Desde el 1 de noviembre de 2026, el comercio entre Perú y China se rige por una versión actualizada de su Tratado de Libre Comercio (TLC). La entrada en vigor del Protocolo de Optimización quedó oficializada por el Decreto Supremo N.º 012-2026-MINCETUR.
La actualización toca la relación económica más importante del país andino. China es el principal socio comercial de Perú desde hace más de una década y concentra alrededor del 35% de su intercambio con el mundo, según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur). Desde la entrada en vigor del acuerdo original, las exportaciones peruanas al gigante asiático crecieron a un ritmo promedio cercano al 13% anual.
Qué cambia en el texto del tratado
El protocolo reescribe siete capítulos del acuerdo de 2009: reglas de origen; procedimientos aduaneros y facilitación del comercio; medidas sanitarias y fitosanitarias; propiedad intelectual; comercio de servicios; entrada temporal de personas de negocios; e inversión, de acuerdo con el detalle difundido por el Ministerio de Comercio de China (MOFCOM).
A eso suma cinco capítulos que no figuraban en el texto original y que reflejan cómo cambió el comercio en los últimos quince años: cooperación en normas técnicas y evaluación de la conformidad, política de competencia, comercio electrónico, cadenas globales de suministro, y medio ambiente y comercio.
Para el Mincetur, el nuevo marco agilizará las operaciones de comercio exterior, profundizará la cooperación entre las aduanas, fijará reglas para la economía digital y ayudará a captar más inversión china. La cartera ubica a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) entre las principales beneficiarias y sostiene que un socio de ese peso exigía un tratado a la altura de las necesidades actuales de los operadores.
Ocho años entre la negociación y la vigencia
El TLC original se firmó en Beijing el 28 de abril de 2009 y comenzó a aplicarse el 1 de marzo de 2010. Las conversaciones para modernizarlo arrancaron en 2018 y culminaron con la firma del protocolo en Lima el 14 de noviembre de 2024, durante la visita de Estado de Xi Jinping en el marco de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) que organizó Perú. El documento lo rubricaron el ministro de Comercio chino, Wang Wentao, y la entonces titular del Mincetur, Úrsula León.
Del lado peruano, la ratificación llegó con el Decreto Supremo N.º 035-2026-RE. El propio protocolo dispone que entra en vigor 60 días después del intercambio de notificaciones por vía diplomática, paso que ambos gobiernos completaron antes de fijar la fecha de noviembre.
Un acuerdo de reglas, no de aranceles
A diferencia de lo que suele asociarse con una renegociación comercial, la actualización no incluye una nueva ronda generalizada de reducciones arancelarias: el resumen oficial del Mincetur no anuncia rebajas adicionales y el foco está puesto en normas, procedimientos y cooperación.
Eso desplaza la discusión sobre su impacto hacia la implementación. El beneficio real dependerá de cómo se apliquen en la práctica los capítulos de aduanas, origen y facilitación, y de la capacidad de las empresas exportadoras, en especial las de menor escala, para aprovechar procedimientos más ágiles y reglas más previsibles. El texto íntegro está disponible en el portal de Acuerdos Comerciales del Mincetur.
La lectura regional
El protocolo convive con el resto de la red de acuerdos peruanos, incluido el TLC con Estados Unidos, que sigue vigente. Esa doble pertenencia es parte del argumento con el que Lima busca posicionarse como plataforma de acceso a América Latina para el capital y el comercio asiáticos.
El calendario refuerza esa lectura. Perú llega a la reunión de líderes de APEC, que se celebrará en Shenzhen el 18 y 19 de noviembre, con el protocolo ya en aplicación, dos años después de haberlo firmado como anfitrión del foro. Será además una de las primeras vitrinas para medir si las nuevas reglas se traducen en más comercio e inversión.

