Estados Unidos, Japón y Corea del Sur dieron un paso inédito en su alianza al extender la coordinación trilateral hacia el Ártico. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y los cancilleres Toshimitsu Motegi, de Japón, y Cho Hyun, de Corea del Sur, firmaron un memorando de cooperación que da origen a la Asociación Trilateral del Pacífico Ártico (TAPP, por su sigla en inglés). La rúbrica se concretó en Atlanta, en un encuentro paralelo a la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del G20.
Tras la firma, Rubio definió la protección del Ártico del Pacífico como una prioridad compartida con sus dos socios asiáticos. La iniciativa suma una dimensión polar a un esquema trilateral que, hasta ahora, se había concentrado en la península coreana, el estrecho de Taiwán y la seguridad económica del Indo-Pacífico.
Un grupo de trabajo con dos ejes
El memorando establece un grupo de trabajo trilateral dedicado al Ártico del Pacífico. Según la cancillería japonesa, su primera tarea será profundizar el entendimiento común sobre posibles actividades de seguridad marítima y de respuesta ante emergencias en aguas polares, donde las distancias, el hielo y la escasez de infraestructura convierten cualquier incidente en un desafío operativo mayor.
El segundo eje es económico: los tres gobiernos intercambiarán información sobre oportunidades de asociación en la región. La prensa surcoreana describió el mecanismo como una instancia de consulta técnica orientada a la actividad marítima, el acceso a recursos energéticos y la estabilización de las cadenas de suministro. Por ahora, el texto habla de explorar áreas de colaboración y no fija compromisos de inversión ni proyectos concretos.
Una ruta polar que gana peso comercial
El acuerdo llega en un momento de transformación del tráfico ártico. De acuerdo con el Centre for High North Logistics (CHNL), los tránsitos comerciales por la Ruta Marítima del Norte rusa superaron a fines de septiembre el total de toda la temporada 2025, con 104 viajes confirmados y una proyección cercana a 150 al cierre del año. En el mismo período se registraron 13 tránsitos de portacontenedores, cuatro de ellos entre puertos asiáticos y europeos sin escala en Rusia, frente a apenas uno el año anterior.
El protagonismo es chino. La naviera Sea Legend lanzó el 15 de agosto el primer servicio regular de contenedores por el Ártico entre China y Europa, con ocho salidas semanales programadas y hasta siete buques. La surcoreana PanStar completó su primer viaje redondo comercial entre Busan y Europa. Rosatom, el operador estatal ruso de la ruta, anticipa para 2026 un nuevo récord de carga, impulsado por el comercio bilateral con Beijing. En cambio, ninguna gran línea europea o estadounidense opera servicios comparables, y MSC, la mayor naviera del mundo, mantiene su negativa a utilizar ese corredor.
En Tokio, la prensa interpretó la nueva asociación como una respuesta a la creciente cooperación ruso-china en el desarrollo y uso de las rutas árticas. El Ártico del Pacífico, cuya puerta de entrada es el estrecho de Bering, conecta de manera directa los puertos del noreste asiático con esos corredores, lo que otorga a Japón y Corea del Sur un interés estratégico propio.
Corea del Norte, Taiwán y la seguridad económica
La reunión también repasó la agenda de seguridad común. Los tres ministros reafirmaron su compromiso con la desnuclearización completa de Corea del Norte, la plena aplicación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y la coordinación frente a las actividades cibernéticas con las que Pyongyang financia sus programas nucleares y de misiles. Según el Departamento de Estado, subrayaron la importancia de preservar la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán, y Rubio cuestionó los intentos de China de imponer su control en el mar de China Meridional, su conducta coercitiva en el mar de China Oriental y el mar Amarillo, y la cooperación ruso-china en el Indo-Pacífico.
En el plano económico, los cancilleres ratificaron su rechazo a la coerción económica y al uso de las cadenas de suministro como herramienta de presión, revisaron los avances del memorando trilateral sobre despliegue de pequeños reactores modulares firmado en julio y ratificaron la declaración conjunta del 21 de septiembre, con la voluntad de sostener encuentros trilaterales en todos los niveles. Con la incorporación del Ártico, la alianza trilateral amplía su radio de acción hacia un escenario donde la competencia por rutas, recursos y presencia marítima recién empieza a definirse.


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