La inteligencia artificial sostiene el comercio mundial, pero las señales de desaceleración encienden las alarmas

El último barómetro de la OMC muestra que la demanda de componentes electrónicos vinculados a la IA mantiene el comercio de mercaderías por encima de la tendencia.
06/06/2026
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La inteligencia artificial sostiene el comercio mundial
La inteligencia artificial sostiene el comercio mundial

El comercio mundial de mercaderías llega a la mitad de 2026 con una resiliencia que sorprende, pero con las primeras grietas visibles. La Organización Mundial del Comercio (OMC) publicó su último Barómetro de Comercio de Bienes, un indicador compuesto que anticipa la trayectoria del intercambio global, y el resultado ofrece una lectura ambivalente: el comercio resiste, pero empieza a perder impulso.

El índice general del barómetro se ubica en 101,7, por encima de la línea de base de 100 que marca la tendencia, pero por debajo de los 102,3 registrados en enero, lo que sugiere que el crecimiento del comercio de mercancías podría estar comenzando a moderarse. Un punto decimal que, en el lenguaje técnico de la OMC, es una señal de alerta temprana. 

La IA como colchón frente a la turbulencia geopolítica

El dato más llamativo del informe es el protagonismo de la inteligencia artificial como factor estabilizador del comercio global. El conflicto en Medio Oriente ha generado presión sobre los flujos comerciales, pero ese impacto negativo parece haber sido parcialmente compensado por el aumento de la demanda de componentes electrónicos asociados a la inversión en inteligencia artificial.

 

El índice de componentes electrónicos es el único que se despega con claridad del resto: se sitúa en 105,5, muy por encima de la tendencia, mientras que el índice de materias primas agrícolas marca 98,9 y el de productos automotrices 99,8, ambos ligeramente por debajo de la línea base. El índice de órdenes de exportación —considerado el más predictivo del conjunto— se ubica en 100,5, apenas en terreno positivo. 

El peso de la IA en el comercio global no es un fenómeno nuevo, pero su magnitud sigue sorprendiendo. Según la directora general de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweala, la inversión en inteligencia artificial explica el 42% del aumento del comercio de bienes proyectado para 2025. Los centros de datos, componente central de la infraestructura de IA, atrajeron más de un quinto de toda la inversión extranjera directa en instalaciones nuevas a nivel mundial en 2025.

Un crecimiento que se enfría

El telón de fondo del barómetro es una desaceleración que la propia OMC había anticipado. Tras un 2025 más dinámico de lo esperado, impulsado en gran parte por la explosión del comercio de productos habilitadores de IA y por la acumulación anticipada de importaciones para evitar aranceles, el comercio mundial enfrenta en 2026 un proceso de normalización. La OMC proyecta un crecimiento del comercio de mercaderías del 1,9% para este año en su escenario base.

Las variables que pueden torcer ese pronóstico en uno u otro sentido están identificadas con claridad. Si los precios de la energía continúan subiendo, el crecimiento del comercio mundial podría caer 0,5 puntos porcentuales, hasta el 1,4%. Si, en cambio, la inversión en IA se mantiene sostenida, podría sumarse medio punto adicional a la tasa de crecimiento. Dos escenarios que, según advierte la OMC, también podrían darse de manera simultánea. 

Asia lidera, Estados Unidos sigue de cerca

La geografía del comercio vinculado a la IA refuerza tendencias ya consolidadas. Asia concentró casi dos tercios del crecimiento del comercio global de productos relacionados con IA en la primera mitad de 2025, mientras que Estados Unidos aportó aproximadamente un quinto del total. El crecimiento abarcó toda la cadena de valor digital, desde el silicio en bruto y los gases especiales hasta los dispositivos que alimentan las plataformas de nube y las aplicaciones de inteligencia artificial.

Una economía global en equilibrio precario

Lo que revela el barómetro de junio es, en definitiva, el retrato de una economía global que mantiene el equilibrio sobre bases frágiles. La demanda tecnológica vinculada a la IA opera como un amortiguador frente a shocks geopolíticos y energéticos que, en otro contexto, habrían golpeado con más fuerza los flujos comerciales. Pero ese colchón tiene límites, y los indicadores que miran hacia adelante —órdenes de exportación apenas positivas, industria automotriz y agrícola por debajo de tendencia— sugieren que el segundo semestre del año podría ser más exigente que el primero.

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