Los acuerdos plurilaterales ganan terreno como vía para destrabar el comercio multilateral

Tras el fracaso de la Conferencia Ministerial de Yaoundé en sancionar una declaración conjunta, las coaliciones de países dispuestos avanzan por fuera del consenso pleno.
Los acuerdos plurilaterales ganan terreno
Los acuerdos plurilaterales ganan terreno

La 14ª Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (MC14), celebrada en Yaoundé, Camerún, cerró sin una declaración ministerial conjunta y sin acuerdo sobre varios de sus puntos centrales. Casi 2.000 funcionarios de comercio, entre ellos más de 90 ministros, participaron de lo que fue apenas la segunda Conferencia Ministerial celebrada en suelo africano. El resultado, sin embargo, quedó lejos de las expectativas iniciales: no hubo consenso para prorrogar la moratoria sobre aranceles a las transmisiones electrónicas, vigente desde 1998, que venció el 26 de marzo sin renovación. Fue el primer retroceso en materia de comercio digital desde que ese régimen existe.

El propio bloque europeo calificó de lamentable la falta de acuerdo sobre la moratoria del comercio electrónico, y señaló que esa ausencia de consenso impidió cerrar el paquete completo de decisiones que se había negociado en la previa de la cumbre, conocido como el «paquete de Yaoundé». Ese paquete incluía un borrador de declaración sobre la reforma de la OMC y textos sobre comercio electrónico y propiedad intelectual que ahora deberán resolverse en Ginebra.

Coaliciones de los dispuestos

Frente a ese estancamiento, un grupo de 66 miembros —entre ellos la Unión Europea— resolvió avanzar de todos modos: acordaron poner en vigencia, de manera provisoria y por fuera del procedimiento formal de aprobación de la OMC, el primer conjunto de reglas globales sobre comercio digital. Ese bloque de países representa cerca del 70% del comercio mundial, un dato que ilustra el peso que puede tener un acuerdo plurilateral aun sin la adhesión de la totalidad de los 166 miembros del organismo.

Ese mecanismo no es una novedad. Los acuerdos plurilaterales —pactos entre subconjuntos de miembros dispuestos a avanzar, frente al consenso pleno que exige la vía multilateral— están previstos desde el propio Acuerdo de Marrakech que dio origen a la OMC en 1994, y tienen antecedentes que se remontan a las décadas de 1960 y 1970. 

La experiencia reciente confirma esa tendencia. Iniciativas conjuntas como el Acuerdo sobre Comercio Electrónico, la Facilitación de Inversiones para el Desarrollo y la reglamentación doméstica de servicios avanzaron en los últimos años por la vía plurilateral, sin que la totalidad de la membresía se sumara desde el inicio. Según estimaciones de organismos especializados, hacia abril de este año apenas ocho de los 166 miembros de la OMC se mantenían al margen de todas las plurilaterales surgidas después de 2017, lo que deja a un 95% de la membresía participando de al menos una de ellas.

Multilateralizar lo plurilateral

El argumento que sostienen quienes impulsan esta vía no es que las coaliciones reemplacen al sistema multilateral, sino que puedan, con el tiempo, terminar incorporadas a él. Es lo que ocurrió históricamente con otros acuerdos plurilaterales, que ganaron tracción entre los miembros y terminaron absorbidos por el marco general de la OMC. Analistas del comercio internacional coinciden en que ese es, hoy, el camino más realista para sortear la parálisis del consenso en una organización con 166 miembros de intereses y niveles de desarrollo muy dispares.

India y otros países han cuestionado ese esquema por considerar que erosiona la naturaleza multilateral de la OMC, aunque se trata de una posición minoritaria dentro de la membresía. La disyuntiva de fondo remite además a la tensión geopolítica más amplia entre Estados Unidos, que privilegia el bilateralismo y el manejo de desequilibrios comerciales puntuales por fuera del organismo, y quienes —como la Unión Europea— proponen liderar coaliciones de potencias medias apoyadas en su propia red de acuerdos de libre comercio para sostener un sistema basado en reglas.

La ventana para América Latina

Para los países de la región, la consolidación de la vía plurilateral abre una ventana adicional de negociación en áreas donde el consenso multilateral resulta cada vez más difícil de alcanzar, desde comercio digital hasta bienes ambientales. El Mercosur, que ya viene diversificando su agenda comercial hacia Asia y Medio Oriente en paralelo a la implementación del acuerdo con la Unión Europea, podría encontrar en estas coaliciones un canal más ágil para incidir en la construcción de reglas globales, sin necesidad de esperar a que la totalidad de los 166 miembros de la OMC se pongan de acuerdo.

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