China se encamina a cerrar 2026 con un saldo comercial sin precedentes

Las exportaciones treparon 36,3% en septiembre, impulsadas por los semiconductores y por los autos eléctricos. El saldo positivo del mes llegó a 133.530 millones de dólares y el acumulado del año ya roza los 940.000 millones de dólares.
China rumbo a un nuevo récord de exportaciones
China rumbo a un nuevo récord de exportaciones

El sector externo chino volvió a sorprender a los mercados. Según los datos publicados por la Administración General de Aduanas, las ventas al exterior alcanzaron en septiembre los 447.180 millones de dólares, con un alza interanual de 36,3%. La cifra superó con holgura el 25,7% que anticipaba el consenso de analistas, aceleró frente al 25% de agosto y marcó el ritmo de expansión más alto desde febrero.

Las importaciones también crecieron por encima de lo previsto: subieron 31% hasta 313.650 millones de dólares, contra una proyección cercana al 24% y un avance de 28,2% el mes anterior. Aun así, la brecha entre ambas corrientes dejó un superávit de 133.530 millones de dólares, el mayor registrado en un solo mes y bastante por encima de los 119.100 millones de dólares de agosto. El vicetitular de la aduana, Wang Jun, destacó que el comercio exterior de los tres primeros trimestres creció al ritmo más veloz del último lustro.

La inteligencia artificial como motor

El empuje responde en gran medida al ciclo global de inversión en inteligencia artificial. El valor de las exportaciones de circuitos integrados se multiplicó por 2,36 en septiembre respecto de un año atrás, aunque la cantidad de unidades despachadas apenas varió 1%: el salto se explica por precios y por el mayor contenido tecnológico de los chips, no por volumen. En el acumulado de enero a septiembre, las ventas externas de semiconductores crecieron 108,1% en valor, las de equipos de procesamiento de datos y sus partes 54,6% y las de automóviles 54,3%, apalancadas en la demanda internacional de vehículos eléctricos e híbridos chinos.

A ese componente estructural se sumó un factor estacional: los exportadores adelantaron embarques antes del feriado largo de la «Semana Dorada» de comienzos de octubre, lo que infló los registros del mes. Llamativamente, los envíos hacia Estados Unidos crecieron 39,6%, por encima del promedio general, tras la extensión de la tregua comercial acordada entre Washington y Beijing en septiembre, que incluyó recortes arancelarios sobre bienes por unos 60.000 millones de dólares.

Rumbo a un nuevo récord anual

Con nueve meses computados, el superávit acumulado asciende a 938.110 millones de dólares. Al ritmo actual, China quedaría en condiciones de superar el récord de 1,189 billones de dólares alcanzado en 2025, un desequilibrio que ya había encendido alarmas entre sus principales socios. El dinamismo exportador funciona, a la vez, como sostén de una economía cuyo consumo interno y cuya inversión siguen deprimidos por la prolongada crisis inmobiliaria.

El Fondo Monetario Internacional recortó esta semana en una décima su proyección de crecimiento para China en 2026, hasta 4,5%, en el piso de la meta oficial de entre 4,5% y 5%, y advirtió que la fortaleza exportadora no alcanza a compensar la debilidad doméstica. Beijing difundirá la semana próxima el dato del PBI del tercer trimestre, mientras que el desglose de exportaciones por país y producto se conocerá el martes.

Bruselas endurece su postura

El frente más tenso se desplazó hacia Europa. La Unión Europea arrastra con China un déficit comercial superior a 1.100 millones de dólares diarios y busca reequilibrar el intercambio. Tras reunirse en Beijing con el viceprimer ministro He Lifeng y con el ministro de Comercio Wang Wentao, el comisario europeo Maroš Šefčovič anunció un entendimiento que contempla reducir a la mitad, en los próximos años, el ingreso de autos híbridos chinos al bloque.

Para los analistas, la ofensiva europea apunta precisamente al segmento de mayor valor agregado de la canasta exportadora china, a diferencia de la presión estadounidense, que se moderó tras la tregua. Washington, de todos modos, mantiene abierta una investigación sobre exceso de capacidad industrial que alcanza a China y a otros socios. A esto se suma el debate sobre la debilidad del yuan frente al dólar, que según diversos responsables de política abarata los productos chinos; Beijing rechaza esa lectura y atribuye su desempeño a la competitividad de su industria.

Riesgos y lectura para América Latina

Los especialistas coinciden en que el modelo exportador chino depende de mercados abiertos. La diversificación hacia el Sudeste Asiático y América Latina amortigua el impacto de las restricciones occidentales, pero no alcanza a reemplazar la demanda de Estados Unidos y Europa. 

Para la región, el escenario combina oportunidades y tensiones. Un mayor desvío de manufacturas chinas desde Europa podría intensificar la competencia sobre las industrias latinoamericanas, en particular en el segmento automotor, donde los vehículos eléctricos chinos ya ganan participación en el Mercosur. Al mismo tiempo, unas importaciones chinas que crecen al 31% interanual reabren espacio para las exportaciones de alimentos, minerales y energía, siempre que la demanda interna del gigante asiático logre sostenerse.

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