El acuerdo suma cuatro mercados europeos de alto poder adquisitivo a los 27 ya alcanzados con la UE, crea una zona de libre comercio de 300 millones de personas con un PIB combinado de 4,3 billones de dólares.
Uruguay dio el primer paso formal hacia la ratificación del Tratado de Libre Comercio entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA). El canciller Mario Lubetkin entregó el texto del acuerdo a la vicepresidenta y presidenta de la Asamblea General, Carolina Cosse, iniciando un proceso parlamentario que el Poder Ejecutivo aspira a completar antes que los demás países firmantes, replicando el antecedente de la ratificación del acuerdo Mercosur-Unión Europea. Tras la entrega, Lubetkin ofreció una rueda de prensa en la que adelantó que el convenio es “prácticamente igual al que se alcanzó con la Unión Europea”.
El TLC Mercosur-EFTA fue firmado el 16 de septiembre de 2025 en Río de Janeiro, al cabo de ocho años de negociaciones y 14 rondas de diálogo que comenzaron en Buenos Aires en junio de 2017. La fase final, acelerada a partir de comienzos de 2025, incluyó tres rondas presenciales en la capital argentina y múltiples reuniones virtuales. Lo suscribieron los cuatro países del Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— y los cuatro miembros de la EFTA: Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein. Por el Mercosur firmaron el canciller argentino Gerardo Werthein, el canciller brasileño Mauro Vieira, el propio Lubetkin y la viceministra paraguaya Patricia Frutos.
En términos de escala, el acuerdo creará una zona de libre comercio de casi 300 millones de personas y un PIB combinado que supera los 4,3 billones de dólares. Ambas partes se beneficiarán de un acceso mejorado para más del 97% de sus exportaciones recíprocas, con reducciones arancelarias inmediatas para el Mercosur y plazos graduales de entre 4 y 15 años para la EFTA según el producto. El tratado cubre no solo bienes y servicios sino también inversiones, propiedad intelectual, compras gubernamentales, reglas de origen, facilitación aduanera y medidas sanitarias y fitosanitarias.
Para Uruguay, el acuerdo abre un espacio de crecimiento exportador que hoy muestra números modestos. En 2024, las ventas uruguayas hacia los países de la EFTA alcanzaron los 35 millones de dólares, un nivel muy por debajo del récord histórico de 163 millones de dólares registrado en 2012, y equivalente a apenas el 0,3% del total de exportaciones del país. Los principales productos son carne bovina, pescado, madera, arroz y lácteos. Suiza es el destino dominante dentro del bloque, seguida por Noruega. Ante esas cifras, Lubetkin marcó la perspectiva: “Sólo podemos crecer. Delante nuestro hay un panorama extraordinario”.
El acuerdo incluye concesiones concretas de alto valor para el sector agropecuario uruguayo. Suiza y Noruega otorgan cuotas bilaterales en carne bovina —que en el caso de Suiza ya ronda las 22.000 toneladas, frente a las 4.000 que se exportan bajo el marco de la OMC—, así como en leche en polvo, manteca, arroz, miel, vino tinto y aceite de oliva. El texto también contempla beneficios para carnes ovina, porcina y aviar, y para animales vivos. En materia de servicios, el acuerdo abarca telecomunicaciones, servicios financieros, construcción y educación, entre otros rubros.
Lubetkin enmarcó el tratado dentro de la nueva dinámica de inserción externa del bloque: “Uruguay solo jamás hubiera podido llegar a estos acuerdos. Se llegó gracias al Mercosur y a este espíritu de nuevo tipo del Mercosur”. El canciller también señaló que el TLC con la EFTA completa la “primera fase de firmas” impulsada durante 2025, que ya incluyó el acuerdo con la Unión Europea. Ambos procesos suman ahora 31 países europeos a los que Uruguay podrá exportar con arancel cero o reducido, lo que el canciller sintetizó con una analogía directa: “Si teníamos dificultad para colocar huevos en los 27 países de la UE, ahora tenemos cuatro mercados más para colocarlos a arancel cero”.
La entrada en vigor del tratado requiere que cada uno de los ocho países firmantes complete su proceso de aprobación interna, aunque el mecanismo prevé que puede entrar en vigencia de forma bilateral entre cada par de Estados que hayan ratificado. La ratificación total se espera en el curso de 2026. El principal obstáculo en el lado europeo será el proceso político en Suiza, donde sectores agrícolas han expresado reservas sobre la apertura comercial. La Unión de Exportadores uruguaya recibió el inicio del proceso parlamentario como una buena noticia, tanto en términos comerciales como simbólicos, como señal de que el país continúa su estrategia de apertura al mundo.

