Trump retira la propuesta de cobrar un «peaje» por el tránsito en el Estrecho de Ormuz

El sector marítimo, armadores europeos y gobiernos de Asia calificaron la iniciativa como una violación al principio de libre navegación en aguas internacionales.
16/07/2026
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Trump retira la propuesta de cobrar peaje en Ormuz
Trump retira la propuesta de cobrar peaje en Ormuz

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, debió retirar su propuesta de imponer un cobro equivalente al 20% del valor de la carga a los buques que transiten por el Estrecho de Ormuz, luego de un rápido y extendido rechazo de la industria naviera, operadores portuarios y gobiernos de la región. La iniciativa, que buscaba financiar las operaciones militares estadounidenses de resguardo del estrecho en medio del recrudecimiento de las hostilidades con Irán, fue descartada tras conversaciones con líderes de los Estados del Golfo Pérsico, con los que la administración prefirió avanzar en acuerdos comerciales y de inversión.

Washington mantuvo, sin embargo, las restricciones a la navegación vinculada con Irán en un corredor estratégico por el que, antes del recrudecimiento del conflicto, transitaba cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas. La idea de cobrar un peaje no era enteramente nueva: Irán había planteado en reiteradas ocasiones a lo largo del conflicto su intención de gravar el tránsito por la vía, un punto que quedó sin resolver durante la breve tregua vigente entre el 8 de abril y el 7 de julio de este año.

Un rechazo generalizado del sector

La naviera alemana Hapag-Lloyd sostuvo que resultaría «fundamentalmente incorrecto» imponer tarifas por el paso a través de aguas internacionales y remarcó que, si bien existen antecedentes de cobros para financiar infraestructuras como los canales de Panamá y Suez, ese argumento no resulta aplicable al caso de Ormuz. La compañía indicó además que, aunque todavía no puede cuantificar el impacto financiero de la crisis en el Golfo Pérsico sobre su negocio, no observa por el momento efectos inmediatos en sus operaciones, ya que reorganizó su red de servicios para evitar el paso por la zona en conflicto.

La Asociación de Armadores Alemanes (VDR) calificó la propuesta de jurídicamente inadmisible y advirtió que atentaba contra el principio de libre navegación en aguas internacionales. Su director, Martin Kroeger, alertó sobre el riesgo de sentar un precedente que se extienda a otros pasos estratégicos: «Hoy es el Estrecho de Ormuz, mañana el Estrecho de Malaca y pasado mañana el siguiente estrecho internacional», cuestionó.

China, el mayor importador mundial de petróleo y gas, reclamó restablecer cuanto antes la navegación normal por la vía. El vocero de la cancillería, Lin Jian, expresó la preocupación de Beijing por la reanudación del conflicto militar en el Golfo e instó a las partes a preservar el alto el fuego, actuar con moderación y evitar una nueva escalada, aunque el gobierno chino no anunció medidas concretas de intervención. Japón y Corea del Sur también manifestaron inquietud por el deterioro de la situación, dada su elevada dependencia de los suministros energéticos provenientes de Medio Oriente.

Rutas alternativas y tránsitos en la sombra

Ante la incertidumbre, algunos actores ya comenzaron a adaptar su infraestructura. La operadora portuaria DP World evalúa desarrollar un nuevo puerto multipropósito con terminal de contenedores en Fujairah, en la costa oriental de los Emiratos Árabes Unidos, una ubicación que permitiría reducir la dependencia del puerto de Jebel Ali y evitar el tránsito por el estrecho.

En paralelo, Irán volvió a recurrir a los llamados «tránsitos en la sombra», apagando los sistemas de identificación automática (AIS) de sus buques tanque para movilizar exportaciones de crudo sin ser rastreados. Según datos de seguimiento marítimo relevados por Bloomberg, seis grandes tanqueros sancionados por Estados Unidos, con capacidad conjunta para transportar 12 millones de barriles, cruzaron recientemente el estrecho con sus transpondedores desconectados.

La tensión derivó además en un episodio con víctimas fatales: los tanqueros Mombasa B y Al Bahyah, operados por ADNOC Logistics & Services, fueron alcanzados en la madrugada del 14 de julio por misiles de crucero iraníes mientras navegaban por la ruta sur del Estrecho de Ormuz. El ataque dejó un tripulante indio muerto y ocho heridos, de nacionalidad india y ucraniana, cuatro de ellos de gravedad, según informó el Ministerio de Defensa de los Emiratos Árabes Unidos, en un nuevo indicio de los riesgos que enfrentan los buques mercantes y sus tripulaciones al operar en la zona de conflicto.

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