La directora general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Ngozi Okonjo-Iweala, advirtió que el auge del comercio de bienes vinculados a la inteligencia artificial está ocultando la profundidad de las disrupciones que atraviesa el sistema comercial multilateral. Según su planteo, si la inversión tecnológica que hoy sostiene buena parte del crecimiento del comercio mundial perdiera impulso, el golpe sobre la actividad global sería desproporcionado en relación con el peso que ese segmento tiene todavía dentro del comercio total de mercancías.
El diagnóstico se enmarca en el informe anual de la OMC, difundido esta semana, que calificó al momento actual como el de las disrupciones «más serias y sostenidas» que atraviesa el sistema comercial multilateral desde su creación hace 80 años. El organismo advirtió que una reversión hacia políticas comerciales unilaterales impondría costos elevados: la fragmentación a lo largo de líneas geopolíticas podría reducir el PBI mundial en torno al 5% y golpear a las exportaciones globales hasta un 18,6% hacia 2050.
El comercio de IA, motor y amortiguador
Los propios datos de la OMC muestran hasta qué punto el comercio de bienes relacionados con la inteligencia artificial —semiconductores, servidores y equipamiento de telecomunicaciones, entre otros— se convirtió en el principal sostén del comercio mundial de mercancías durante el último año y medio. En el primer semestre de 2025, el comercio de estos productos creció 20% interanual en términos de valor y explicó cerca de la mitad del incremento del comercio global, pese a representar menos del 10% del comercio total de bienes. Ese impulso, ligado a inversiones estructurales en infraestructura digital —desde semiconductores hasta servidores en la nube—, permitió que el comercio mundial de bienes creciera muy por encima de lo previsto durante 2025, incluso en medio de la escalada arancelaria de Estados Unidos.
La propia OMC había elevado en octubre su proyección de crecimiento del comercio de mercancías para 2025, pero advirtió que el panorama para 2026 lucía más sombrío: en marzo, el organismo redujo la previsión de crecimiento del comercio mundial de bienes a 1,9% para este año, frente al 4,6% registrado en 2025, con riesgo de caer hasta 1,4% si los precios de la energía se mantienen elevados por la guerra en Medio Oriente. En ese contexto, la propia dirección de la OMC calificó a la continuidad del comercio de bienes de IA como un «gran signo de interrogación» para sostener el crecimiento.
Un sistema bajo presión, pero todavía con base multilateral
Pese al deterioro del clima comercial, la OMC destacó que alrededor del 72% del comercio mundial de bienes continúa realizándose bajo las condiciones de Nación Más Favorecida (NMF), el régimen que garantiza condiciones no discriminatorias entre los países miembros, lo que —según el organismo— sigue aportando previsibilidad en medio de la incertidumbre. Aun así, la propia Okonjo-Iweala remarcó que la resiliencia observada en las cifras no debe interpretarse como una señal de que el sistema está a salvo, dado el nivel de incertidumbre que persiste sobre la evolución de la política arancelaria estadounidense y sobre la magnitud real de la desaceleración esperada para 2026.
El mensaje de la titular del organismo apunta, en definitiva, a advertir a los gobiernos que buena parte de la fortaleza mostrada por el comercio mundial en el último año y medio descansa sobre un único motor —la inversión en inteligencia artificial— y que, de moderarse ese impulso, las tensiones arancelarias y la fragmentación geopolítica que hoy quedan parcialmente disimuladas por las cifras agregadas volverían a manifestarse con mayor claridad sobre el crecimiento global.

