El presidente del Fórum de Integração Brasil Europa (FIBE), Vitalino Canas, planteó que Portugal podría asumir un rol estratégico como puerta de entrada de empresas brasileñas al mercado europeo a partir de la aplicación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur. Su argumento no apela sólo a la geografía ni a las cifras del comercio bilateral, sino a un capital más difícil de replicar: los vínculos históricos, culturales, lingüísticos y económicos que, según su lectura, ubican a Portugal en una posición privilegiada para funcionar como puente entre los dos mercados.
En declaraciones recogidas por la agencia Lusa, Canas sostuvo que la estrategia no debería limitarse al comercio tradicional de bienes, sino abarcar también inversiones, servicios, logística e internacionalización empresarial, con el establecimiento de operaciones brasileñas en territorio europeo utilizando a Portugal como cabecera de playa.
Un mercado de 720 millones que ya empieza a moverse
La propuesta cobra relevancia porque el Acuerdo Interino de Comercio entre la Unión Europea y el Mercosur comenzó a aplicarse de manera provisional el 1 de mayo de 2026. La medida alcanza a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay y forma parte de un proceso que apunta a crear una de las mayores áreas de comercio del mundo, con un mercado conjunto de alrededor de 720 millones de personas y un producto bruto combinado superior a los 22 billones de dólares.
El régimen provisional habilita una reducción progresiva de aranceles y barreras comerciales, y permite avanzar hacia la eliminación de gravámenes para una porción significativa del comercio bilateral, en paralelo al establecimiento de reglas de origen y otros mecanismos necesarios para que las empresas puedan acceder a las preferencias pactadas. Brasil, como mayor economía del bloque sudamericano y con peso relevante en la industria, el agro, la energía y los servicios, aparece como uno de los principales protagonistas de esta nueva etapa de la relación comercial birregional.
La calle también va en el otro sentido
La lógica de la propuesta no es unidireccional. Canas mencionó como ejemplo a los productos tradicionales de exportación portuguesa, entre ellos el vino y el aceite de oliva, que hoy enfrentan una carga tributaria que encarece su llegada al mercado brasileño. Una reducción progresiva de esas barreras podría mejorar la competitividad de esos rubros y ampliar la presencia de productores portugueses en Brasil.
El sector vitivinícola local ya sigue de cerca esa posibilidad. El presidente del Instituto da Vinha e do Vinho, Francisco Toscano Rico, señaló que los acuerdos comerciales de la Unión Europea con India y con el Mercosur representan una oportunidad para reforzar la presencia de los vinos portugueses en nuevos mercados y compensar la presión que enfrentan algunos destinos de exportación tradicionales.
La letra chica: lo que el acuerdo todavía no resuelve
El escenario todavía enfrenta obstáculos políticos y jurídicos. El acuerdo comercial no se encuentra plenamente vigente en todos sus componentes: mientras la aplicación provisional rige desde mayo, la entrada en vigor plena del acuerdo de asociación depende de los procedimientos de ratificación correspondientes en la Unión Europea. Tampoco implica una apertura comercial total e inmediata, ya que las empresas deberán seguir cumpliendo reglas de origen, certificaciones y exigencias sanitarias y técnicas específicas para cada producto, de modo que el aprovechamiento real del acuerdo dependerá tanto de la baja arancelaria como de la capacidad de adaptación de las compañías a las normas del mercado de destino.
A esto se suma un foco de tensión que podría condicionar los primeros años de aplicación: en septiembre, la Unión Europea suspendió determinadas importaciones de productos de origen animal procedentes de Brasil por cuestiones vinculadas al cumplimiento de normas europeas sobre sustancias antimicrobianas, una medida cuestionada por Brasil y que ambas partes todavía negocian. Es, en cierto modo, un recordatorio de que la letra del acuerdo y su aplicación cotidiana no siempre avanzan al mismo ritmo. Con ese trasfondo, el FIBE prepara para el 3 y 4 de diciembre, en Lisboa, un foro específico sobre el acuerdo Mercosur-UE que reunirá a representantes de Brasil, otros países sudamericanos y Portugal para analizar sus efectos jurídicos, económicos y geoestratégicos.
Más que un atajo bilateral
Para el Mercosur, la propuesta portuguesa admite una lectura más amplia: Portugal podría convertirse en un punto de referencia europeo para empresas del bloque sudamericano que busquen internacionalizarse, mientras Brasil funcionaría como uno de los principales mercados de destino para productos portugueses. Bajo ese esquema, la relación dejaría de limitarse al vínculo bilateral entre Lisboa y Brasilia para insertarse en una arquitectura comercial más amplia entre Europa y América del Sur.

