La capital china fue escenario esta semana de la que podría ser la cumbre comercial más significativa entre Estados Unidos y China desde el primer mandato de Donald Trump. Durante dos días de reuniones entre el presidente norteamericano y el líder chino Xi Jinping, ambas delegaciones anunciaron una serie de compromisos que, de concretarse en su totalidad, reconfigurarían los flujos de comercio bilateral en tres sectores clave: aeronáutica, energía y productos agropecuarios.
«Hicimos acuerdos fantásticos, excelentes para ambos países», declaró Trump al cerrar la cumbre. El presidente viajó a Beijing acompañado por una delegación ejecutiva de alto nivel y regresó con compromisos —al menos verbales— en lo que los mercados ya llaman las «tres B»: beans, beef y Boeing.
Boeing: el regreso de China al mercado aéreo estadounidense
El anuncio de mayor impacto simbólico fue el compromiso chino de adquirir 200 aviones Boeing 737. Para la compañía aeronáutica de Seattle, se trata de la primera orden relevante de China en casi una década: Beijing había suspendido sus compras en 2017, precisamente durante la primera visita de Trump, y la relación comercial en este sector se deterioró aún más con los sucesivos rounds arancelarios de los últimos años.
Sin embargo, la reacción del mercado fue de decepción. La acción de Boeing cayó más del 4% en la sesión del miércoles, en parte porque las expectativas previas a la cumbre eran considerablemente mayores: medios especializados habían reportado la posibilidad de un pedido de hasta 500 aviones 737 MAX de pasillo único, más un centenar de modelos de mayor porte como el 787 Dreamliner y el 777. Frente a ese escenario, el anuncio oficial quedó a mitad de camino.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, había anticipado el acuerdo horas antes, afirmando en una entrevista con CNBC que esperaba órdenes «de gran escala» como parte de los compromisos de la visita. La concreción formal del pedido y sus condiciones financieras aún no fueron confirmadas por el lado chino.
Energía: petróleo y gas vuelven a la ecuación bilateral
El anuncio de mayor impacto inmediato en los mercados financieros globales fue el interés chino en reanudar la compra de crudo y gas natural licuado (GNL) de origen estadounidense. Trump señaló que tanqueros chinos estarían «en camino pronto», una declaración que empujó al alza los precios internacionales del petróleo en las horas posteriores.
El trasfondo es significativo: desde la escalada arancelaria de 2025, Beijing había reducido sus importaciones de energía norteamericana a niveles mínimos, reorientando su demanda hacia Rusia e Irán —este último hasta el estallido del conflicto en Medio Oriente. La posible reactivación de ese flujo representaría no sólo un alivio para la balanza comercial de Estados Unidos, sino una señal política de primer orden en el contexto de la guerra energética global.
Agro: soja, carne y la promesa de miles de millones en compras
En el frente agropecuario, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, anticipó un compromiso de compras chinas en «decenas de miles de millones de dólares» anuales durante los próximos tres años, aunque sin detallar cifras concretas por producto. China reaprobó además licencias de exportación para cientos de mataderos estadounidenses, abriendo la puerta al ingreso de carne vacuna al mercado chino.
En soja, el escenario es más matizado. China se comprometió a mantener el ritmo de compras acordado en octubre pasado —13,2 millones de toneladas para 2026—, una cifra que, si bien marca una recuperación frente al corte total de importaciones durante el pico de tensión arancelaria, sigue muy por debajo de los volúmenes históricos: entre 2017 y 2020, Beijing llegó a adquirir entre 27 y 33 millones de toneladas anuales del poroto norteamericano. Los futuros de soja reaccionaron con caídas ante la falta de precisión de los anuncios.
Mercados cautelosos: anuncios sin confirmación china
Más allá del entusiasmo presidencial, el desempeño de los mercados durante la jornada reflejó una lectura más escéptica. Ninguno de los compromisos anunciados fue confirmado de manera formal por el gobierno chino, lo que generó incertidumbre sobre el alcance real y los plazos de implementación. Los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos subieron ante la preocupación por posibles efectos inflacionarios, en tanto analistas internacionales señalaron que ambas partes podrían formalizar detalles adicionales en los próximos días.
«China aún puede ampliar las compras agrícolas, incluyendo maíz y carne, además de confirmar los compromisos sojeros de octubre», sostuvo Wendy Cutler, vicepresidenta del Asia Society Policy Institute. Para los analistas, la cumbre marca un punto de inflexión en el tono de la relación bilateral, aunque la distancia entre los anuncios y los acuerdos vinculantes continúa siendo un factor de riesgo.

