México y Japón volvieron a sentarse a revisar, punto por punto, los obstáculos que enfrentan las empresas japonesas para operar en territorio mexicano. Funcionarios y representantes del sector privado de ambos países celebraron la decimoquinta reunión del Comité para la Mejora del Ambiente de Negocios (CIBE), según informó la Secretaría de Economía mexicana.
El comité es el mecanismo previsto por el Acuerdo para el Fortalecimiento de la Asociación Económica entre México y Japón (AAEMJ), el tratado de libre comercio bilateral vigente desde 2005, para canalizar los problemas concretos de las compañías e identificar soluciones con las autoridades competentes. El encuentro fue copresidido por el subsecretario de Comercio Exterior, Luis Rosendo Gutiérrez Romano, en representación del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y por la viceministra parlamentaria de Asuntos Exteriores de Japón, Akiko Ikuina.
Una agenda centrada en la operación cotidiana
La discusión giró en torno a los frentes que más pesan en el día a día de las empresas: aduanas, régimen fiscal, cuestiones laborales y de seguridad social, y medidas sanitarias y fitosanitarias. A esos temas se sumaron la seguridad pública, la infraestructura, el turismo y la cooperación técnica. La lista no es nueva: en la reunión de 2025, el sector productivo ya había señalado prácticamente los mismos puntos, lo que indica que buena parte de los reclamos sigue abierta.
Como respuesta, las delegaciones acordaron avanzar en tres líneas de trabajo: intercambio de información entre autoridades, capacitación de funcionarios y digitalización de trámites, con el objetivo de reducir tiempos y costos para las empresas y mejorar la coordinación entre las dependencias que intervienen en cada operación.
Proveedores locales y cadenas de valor
El otro eje de la reunión fue productivo. Ambas partes identificaron oportunidades de cooperación en los sectores automotor, electrónico, agroalimentario, energético y de infraestructura sostenible, con un objetivo explícito: que los proveedores mexicanos ganen participación en las cadenas de suministro de las empresas japonesas instaladas en el país.
Ese planteo encaja en el Plan México, el programa del gobierno de Claudia Sheinbaum orientado a atraer inversiones y elevar el contenido nacional de la producción. La Secretaría de Economía señaló que seguirá utilizando el CIBE como canal para resolver los temas pendientes.
Los números de la relación
Según los datos presentados en la reunión, México recibió 1.300 millones de dólares de inversión extranjera directa (IED) japonesa entre enero y junio de 2026, lo que coloca a Japón como cuarto origen de la IED en el país. El intercambio bilateral de bienes y servicios sumó 16.375 millones de dólares entre enero y agosto, y en México operan 1.142 empresas con capital japonés. Como referencia, en la reunión de agosto de 2025, realizada por el vigésimo aniversario del acuerdo, se informó que el comercio bilateral de 2024 había alcanzado 23.648 millones de dólares y la IED japonesa de ese año, 4.285 millones de dólares.
Un diálogo que se intensificó en 2026
La reunión del CIBE se suma a una serie de contactos de alto nivel en los últimos meses. En julio, Ebrard encabezó un encuentro con la Federación Empresarial del Japón (Keidanren), la embajada japonesa —con el embajador Kozo Honsei— y compañías como Honda, Toyota, Nissan, Mazda, Panasonic, NSK y Mitsubishi. La delegación empresarial fue encabezada por Seiji Kuraishi, presidente del Comité Económico Japón-México. En esa ocasión, la Secretaría de Economía informó que seguía de cerca 39 proyectos de inversión japonesa y que había resuelto el 90% de los problemas de ambiente de negocios planteados por las empresas en los cinco meses previos. Ambas partes acordaron sostener la coordinación en energía, aduanas y facilitación comercial, en el contexto del T-MEC.
En agosto, además, los gobiernos anunciaron el lanzamiento de un Diálogo Económico de Alto Nivel México-Japón, cuya primera sesión está prevista para el actual año fiscal japonés, en una reunión encabezada por el canciller mexicano, Roberto Velasco Álvarez.
Qué está en juego
Japón es uno de los principales inversores asiáticos en México, con fuerte presencia en la industria automotriz, electrónica y manufacturera, y buena parte de su producción en el país está orientada al mercado norteamericano. En ese marco, la revisión del T-MEC y las condiciones de seguridad, energía y logística pesan de manera directa sobre las decisiones de expansión de las empresas japonesas.


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