Paraguay dejó atrás su perfil histórico de plaza puramente comercial para consolidarse como uno de los polos industriales de mayor crecimiento en América del Sur. El motor de esa transformación es el Régimen de Maquila, un esquema que combina incentivos fiscales, estabilidad macroeconómica y una posición geográfica privilegiada en el corazón del Mercosur, y que en los últimos años despertó un interés creciente entre empresas brasileñas que buscan ganar competitividad sin salir del espacio regional.
El fenómeno ya es mensurable: 339 empresas maquiladoras operan actualmente en territorio paraguayo, y 165 de ellas —casi la mitad— cuentan con participación de capital brasileño, según datos del Ministerio de Industria y Comercio. Solo en el primer semestre de 2026 las exportaciones bajo este régimen rozaron los 717 millones de dólares, con un alza interanual cercana al 25%, y el sistema ya explica alrededor del 69% de las exportaciones industriales del país y sostiene más de 35.000 empleos directos.
Un traslado parcial
Sectores como el textil, autopartista, metalúrgico, plástico, farmacéutico, electrónico y alimentario, junto con proveedores de servicios tecnológicos, trasladaron parte de sus procesos productivos a suelo paraguayo en los últimos años. La mayoría de estas compañías conserva en Brasil sus áreas de investigación y desarrollo, comercialización y distribución, y concentra en Paraguay determinadas etapas de la fabricación destinada mayormente a la exportación. Lejos de implicar un abandono del mercado brasileño, el modelo funciona como una reorganización estratégica que fortalece las cadenas regionales de suministro y profundiza la integración productiva dentro del bloque.
El principal atractivo sigue siendo el esquema tributario: un impuesto único del 1% sobre el valor agregado generado en el país, sumado a la posibilidad de importar de forma temporal materias primas, insumos, maquinaria y equipos con amplias exenciones cuando la producción tiene destino de exportación. Este régimen fue actualizado por la Ley N.º 7547 de 2025, que reemplazó a la histórica Ley 1064/97 para simplificar los procedimientos administrativos y adaptar el marco normativo a las exigencias actuales del comercio internacional.
Energía, costos y logística como ventajas estructurales
Más allá del componente fiscal, especialistas coinciden en que la decisión de invertir en Paraguay responde a un conjunto de ventajas estructurales: energía eléctrica a costos competitivos gracias a las hidroeléctricas binacionales de Itaipú y Yacyretá, una legislación laboral más flexible, menores costos operativos y la cercanía con los principales polos industriales del sur brasileño. Esa combinación convierte al país en una plataforma eficiente tanto para abastecer al mercado interno de Brasil como para atender otros destinos internacionales, con tiempos logísticos reducidos y una distribución regional más ágil.
Autopartes, confecciones, plásticos, aluminio, alimentos industrializados, productos farmacéuticos, metalmecánica y electrodomésticos encabezan la expansión, a la par de un régimen que también habilita programas de maquila de servicios —desarrollo de software, centros de atención al cliente, ingeniería, diseño industrial y procesamiento de datos—, lo que amplía el alcance del esquema hacia la economía digital y diversifica aún más la matriz productiva del país.
Efecto multiplicador y nuevo componente europeo
El crecimiento del régimen generó un efecto de arrastre sobre la economía paraguaya: nuevos parques industriales, proveedores locales más robustos, mayor inversión en infraestructura logística y una demanda creciente de mano de obra especializada, que llevó a universidades y centros tecnológicos a rediseñar programas de capacitación orientados a la industria exportadora. La entrada en vigor del acuerdo de asociación entre el Mercosur y la Unión Europea suma ahora un componente estratégico adicional: la reducción gradual de barreras comerciales entre ambos bloques podría convertir a Paraguay en una plataforma todavía más atractiva para producir con destino al mercado europeo, en particular en sectores que exigen competitividad internacional, certificaciones de calidad y eficiencia logística.
Con todo, los especialistas advierten que la sostenibilidad del modelo dependerá de que los incentivos fiscales se acompañen de estándares ambientales, trazabilidad, innovación tecnológica y formación permanente de capital humano, condiciones cada vez más exigidas por los mercados globales. Más que un mecanismo tributario, el régimen de maquila se perfila como una estrategia de integración productiva que redefine la geografía industrial del Mercosur y afianza a Paraguay como uno de los principales destinos para la expansión de empresas brasileñas en la región.

