Argentina cerró agosto de 2026 con un superávit comercial de 2.187 millones de dólares. El intercambio con China, en cambio, dejó un déficit de 1.173 millones de dólares. Ambos resultados forman parte de una misma balanza: los saldos positivos con otros socios compensaron el rojo bilateral.
Según el INDEC, las exportaciones a China sumaron 562 millones de dólares, un 50,6% menos que en agosto de 2025. Las importaciones alcanzaron 1.735 millones de dólares y aumentaron 13,9% interanual.
El dato mensual requiere, sin embargo, una mirada más amplia. Entre enero y agosto, las ventas argentinas a ese destino crecieron 17,8% y las compras disminuyeron 0,4% frente al mismo período de 2025. El déficit acumulado llegó a 5.075 millones de dólares. La caída de agosto fue pronunciada, pero no describe por sí sola la evolución del año.
Qué explica el desequilibrio
La composición del intercambio ayuda a entender esta relación. Argentina compra a China maquinaria, equipos electrónicos, insumos industriales y bienes de consumo. Una parte abastece la producción local; otra compite con productos fabricados en el país. Por eso, evaluar las importaciones exige distinguir qué se compra y para qué se utiliza.
Las ventas argentinas están más concentradas. En agosto, la carne bovina congelada y deshuesada y el carbonato de litio reunieron el 47% de las exportaciones a China. El informe del INDEC atribuye la caída del mes principalmente a los productos primarios y señala menores ventas de porotos de soja a ese mercado.
La estacionalidad agrícola, los precios y el calendario de embarques pueden alterar los resultados mensuales. Para establecer cuánto explica cada factor hace falta examinar los productos y las cantidades vendidas. La concentración, además, expone el intercambio a cambios en unos pocos rubros.
Una oportunidad breve para la carne
En ese escenario, la carne bovina ofrece una posibilidad de mejorar los ingresos por exportación. Un informe de Rosgan, el mercado ganadero de la Bolsa de Comercio de Rosario, identificó a mediados de septiembre una menor competencia de Brasil y Australia, vinculada al agotamiento de sus cuotas de acceso al mercado chino.
Los precios reflejaban ese cambio. Según datos de la Asociación de Productores Exportadores Argentinos citados por Rosgan, la cotización de exportación del conjunto de cortes garrón y brazuelo alcanzó 7.700 dólares por tonelada, frente a 5.400 dólares un año antes. Esa referencia corresponde a esos cortes, no al promedio de toda la carne exportada.
La ventaja tiene límites. Rosgan estimó que podría durar menos de dos meses. Además, Uruguay negocia una posible cesión de parte de su cuota a Brasil y Australia, todavía pendiente de una decisión formal de China, según declaraciones de la vicecanciller uruguaya difundidas el 27 de septiembre. Si prospera, podría reducir el espacio disponible para los exportadores argentinos.
Aprovechar los mejores precios dependerá también de la oferta local y de la capacidad de concretar los embarques. El propio informe de Rosgan advierte una menor disponibilidad de vacas para faena.
Cómo sostener las ventas
La oportunidad de la carne puede mejorar los ingresos de un sector, pero su alcance es acotado frente al desequilibrio del comercio bilateral. Convertirla en una presencia más estable exige sostener compradores y condiciones de abastecimiento cuando regresen los competidores.
Ampliar la oferta exportable hacia China requiere un trabajo similar en otros rubros, con productos competitivos, acceso sanitario y acuerdos comerciales concretos. El tamaño del mercado ofrece posibilidades; la continuidad de las ventas dependerá de la capacidad argentina para abastecerlo.

