La Comisión Europea confirmó que evaluará el tratamiento regulatorio del financiamiento al comercio exterior dentro de un paquete legislativo orientado a mejorar la competitividad de la banca comunitaria y liberar capacidad de préstamo para las empresas del bloque. La decisión se apoya en una consulta pública lanzada el año pasado, mediante la cual el organismo relevó opiniones de bancos, aseguradoras, fintechs y asociaciones sectoriales sobre cómo reducir la brecha competitiva frente a jurisdicciones con exigencias de capital menos estrictas, entre ellas el Reino Unido y Estados Unidos.
El anuncio se formalizó, cuando el Ejecutivo comunitario adoptó una comunicación sobre la competitividad del sector bancario y del mercado único bancario, documento que da cumplimiento a un compromiso asumido en el marco de la Unión de Ahorro e Inversión. Allí se sostiene que un sistema financiero sólido y competitivo resulta indispensable para sostener el crecimiento, la innovación, la autonomía estratégica y las cuantiosas necesidades de inversión que enfrenta el bloque en los próximos años.
Revisión del marco prudencial
Entre los puntos centrales de la comunicación figura el compromiso de revisar aspectos relevantes del esquema prudencial vigente, incluido el piso de resultados de Basilea, el tratamiento aplicado a las corporaciones sin calificación crediticia, el financiamiento hipotecario, los activos vinculados a software, las reglas de remuneración y, de manera destacada, el financiamiento de proyectos y del comercio exterior. El objetivo declarado es preservar la resiliencia del sistema sin restringir la capacidad de los bancos para financiar sectores estratégicos y competir a escala internacional.
La revisión también contempla explorar mecanismos que faciliten el acceso al crédito para la llamada economía inmaterial, es decir, actividades intensivas en activos intangibles que hoy encuentran mayores dificultades para calificar como garantía frente a los criterios prudenciales tradicionales. En paralelo, se prevé avanzar hacia un régimen más proporcional para bancos pequeños y de estructura menos compleja, de forma de aliviar cargas regulatorias que hoy se aplican de manera uniforme sin distinguir tamaño ni modelo de negocio.
Simplificación y reducción de reportes
El plan incluye además una batería de medidas de simplificación normativa: la revisión de los requisitos del Pilar 2, la racionalización del Requisito Mínimo de Fondos Propios y Pasivos Admisibles, y la simplificación de los colchones de capital macroprudenciales, junto con un refuerzo de la coordinación entre autoridades de supervisión, resolución y política macroprudencial. La Autoridad Bancaria Europea recibiría un mandato ampliado para avanzar en la automatización y unificación de los reportes prudenciales, estadísticos y de resolución.
Según el propio organismo europeo de supervisión, las medidas ya implementadas, sumadas a los pasos adicionales previstos para este año, permitirían reducir a la mitad la cantidad total de puntos de datos exigidos en los marcos de reporte de la Unión Europea. La comunicación también anticipa una revisión de las guías existentes para mejorar su aplicabilidad práctica y una racionalización de las preguntas y respuestas interpretativas acumuladas a lo largo de los años, además de un esfuerzo por reducir duplicaciones entre exigencias nacionales y comunitarias.
El trasfondo de la ofensiva competitiva
La iniciativa se inscribe en un proceso que combina la Unión de Ahorro e Inversión, la Brújula de Competitividad y las recomendaciones de los informes elaborados por Enrico Letta y Mario Draghi sobre el futuro del mercado único y de la competitividad europea. En su comunicación, la Comisión reconoce que persisten asimetrías frente a jurisdicciones que aplican los estándares internacionales con criterios más laxos o con demoras, y advierte que continuará monitoreando esa situación y evaluando el uso de herramientas regulatorias disponibles para corregir desequilibrios competitivos, sin resignar los objetivos de estabilidad financiera.
La consulta pública que precedió al anuncio estuvo abierta entre febrero y abril de este año y recogió aportes de bancos de distintos tamaños y modelos de negocio, firmas de inversión, proveedores de servicios financieros, inversores institucionales, asociaciones sectoriales, autoridades de supervisión y bancos centrales. Entre las respuestas recibidas se planteó de forma reiterada la preocupación por la pérdida de participación de mercado de las entidades europeas frente a bancos internacionales de gran escala en segmentos como el financiamiento al comercio, la banca corporativa, la intermediación en mercados de capitales y la infraestructura de pagos, un fenómeno que distintos participantes describieron no como una vulnerabilidad sino como un rasgo estructural de un mercado financiero profundo y líquido, aunque sí como un factor que exige condiciones de competencia más equilibradas.

