antidumping y compensatorios, controles a la exportación y coordinación con aliados— para exigirle a Beijing el cumplimiento de las reglas comerciales vigentes. Ese centro recordó, además, que Washington ya ensayó antes mecanismos de diálogo similares: el primer encuentro del Diálogo Económico Integral entre ambos países, lanzado en 2017, no arrojó resultados concretos, lo que llevó meses después a que la primera administración Trump recurriera directamente a la Sección 301 para presionar a Beijing.

El telón de fondo del comercio bilateral

El nuevo organismo se enmarca en una relación comercial que viene mostrando señales de reordenamiento. El déficit de bienes de Estados Unidos con China cayó cerca de un 32% interanual en 2025, hasta unos 202.000 millones de dólares —el nivel más bajo desde 2004—, y los datos de marzo de 2026 mostraron una contracción interanual del 46 por ciento. Al mismo tiempo, la USTR avanza en paralelo con investigaciones sobre trabajo forzoso que ya determinaron que 60 socios comerciales, entre ellos China, no prohíben o no controlan de manera efectiva las importaciones de bienes producidos con esa práctica, lo que podría derivar en aranceles adicionales de entre el 10% y el 12,5% según el caso, con audiencias públicas que comenzaron el 7 de julio.

Para los asesores laborales, la secuencia importa: antes de habilitar un mecanismo que permita bajar aranceles sobre bienes no sensibles, Washington debería primero encauzar los conflictos comerciales abiertos con Beijing, entre ellos las prácticas de subsidios, la sobrecapacidad industrial china y el cumplimiento de compromisos previos como el Acuerdo de Fase Uno de 2020. La discusión anticipa que el diseño final del Consejo de Comercio podría demorarse mientras la USTR procesa las observaciones recibidas y negocia con sus contrapartes chinas sobre qué sectores —de los hasta 30.000 millones de dólares en bienes que altos funcionarios estadounidenses mencionaron como punto de partida— ofrecen mayor margen para un beneficio mutuo.

No te pierdas