El cambio político en Bogotá reabre la puerta de Colombia hacia el Mercosur

El nuevo presidente colombiano coincidió con Santiago Peña en la necesidad de profundizar el vínculo entre ambos países, en momentos en que Paraguay busca ampliar su red de socios.
Bogotá reabre la puerta de Colombia hacia el Mercosur
Bogotá reabre la puerta de Colombia hacia el Mercosur

El presidente de Paraguay, Santiago Peña, y el nuevo mandatario colombiano, Abelardo de la Espriella, coincidieron en Bogotá en la conveniencia de profundizar las relaciones bilaterales y explorar un mayor acercamiento de Colombia al Mercosur. La conversación cobra relevancia por el nuevo mapa político sudamericano y por el momento que atraviesa el bloque, que en los últimos meses aceleró la firma de acuerdos comerciales con distintas regiones del mundo.

Una relación institucional que ya existe

Hablar de un eventual ‘ingreso’ de Colombia al Mercosur sería impreciso: el país ostenta la condición de Estado Asociado desde el 16 de diciembre de 2004, cuando el Consejo del Mercado Común aprobó la decisión que le otorgó ese estatus. Esa figura, que comparte con Chile, Ecuador, Panamá y Perú, le permite participar en reuniones del bloque cuando se abordan asuntos de interés común, sin integrar su estructura como miembro pleno. Sobre esa base jurídica de más de dos décadas es que ahora se plantea la posibilidad de una relación más activa, que podría traducirse en mayor participación política, nuevos acuerdos comerciales, cooperación aduanera, integración de infraestructura o coordinación energética.

Paraguay busca ampliar la red del bloque

El momento no es casual: Paraguay viene impulsando una agenda de expansión de vínculos externos. En la cumbre de Asunción del 30 de junio, los países del bloque y sus Estados Asociados reafirmaron la importancia de profundizar la cooperación entre distintos esquemas de integración regional y saludaron a Colombia y Perú por sus recientes procesos electorales. A esa agenda se suman el inicio de negociaciones por un acuerdo de asociación económica con Japón, el avance de las conversaciones con la EFTA y la aplicación provisional, desde mayo, del acuerdo interino con la Unión Europea. Para la Presidencia paraguaya, sumar a Colombia con un rol más activo encaja en una estrategia que busca que el bloque funcione cada vez más como una red regional de acuerdos y no solo como un mercado entre sus miembros plenos.

El comercio, primer terreno de cooperación concreta

La dimensión económica de un eventual acercamiento no es menor. Colombia cuenta con una economía de gran escala, una ubicación estratégica entre Sudamérica, Centroamérica y el Caribe, y salida tanto al Pacífico como al Atlántico, con infraestructura portuaria que podría oficiar de puente para exportaciones sudamericanas hacia otros mercados. Paraguay, sin litoral marítimo pero con una robusta red fluvial y una economía fuertemente agroindustrial, podría encontrar allí oportunidades en carne, soja, alimentos procesados, energía, logística y servicios. Ese comercio también podría dinamizar los vínculos entre empresas colombianas y las de Argentina, Brasil y Uruguay, aunque cualquier profundización deberá ser compatible con los acuerdos comerciales que Colombia ya mantiene con otros países y bloques.

Seguridad y geopolítica, en el trasfondo

El nuevo gobierno colombiano llega con una agenda internacional que prioriza la seguridad, la lucha contra el narcotráfico y la cooperación con socios considerados estratégicos. Históricamente, la política exterior y comercial de Colombia estuvo muy orientada hacia Estados Unidos y la Alianza del Pacífico, mientras el Mercosur desarrollaba su propia dinámica en torno a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Un vínculo más estrecho no implicaría abandonar esos lazos, sino que podría posicionar a Colombia como puente entre distintos esquemas de integración latinoamericana, algo que también beneficiaría a los socios del Mercosur interesados en diversificar destinos de exportación.

El desafío, de todos modos, pasará por traducir la coincidencia política entre ambos gobiernos en resultados concretos: más comercio, nuevas inversiones, cooperación fronteriza, infraestructura y una participación colombiana efectiva en las iniciativas externas del bloque. Colombia no necesita solicitar su incorporación como miembro pleno para capitalizar una relación más estrecha; ya cuenta con la plataforma institucional para hacerlo. Lo que está por verse es si, esta vez, existe la voluntad política de utilizarla.

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