El Salvador registró entre enero y abril de 2026 el mayor crecimiento exportador que el país ha experimentado desde 2023. Con un avance del 5% respecto al mismo período del año anterior, las exportaciones totales se aproximan a los 14.000 millones de dólares anuales, según informó la ministra de Economía, Silvia Cuéllar. De concretarse esa cifra al cierre del año, El Salvador anotaría sus mejores resultados exportadores en la historia reciente y se afirmaría como una de las economías más dinámicas de Centroamérica en relación con su tamaño.
El repunte no es aleatorio: responde a la solidez de dos sectores que han sabido mantener competitividad en un entorno internacional marcado por tensiones comerciales y presiones logísticas. El textil y la confección lideran el ranking exportador con camisetas y ropa de punto al frente (151 millones de dólares), seguidas de suéteres y artículos similares (130,3 millones de dólares). En el segundo lugar del podio se ubica el azúcar de caña, con 150,3 millones de dólares, símbolo de la vitalidad del sector agroindustrial salvadoreño.
El ancla regional: más del 50% de las exportaciones van a Centroamérica
Un dato define la estructura del comercio exterior salvadoreño con más claridad que cualquier otro: más de la mitad de sus exportaciones tienen como destino los mercados del propio istmo centroamericano. Guatemala, Costa Rica y Honduras son los principales socios dentro del bloque, con flujos de intercambio que crecen de manera sostenida apuntalados por la Unión Aduanera Centroamericana.
Esta dependencia del mercado regional es a la vez una fortaleza y un incentivo para profundizar la integración. Los pasos fronterizos terrestres con Guatemala y Honduras concentran volúmenes enormes de carga rodada, y la agilidad de los procesos aduaneros en esos puntos es determinante para que el dinamismo exportador no encuentre cuellos de botella antes de llegar a destino. La simplificación de trámites en frontera avanza como política de Estado, aunque el margen de mejora sigue siendo significativo.
Acajutla se abre al mundo: ONE conecta El Salvador con Los Ángeles
La infraestructura logística es el otro gran habilitador de este ciclo exportador. El Puerto de Acajutla, que maneja el 80% del comercio marítimo salvadoreño, recibió recientemente la incorporación de Ocean Network Express (ONE) con una ruta semanal directa desde Los Ángeles. El servicio reduce la dependencia de puertos de transbordo y abre una vía más ágil y directa hacia el mercado norteamericano, un destino estratégico para los productos textiles y manufactureros salvadoreños.
La llegada de un operador de la escala de ONE no es un dato menor: señala que El Salvador comienza a aparecer en el radar de las grandes navieras como un origen exportador con volumen y proyección suficientes para justificar servicios regulares directos. Esa visibilidad en el ecosistema marítimo global es, en sí misma, un activo competitivo.
Empleo y bienestar: el reverso humano del crecimiento
Detrás de cada punto porcentual de crecimiento exportador hay miles de puestos de trabajo formales en zonas francas y agroindustrias distribuidas a lo largo del territorio nacional. Los sectores textil y manufacturero son empleadores intensivos, con una presencia especialmente relevante en departamentos del interior del país donde las opciones de empleo formal son más escasas. El dinamismo exportador de 2026 tiene, en ese sentido, un impacto directo sobre el ingreso y el bienestar de miles de familias salvadoreñas.
Con este ritmo, y si las condiciones de la demanda regional y global no sufren deterioros inesperados, El Salvador tiene todas las condiciones para cerrar 2026 con un año exportador histórico. La integración centroamericana, la conectividad logística ampliada y la competitividad sostenida del textil y la agroindustria configuran un escenario en el que el crecimiento ya no es solo una posibilidad: es una tendencia consolidada.

