España duplica a la eurozona y crece al 2,7% pese a la inflación

La economía española creció 0,6% en el tercer trimestre y duplicó con creces el ritmo interanual de la eurozona. Por primera vez en más de un año, el sector externo aportó al crecimiento.
Crece la economía española
Crece la economía española

El producto interno bruto de España avanzó 0,6% entre julio y septiembre respecto del trimestre anterior y 2,7% en términos interanuales, una décima por encima del 2,6% registrado en el segundo trimestre, según el avance de la Contabilidad Nacional Trimestral publicado el 30 de octubre por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El dato confirma la solidez de una economía que mantiene un ritmo de expansión muy superior al de sus principales socios europeos, en un contexto internacional marcado por el encarecimiento de la energía y el endurecimiento monetario.

La comparación con el resto de la zona euro es elocuente. De acuerdo con la estimación preliminar de Eurostat difundida el mismo día, el bloque creció 0,4% trimestral y 1,3% interanual, es decir, menos de la mitad que España. Entre los grandes socios, Francia se contrajo 0,1% en medio de su crisis fiscal e Italia se estancó, mientras que España se ubicó entre los países de mayor crecimiento trimestral junto con Estonia y los Países Bajos, solo por detrás de Irlanda.

La demanda interna sigue tirando, pero con menos fuerza

La demanda nacional continúa siendo el principal sostén de la actividad, aunque su aporte al crecimiento interanual se redujo siete décimas, hasta 2,6 puntos porcentuales. El consumo de los hogares avanzó 3,1% interanual y el gasto de las administraciones públicas, 2,5%. La inversión mostró un desempeño destacado, con una suba de 3,9%, impulsada por el aumento de 4,2% en maquinaria y bienes de equipo y de 2,9% en vivienda y otras construcciones.

El dinamismo de la inversión en equipamiento resulta especialmente relevante porque anticipa una ampliación de la capacidad productiva, en un momento en que las empresas enfrentan costos financieros en alza. Por su parte, la resistencia del consumo privado se produce pese a la pérdida de poder adquisitivo que supone una inflación persistentemente elevada, lo que refleja el sostén que aún brinda el mercado laboral.

El sector externo vuelve a terreno positivo

La novedad más significativa del trimestre llegó desde el frente exterior. Las exportaciones de bienes y servicios crecieron 1,3% trimestral y 3,6% interanual, dos puntos porcentuales más que en el trimestre previo, mientras que las importaciones se desaceleraron hasta 3,9% interanual. Ese diferencial permitió que la demanda externa, que había restado al crecimiento durante más de un año, volviera a aportar una décima al avance del PIB.

El giro tiene un valor particular para las empresas con presencia internacional. Durante buena parte de 2025 y el primer semestre de 2026, el sector externo actuó como un lastre, con exportaciones en retroceso frente a importaciones que crecían al calor del consumo interno. Que las ventas al exterior repunten justo cuando sus principales mercados europeos se frenan habla de una mejora en la competitividad de la oferta española.

El mercado laboral mantuvo una evolución favorable, aunque la creación de puestos de trabajo continuó moderándose. El empleo equivalente a tiempo completo creció 1,6% interanual, lo que equivale a unos 330.000 puestos nuevos en el último año, con una tasa de desocupación que se ubica en torno al 10,2%. 

La inflación y las tasas, en el centro de los riesgos

La Cámara de Comercio de España calificó la evolución de la economía como resistente y mantuvo su previsión de crecimiento en 2,5% para 2026 y 1,9% para 2027. Sin embargo, advirtió que la inflación será uno de los principales condicionantes en el corto y mediano plazo. Su estimación de una media anual de 3,2% para este año ya luce conservadora: el indicador adelantado del INE ubicó el índice de precios al consumidor de octubre en 4,9% interanual, el mismo nivel de septiembre y el más alto desde comienzos de 2023, con la inflación subyacente en 3,1%. 

Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y Ucrania mantienen la presión sobre los mercados energéticos, con impacto en el precio del petróleo y en la disponibilidad de combustibles refinados clave para el transporte de mercancías. A ello se suma el endurecimiento de las condiciones financieras: el Banco Central Europeo subió las tasas en junio y en septiembre, hasta dejar la facilidad de depósito en 2,50%, y en su reunión del 29 de octubre optó por mantenerlas, tras debatir una nueva suba, con la inflación de la eurozona en 3,8%. 

En ese escenario, la Cámara de España sostuvo que la mejora de la productividad debe ser una prioridad estratégica y que la política económica tiene que orientarse a reforzar la capacidad de crecimiento de largo plazo. Entre sus recomendaciones figura avanzar en el saneamiento de las cuentas públicas mediante una mayor eficiencia del gasto, sin nuevos aumentos de la presión fiscal que puedan desalentar la inversión, el crecimiento empresarial y la generación de empleo.

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