El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que eliminará los aranceles que pesan sobre el whisky irlandés, en un gesto sorpresivo formulado al cierre de una visita de dos días a Irlanda. El anuncio llegó durante la ceremonia de entrega de trofeos del Irish Open, torneo de golf disputado en su propio complejo de Doonbeg, condado de Clare, luego de que el mandatario le entregara el trofeo al golfista local Shane Lowry, ganador del certamen.
Según reconstruyeron distintos medios irlandeses y estadounidenses, Trump explicó ante el público que tanto el primer ministro (Taoiseach) Micheál Martin como el propio Lowry le habían planteado el reclamo del sector, y que había decidido acceder «en nombre de Estados Unidos». La definición generó una ovación entre los presentes y coronó una visita bilateral que había estado dominada, un día antes, por los comentarios del presidente a favor de una eventual reunificación de Irlanda, que describió como algo que terminará ocurriendo tarde o temprano.
El arancel vigente y su origen
El whisky producido en la República de Irlanda está sujeto actualmente a un arancel del 10% al ingresar al mercado estadounidense, aplicado desde el 24 de julio de 2026 sobre la mayoría de los bienes de origen europeo al amparo de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974. Ese nivel sucedió a una carga del 15% que había regido desde mediados de 2025, cuando Washington y Bruselas dieron por terminado el esquema «cero por cero» que, desde 1997, permitía el ingreso sin gravámenes de bebidas espirituosas en ambas direcciones.
El fin de ese régimen tuvo un correlato inmediato en los volúmenes comerciados: distintas estimaciones sectoriales señalan caídas de hasta 51% interanual en los envíos de whisky irlandés a Estados Unidos tras la entrada en vigencia de los aranceles el año pasado. Hasta el cierre de esta nota, la Casa Blanca no había emitido una orden ejecutiva ni publicado un aviso en el Registro Federal que formalice la eliminación anunciada por Trump, por lo que la medida permanece, por ahora, en el plano de la declaración política.
Una asimetría dentro de la propia isla
La Asociación de Whisky Irlandés (IWA, por sus siglas en inglés) recordó que el whisky irlandés constituye una indicación geográfica protegida que abarca toda la isla, de modo que un mismo producto puede quedar sujeto a dos regímenes arancelarios distintos según se elabore a un lado u otro de la frontera. Las destilerías de Irlanda del Norte, amparadas por los términos comerciales pactados entre el Reino Unido y Estados Unidos tras el Brexit, ya habían quedado exceptuadas de los aranceles en abril, cuando Trump anunció una medida equivalente para el whisky escocés tras la visita de Estado del rey Carlos III a Washington.
Esa diferencia había colocado a marcas como Bushmills, radicada en el norte, en una posición más favorable frente a competidores directos como Jameson, Powers o Teeling, todos elaborados en la República. El anuncio de Doonbeg apunta a equiparar ese trato dentro del propio mercado estadounidense, aunque —al no existir todavía un instrumento formal— la brecha regulatoria entre ambas jurisdicciones continúa vigente.
El peso del mercado estadounidense en las exportaciones
El whisky es, por lejos, el producto insignia de las exportaciones irlandesas de bebidas: representó 45% de los 2.000 millones de euros que el sector exportó en 2025. Sin embargo, las ventas externas de whisky retrocedieron 5% ese año, hasta unos 930 millones de euros, frente a un récord de 1.000 millones de euros en 2024. El volumen comercializado fue de 16,4 millones de cajas de nueve litros, de las cuales 5,47 millones tuvieron como destino Estados Unidos.
La respuesta del sector y los próximos pasos
Desde la IWA celebraron el anuncio y remarcaron que la relación comercial entre ambos países en torno al whisky sostiene miles de puestos de trabajo e inversiones millonarias a ambos lados del Atlántico. La entidad aclaró, no obstante, que su objetivo sigue siendo un retorno formal al esquema «cero por cero» para el conjunto de las bebidas espirituosas, y no una exención puntual y unilateral limitada a un solo producto.
El viceprimer ministro y ministro de Finanzas, Simon Harris, calificó el anuncio como una definición de peso económico que refleja el vínculo constructivo mantenido con la administración estadounidense en materia arancelaria durante el último año y medio, y lo enmarcó junto con la exposición turística que dejó la visita de Trump para el país. Un antecedente reciente —el compromiso de abril sobre el whisky escocés, formalizado recién en julio— sugiere que, de repetirse ese esquema, la implementación efectiva de la exención irlandesa podría demorar varios meses adicionales.

