Parte 2: el Mercosur ante el desafío de convertir el éxito externo en coherencia interna

A 35 años de la firma del Tratado de Asunción, el bloque celebra el mayor acuerdo comercial de su historia mientras la Cumbre de julio deberá resolver tensiones estructurales que ninguna negociación externa puede sustituir.
03/06/2026
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El Mercosur ante el desafío de convertir el éxito externo en coherencia interna
El Mercosur ante el desafío de convertir el éxito externo en coherencia interna

El mayor riesgo del Mercosur en 2026 no es ninguno de los factores externos que los análisis suelen señalar: ni la resistencia de algunos parlamentos europeos a la ratificación plena del acuerdo con la UE, ni los aranceles de la administración Trump, ni la competencia china en los mercados de destino del bloque. El mayor riesgo es interno, y tiene un nombre técnico que los comunicados oficiales evitan: coherencia.

La primera fractura es la tensión entre Argentina y el bloque. El acuerdo bilateral que el gobierno de Javier Milei suscribió con Estados Unidos, que incluye condiciones de acceso preferencial para productos norteamericanos en el mercado argentino, plantea interrogantes directos sobre la vigencia del Arancel Externo Común. Las normas del Mercosur requieren que todos los miembros acuerden los tratados comerciales externos; el Parlasur ya pidió formalmente aclaraciones al Grupo Mercado Común. Argentina necesita demostrar a Washington que su alineamiento es real; el Mercosur necesita demostrar al mundo que su arquitectura arancelaria es coherente. Conciliar ambas necesidades es el cuadrado que el gobierno argentino todavía no ha resuelto.

La segunda fractura es el FOCEM sin presupuesto definido. La propuesta brasileña de reducir el fondo de 100 a 30 millones de dólares anuales está bloqueada por la resistencia paraguaya y uruguaya, pero el impasse no puede sostenerse indefinidamente: el fondo necesita renovarse para seguir financiando los proyectos que el propio acuerdo con Europa demanda como condición de competitividad regional. A ello se suma que 55 días después de la entrada en vigor del acuerdo con la UE, los frigoríficos argentinos aún desconocían cuánto del cupo europeo de carne les correspondía. Eso no es integración; es improvisación.
La paradoja que el Mercosur vive en su 35 aniversario tiene un paralelo histórico: los mayores logros de la Unión Europea fueron siempre acompañados de sus mayores crisis internas, desde el Brexit hasta la crisis del euro. El Mercosur está atravesando su propia versión de esa paradoja. El acuerdo con la UE, el TLC con Singapur y las negociaciones con Canadá y Emiratos son los logros; la distribución de cuotas de carne sin resolver, el FOCEM sin presupuesto y la tensión Argentina-Estados Unidos-Mercosur son los déficits.La Cumbre de julio en Asunción, donde el presidente Santiago Peña entregará la Presidencia Pro Tempore a Uruguay, tendrá que enfrentar esas contradicciones con la honestidad que los documentos oficiales del bloque habitualmente evitan. El Mercosur que cumple 35 años es incomparablemente más grande y más conectado al mundo que el que nació en Asunción. Que sea también más honesto consigo mismo depende de lo que sus líderes decidan en las próximas semanas.

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