Los números detrás del mayor acuerdo comercial birregional del mundo

Con más de 720 millones de consumidores y 111.000 millones de euros en comercio de bienes, el pacto entre la Unión Europea y el Mercosur entra en su etapa decisiva.
El mayor acuerdo comercial birregional
El mayor acuerdo comercial birregional

La Unión Europea y el Mercosur conforman, juntos, un espacio de más de 720 millones de personas y un producto bruto combinado superior a los 22 billones de dólares, lo que ubica al acuerdo entre las mayores áreas económicas integradas mediante un pacto comercial en el mundo. El tamaño demográfico, sin embargo, no es el único factor relevante: Europa aporta un mercado de alto poder adquisitivo junto con capacidad industrial y tecnológica, mientras que el Mercosur suma alimentos, materias primas, energía y recursos estratégicos. Esa complementariedad explica por qué el acuerdo excede ampliamente la simple reducción de aranceles.

Un comercio que ya venía creciendo

El intercambio de bienes entre ambos bloques alcanzó más de 111.000 millones de euros en 2024: la Unión Europea exportó al Mercosur unos 55.200 millones e importó alrededor de 56.000 millones, según datos del Consejo de la UE. Más del 80% de ese flujo correspondió a la relación entre Europa y Brasil, aunque el resto del bloque también participa de una tendencia de crecimiento sostenido.

Aranceles que bajan en las dos direcciones

El Mercosur se comprometió a eliminar de forma progresiva los derechos de importación sobre cerca del 91% de los bienes que exporta la Unión Europea al bloque, lo que —según la Comisión Europea— permitirá ahorrar a los exportadores europeos más de 4.000 millones de euros anuales en derechos aduaneros una vez completado el proceso. El impacto será mayor en sectores donde los aranceles sudamericanos eran altos: hasta 35% para automóviles, entre 14% y 18% para autopartes, entre 14% y 20% para maquinaria, hasta 18% para productos químicos, hasta 14% para farmacéuticos y hasta 35% para determinados textiles, calzado y prendas. La apertura funciona en ambos sentidos: la Unión Europea eliminará progresivamente los aranceles sobre alrededor del 92% de las exportaciones de bienes del Mercosur, aunque con una salvedad importante en productos agrícolas sensibles —carne bovina, azúcar, aves y otros—, sujetos a cuotas, períodos de transición y mecanismos de salvaguardia antes que a una apertura total e inmediata.

Autos y maquinaria, primeros beneficiados

El sector automotor ilustra con claridad el funcionamiento de la reducción arancelaria: desde el 1 de mayo de 2026, los aranceles del Mercosur sobre vehículos eléctricos e híbridos europeos bajaron de 35% a 25%, y los aplicados a automóviles con motor de combustión pasaron de 35% a 17,5%. En autopartes, cerca del 90% de las exportaciones europeas quedará sujeto a una eliminación gradual de aranceles a lo largo de hasta diez años, con efectos directos sobre la competencia en mercados donde la industria automotriz pesa fuerte, como Brasil y Argentina. Algo similar ocurre con la maquinaria y los electrodomésticos, hoy gravados entre 14% y 20%: el acuerdo prevé una reducción progresiva para cerca del 93% de las exportaciones europeas del rubro, también en un plazo de diez años, con potencial para abaratar inversiones y mejorar la productividad de empresas agrícolas, industriales y logísticas de todo el bloque.

Agricultura: la pieza más sensible

La Unión Europea mejoró el acceso de determinados productos agrícolas del Mercosur mediante cuotas arancelarias, sin abrir por completo el mercado. La carne bovina es el caso más conocido —una cuota de 99.000 toneladas con condiciones preferenciales—, junto con contingentes específicos para aves, azúcar, etanol, arroz, miel y lácteos. El diseño buscó ampliar el acceso de los productores sudamericanos sin generar una apertura ilimitada que golpeara de forma abrupta a los agricultores europeos, y la discusión agrícola continúa incluso después de la entrada en aplicación provisional: países como Francia mantienen fuertes reservas y varios sectores agrícolas europeos siguen reclamando garantías adicionales.

Servicios y la dimensión geopolítica

El comercio de servicios entre ambos bloques superó los 42.000 millones de euros en 2023 —transporte, servicios empresariales, finanzas, telecomunicaciones y turismo—, una cifra que podría crecer a medida que la integración genere demanda adicional de logística, seguros, consultoría y tecnología. El acuerdo tiene, además, un componente que no se mide solo en euros: la Unión Europea lo ve como una vía para diversificar cadenas de suministro y asegurar acceso a materias primas estratégicas, mientras que el Parlamento Europeo destaca su aporte a la seguridad económica frente a la competencia entre grandes potencias. 

Lo que cambia para cada socio del bloque

El acuerdo no impacta de igual manera en los cuatro países. Brasil concentra más del 80% del comercio de bienes entre la Unión Europea y el Mercosur, por lo que su peso en el resultado agregado seguirá siendo determinante. Argentina puede encontrar oportunidades en alimentos, energía, minería, servicios y manufacturas, aunque también expone a determinadas industrias locales a una competencia europea más intensa. Uruguay y Paraguay enfrentan un desafío distinto: aprovechar el acceso preferencial a un mercado de escala continental sin quedar relegados frente a las economías mayores del bloque.

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