Irán y Omán se encuentran cerca de presentar un nuevo esquema de tránsito para el estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más estratégicos del mundo, que otorgaría a Teherán un rol formal en la supervisión de los buques que ingresan al Golfo Pérsico. Según trascendió, ambos países ya acordaron las coordenadas geográficas de la ruta propuesta y trabajan en la redacción final de una declaración conjunta que detallará su funcionamiento. El esquema contemplaría que los buques entrantes naveguen principalmente por aguas territoriales iraníes, mientras que los que salen del Golfo lo harían por un corredor bajo control omaní, con una implementación inicial acotada a un período de prueba.
El nudo de las tarifas
El punto más conflictivo del acuerdo sigue siendo si los buques deberán pagar cargos de seguridad, ambientales o por otros servicios. Fuentes iraníes indicaron que el país aspira a cobrar entre 5% y 7% del valor de la carga, mientras que Omán maneja una tarifa cercana a la mitad de ese nivel. Llevado a valores concretos, el esquema iraní implicaría entre 8 y 11 millones de dólares por buque VLCC, frente a un rango de 4 a 5 millones de dólares bajo el criterio omaní. Para los armadores que operan en el mercado spot, el costo se trasladaría en gran medida al fletamento y quedaría a cargo del fletador.
Oposición del sector naviero internacional
Estados Unidos rechaza cualquier cargo obligatorio y sostiene que Ormuz es una vía internacional donde debe preservarse el derecho de paso en tránsito sin condicionamientos. En la misma línea, ocho de las principales asociaciones navieras del mundo —entre ellas BIMCO, la Cámara Internacional de Navegación, Intertanko, Intercargo y el Consejo Mundial de Transporte Marítimo— enviaron una carta conjunta al secretario general de la ONU y al titular de la Organización Marítima Internacional. Las entidades plantearon que este tipo de cargos podría funcionar como un peaje encubierto, sentar un precedente difícil de revertir en otros pasos estratégicos y trasladarse a las cadenas de suministro globales en forma de mayores precios de la energía e inflación.
Un tráfico todavía deprimido
La eventual entrada en vigencia del esquema llega en un momento en que la navegación comercial por Ormuz sigue muy por debajo de sus niveles habituales, tras meses de enfrentamientos y ataques a buques en la región. Desde Washington se señaló que las negociaciones habían avanzado y que un anuncio podría producirse en el corto plazo, aunque se aclaró que todavía no existe un acuerdo definitivo. Su implementación efectiva dependerá, además, de que mejoren las condiciones de seguridad y de que armadores, aseguradoras y tripulaciones recuperen la confianza necesaria para volver a operar con normalidad en la zona.
Los hutíes mantienen la presión en el mar Rojo
En paralelo, el grupo hutí amplió su campaña contra buques vinculados a Arabia Saudita. Un petrolero de productos que navegaba a unas 95 millas náuticas al sureste de Adén sufrió una fuerte explosión, sin que se reportaran heridos, daños estructurales graves ni derrames. Los hutíes reivindicaron un impacto directo que habría obligado a la nave a modificar su rumbo, versión que no fue confirmada de manera independiente. Se trató del segundo ataque reivindicado por el grupo contra un petrolero saudita en menos de 24 horas, luego de que otro buque fuera atacado con misiles balísticos frente a Yanbu. Días antes, un buque indio había sido alcanzado por una embarcación de superficie no tripulada al suroeste de Al Mukha, lo que derivó en un incendio y el posterior hundimiento de la nave; toda la tripulación fue rescatada y, en ese caso, ningún grupo reivindicó el ataque.

