El grupo logístico argentino PTP Group puso en marcha una terminal de carga refrigerada y congelada en la dársena de La Cabezuela-Puerto Real, dentro del Puerto de la Bahía de Cádiz, en el sur de España. Se trata de la primera instalación propia de la compañía en Europa y del paso más ambicioso de una estrategia de expansión que busca unir, con infraestructura propia, los corredores de exportación de Sudamérica con el mercado comunitario y con los flujos que llegan desde el norte de África.
La planta concentra en un mismo predio todas las etapas que atraviesa un producto perecedero al llegar a Europa: descarga del buque, inspección sanitaria, almacenamiento en frío, servicios de valor agregado y despacho final. Esa integración apunta a uno de los cuellos de botella habituales del comercio agroalimentario, donde la demora entre el muelle y el control fronterizo suele traducirse en pérdida de calidad y mayores costos.
Frío, aduana e inspección en un solo lugar
La terminal ofrece 20.000 posiciones de pallets repartidas en 12 cámaras multitemperatura, destinadas a frutas y hortalizas refrigeradas y a carnes y pescados congelados, además de un espacio reservado para mercadería no conforme. Dispone de depósitos aduaneros ADT y LAME, que permiten almacenar bienes en tránsito o bajo régimen suspensivo, y de un Puesto de Control Fronterizo habilitado para productos vegetales y cárnicos, requisito indispensable para el ingreso de alimentos de terceros países a la Unión Europea.
A eso se suman servicios de cross-docking, preparación de pedidos, fraccionamiento, repaletizado, etiquetado y reembalaje. El edificio se levantó sobre una parcela de 24.266 m² y cuenta con un parque fotovoltaico de 1,35 MW dimensionado para cubrir su consumo eléctrico, un punto relevante en una actividad intensiva en energía como la cadena de frío.
Muelle propio y salida ferroviaria hacia el interior
Con 500 metros de muelle, la instalación puede recibir buques reefer convencionales, operaciones ro-ro y carga en contenedores, y contempla servicios de transporte marítimo de corta distancia y la recepción de cargas consolidadas procedentes del Magreb. La conexión terrestre es la otra pieza clave: la compañía prevé apoyarse en la infraestructura ferroviaria vinculada a su terminal intermodal de Fuenlabrada, a unos 25 kilómetros de Madrid, para distribuir mercadería desde Cádiz hacia otros destinos europeos. El acceso ferroviario en construcción en La Cabezuela fue, según la autoridad portuaria, uno de los factores que inclinaron la elección del emplazamiento, con un primer corredor proyectado hacia Madrid, Zaragoza y Perpiñán.
Las proyecciones de la empresa estiman unas 50.000 toneladas en el primer año de actividad y hasta 250.000 toneladas cuando la terminal opere a plena capacidad.
Un plan por etapas que arrancó en 2022
El desembarco en Cádiz se anunció a comienzos de 2022 con una inversión total de 16,5 millones de eurospara dos instalaciones en La Cabezuela: la planta de frío, con 9,6 millones de euros, y una terminal de graneles sólidos y carga general sobre 39.000 m², orientada a alimentos, piensos y almacenamiento y envasado de fertilizantes. Ambas concesiones se otorgaron por 35 años, prorrogables por otros 15. La construcción de la planta refrigerada se inició en enero de 2024 y su desarrollo completo está previsto en fases hasta 2027.
De la hidrovía al mercado europeo
PTP Group es un operador logístico integral de capitales argentinos con instalaciones portuarias propias en Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil, y una red que se extiende desde Montevideo hasta Puerto Murtinho, sobre más de 2.200 kilómetros de la hidrovía Paraná-Paraguay. En la Argentina es concesionario de la zona franca de Villa Constitución, y en los últimos años amplió su presencia hacia Florida y el puerto de Rotterdam.
La empresa vinculó la apertura con las oportunidades que abre el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, cuya aplicación provisional rige desde el 1° de mayo de 2026 e incluye contingentes con arancel reducido o nulo para numerosos productos agroalimentarios. En ese escenario, contar con frío, aduana e inspección sanitaria en un puerto europeo propio le permite al grupo ofrecer a exportadores de la región un servicio de punta a punta, desde el río hasta el centro de distribución en destino.


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