La OMC arma una agenda de reformas y designa nuevos facilitadores tras el fracaso del plan en Yaundé

La presidenta del Consejo General, Clare Kelly, nombró a cinco embajadores para conducir las negociaciones sobre gobernanza, subsidios y nuevos temas.
01/07/2026
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La OMC arma una agenda de reformas
La OMC arma una agenda de reformas

La Organización Mundial del Comercio (OMC) puso en marcha un cronograma exigente de reuniones para retomar, con nuevos liderazgos, el proceso de reforma institucional que sus miembros no lograron cerrar en la 14ª Conferencia Ministerial (MC14), celebrada en Yaundé, Camerún. La presidenta del Consejo General, la embajadora neozelandesa Clare Kelly, anunció el 26 de junio la designación de cinco embajadores que actuarán como “facilitadores” de las negociaciones, cada uno a cargo de un eje temático específico.

El anuncio se produjo en una reunión de jefes de delegación y marca un cambio de esquema respecto del proceso previo a Yaundé, que había estado a cargo de un único facilitador, el embajador noruego Petter Ølberg, también ex presidente del Consejo General. Con la nueva estructura, Kelly asumirá la supervisión directa de los trabajos, con los cinco facilitadores reportando ante ella.

Un plan que quedó a mitad de camino en Yaundé

El esfuerzo de reforma llega después de que los 166 miembros de la OMC no consiguieron consensuar en marzo, durante la cumbre ministerial, una declaración y un plan de trabajo formal sobre el futuro de la organización, pese a meses de consultas previas conducidas por Ølberg. Según trascendió de las propias delegaciones, los países habían llegado a un grado considerable de convergencia sobre el texto, al punto de que varias misiones —entre ellas la Unión Europea— señalaron que estaban dispuestas a adoptarlo si hubiera existido consenso.

Tras el traspié de Yaundé, Kelly inició una nueva ronda de consultas bilaterales con las delegaciones para definir cómo continuar la discusión en Ginebra sin “volver a empezar de cero, retroceder o perder el impulso” logrado hasta entonces, según trasladó a los miembros en mayo. El resultado de ese proceso de consultas es el esquema de cinco facilitadores presentado a fines de junio.

Cinco embajadores, cinco frentes de trabajo

Entre los nombres confirmados, la embajadora de Malasia, Sumathi Balakrishnan, quedó a cargo de los “temas fundacionales” de la reforma, vinculados a cuestiones estructurales y de gobernanza de la organización. El embajador de Perú, Elmer Schialer Salcedo, se hará cargo de los “temas de igualdad de condiciones”, que incluyen la discusión sobre subsidios y otras prácticas de competencia desleal entre miembros. Por su parte, el embajador de Kazajistán, Kairat Torebayev, fue designado para conducir las conversaciones sobre “nuevos temas” que puedan surgir durante el proceso. Los dos facilitadores restantes completan el esquema de cinco ejes temáticos anunciado por Kelly.

Según remarcó la propia presidenta del Consejo General en su informe a los jefes de delegación, los facilitadores “trabajarán hacia resultados tangibles en materia de reforma de la OMC en sus respectivas áreas, sobre la base de las contribuciones escritas y orales de los miembros”. Kelly subrayó además que el proceso debe seguir siendo “impulsado por los miembros, abierto, transparente, inclusivo” y atender los intereses de toda la membresía, en un guiño a las quejas de varios países en desarrollo sobre el manejo del proceso previo.

La reforma del sistema de solución de diferencias, por otra vía

Uno de los puntos más sensibles del proceso de reforma, la modernización del mecanismo de solución de diferencias, quedó fuera del esquema de los cinco facilitadores. Esa discusión sigue su curso por separado, bajo la órbita del Órgano de Solución de Diferencias (OSD), que tiene el mismo rango institucional que el Consejo General y que preside el embajador de Brasil, Guilherme de Aguiar Patriota. El propio Patriota convocó a una reunión informal del OSD el 23 de junio —tres días antes del anuncio de Kelly— para hacer un balance de la situación.

El bloqueo más visible en ese frente sigue siendo la negativa de Estados Unidos a habilitar el nombramiento de jueces para el Órgano de Apelación, lo que mantiene inoperativa esa segunda instancia desde hace años y obliga a que las controversias se resuelvan únicamente en el nivel de los paneles iniciales. Como salida transitoria, un grupo de países viene recurriendo a las reglas de arbitraje previstas en el propio sistema de la OMC, a modo de mecanismo alternativo de apelación.

Una agenda cargada para lo que resta del año

Junto con la designación de los facilitadores, Kelly presentó un calendario de reuniones particularmente denso para lo que resta de 2026, además de anunciar mejoras administrativas para ordenar el proceso: una nueva página específica sobre la reforma en el sitio web de la OMC y nuevas series de documentos —identificadas como WT/GC/REFORM y JOB/GC/REFORM— para centralizar las contribuciones de los miembros.

La directora general de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweala, acompañó el anuncio y había calificado en ocasiones anteriores el proceso de reforma como “existencial” para la organización. Con todo, el desafío de fondo sigue siendo el mismo que llevó al traspié de Yaundé: lograr que la convergencia técnica alcanzada en los últimos meses se traduzca, esta vez, en un acuerdo político efectivo entre los 166 miembros.

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