Trump deja en suspenso la venta de armas a Taiwán tras su cumbre con Xi

El presidente de Estados Unidos regresa de Pekín sin compromisos sobre un paquete de armamento, mientras ambas potencias celebran avances en la estabilización de su relación.
18/05/2026
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Trump deja en suspenso la venta de armas a Taiwán
Trump deja en suspenso la venta de armas a Taiwán

Donald Trump volvió a Washington el pasado viernes sin haber tomado una decisión sobre si aprobará la mayor venta de armas a Taiwán de la historia reciente —un paquete valorado en 14.000 millones de dólares— luego de escuchar las objeciones del presidente chino Xi Jinping durante dos días de conversaciones en Pekín.

«Tomaré una determinación», dijo Trump a los periodistas a bordo del Air Force One. «Estaré tomando decisiones. Pero, saben, creo que lo último que necesitamos ahora mismo es una guerra a 9.500 millas de distancia.» La administración republicana había autorizado en diciembre pasado un paquete de armamento récord de 11.000 millones de dólares para Taipéi, que aún no se ha concretado.

En declaraciones también desde el avión presidencial, Trump fue más explícito sobre su posición: «Sobre Taiwán él se siente muy fuertemente al respecto. No hice ningún compromiso en ningún sentido.» La frase resume la ambigüedad calculada que marcó el tono de toda la visita.

La cumbre, que Xi calificó de «hito», concluyó con una reunión de casi tres horas en el complejo de Zhongnanhai —la residencia oficial del presidente chino, a menudo comparada con la Casa Blanca o el Kremlin— donde ambos líderes almorzaron rodeados de árboles centenarios y rosas del jardín imperial. Xi prometió enviarle semillas de rosas al mandatario estadounidense. Trump quedó visiblemente impresionado: «Ha sido realmente un par de días maravillosos.»

Pero el optimismo de las formas choca con las realidades de fondo. El presidente chino advirtió durante la cumbre que si el asunto de Taiwán se maneja «incorrectamente», los dos países podrían «entrar en conflicto». Sin embargo, también sugirió que si se gestiona «apropiadamente», la relación bilateral puede mantenerse «generalmente estable», según la agencia oficial Xinhua.

El secretario de Estado Marco Rubio se apresuró a aclarar que la política oficial de Estados Unidos sobre Taiwán no ha cambiado, disipando así el mayor temor de Taipéi ante la cumbre: que Trump pudiera llegar a oponerse explícitamente a la independencia de la isla. El Consejo de Asuntos del Continente de Taiwán dijo estar «prestando mucha atención» al desarrollo de los encuentros.

Más allá de Taiwán, la cumbre produjo algunos resultados concretos. Trump anunció que Xi acordó adquirir inicialmente 200 aviones Boeing, con posibilidad de llegar a 750 unidades si la relación progresa. 

El mandatario viajó acompañado de un grupo de directores ejecutivos de grandes corporaciones estadounidenses, en línea con la estrategia de la Casa Blanca de obtener compromisos de compra en sectores como aeroespacial, agricultura y energía.

En materia nuclear, Trump reveló haber planteado a Xi la posibilidad de incorporar a China a un nuevo acuerdo de control de armamentos. El último tratado vigente entre Rusia y Estados Unidos —el New START— expiró en febrero sin renovación, dejando por primera vez en más de medio siglo los dos mayores arsenales atómicos sin límites acordados. Si bien el Pentágono estima que China superará los 1.000 ojivas nucleares para 2030, su arsenal aún dista de alcanzar la paridad con Washington o Moscú, que cuentan con más de 5.000 cada uno. Trump aseguró haber recibido «una respuesta muy positiva» de Xi al respecto.

El conflicto con Irán también estuvo sobre la mesa. Trump declaró que ambos líderes comparten la voluntad de poner fin a la guerra y de evitar que Teherán adquiera armas nucleares. «Queremos que los estrechos estén abiertos», dijo el presidente, en referencia al Estrecho de Ormuz, actualmente cerrado. No obstante, Pekín eludió confirmar si Xi se comprometió a presionar directamente a Irán, reiterando solo su posición habitual de apoyo a un cese del fuego y las negociaciones.
La cumbre dejó así un balance mixto: gestos de distensión y acuerdos comerciales puntuales, pero sin resolución de las tensiones de fondo sobre Taiwán, Irán o la carrera armamentística. La pregunta sobre el futuro de los 14.000 millones en armas para Taipéi quedó abierta, suspendida entre la lógica del reencuadre diplomático y las presiones de una geopolítica que no da tregua.

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