El Gobierno indio puso sobre la mesa una señal de urgencia en su relación con Chile. La ministra de Finanzas, Nirmala Sitharaman, recibió al expresidente Eduardo Frei, que viajó como embajador en misión especial al frente de una delegación chilena y acompañado por representantes de CAF, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe. Según el Ministerio de Finanzas de India, la funcionaria planteó la necesidad de concluir cuanto antes el Acuerdo de Asociación Económica Integral (CEPA, por su sigla en inglés) entre ambos países.
El encuentro abrió un frente financiero: Sitharaman invitó a CAF a evaluar el financiamiento de iniciativas con participación de compañías indias, con foco en minerales críticos y energías renovables, y destacó los vínculos que el organismo ya mantiene con la Confederación de la Industria India (CII) y con el Export-Import Bank of India. La agenda de Frei había incluido el día anterior una reunión con el ministro de Comercio, Piyush Goyal.
El cobre explica el apuro
Las cifras comerciales ayudan a entender el interés de Nueva Delhi. De acuerdo con la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales de Chile (Subrei), entre enero y septiembre de 2026 los envíos chilenos a India alcanzaron 5.096 millones de dólares, prácticamente el doble que en igual período de 2025. La canasta está encabezada por cobre, oro y yodo, y la completan manzanas frescas, celulosa, litio, semillas, salmónidos congelados y sal.
El metal rojo marca el ritmo. Las compras indias de cobre chileno subieron 101,3%, hasta 2.817 millones de dólares, lo que llevó a India a desplazar a Brasil como quinto destino del producto, detrás de China, Estados Unidos, Japón y Corea del Sur. La dependencia es estructural: según datos de la Universidad Diego Portales, Chile abasteció el 30,6% de las importaciones indias de mineral y concentrado de cobre entre el año 2020 y 2024.
El dinamismo se inscribe en un año récord para el comercio exterior chileno. En los primeros nueve meses, el país exportó 93.837 millones de dólares, 18,5% más que un año antes, con la minería explicando el 62,7% del total. Las ventas de cobre treparon a 49.247 millones de dólares y las de litio casi se triplicaron, hasta 4.745 millones de dólares. El resultado fue un superávit comercial de 25.721 millones de dólares, el más alto de la serie, que supera con holgura el anterior máximo de 2007.
Una negociación que busca recuperar el impulso
El CEPA apunta a reemplazar el acuerdo de alcance parcial vigente desde 2007 y ampliado en 2017, que hoy otorga preferencias a unos 1.100 productos chilenos. El nuevo texto incorpora capítulos sobre servicios digitales, inversiones, pymes y minerales críticos.
A fines de agosto, el secretario de Comercio indio, Rajesh Agrawal, viajó a la capital chilena y acordó con la subsecretaria Paula Estévez el objetivo de terminar las conversaciones antes de que concluya el año. Entre los puntos pendientes figuran el acceso a mercados y el capítulo de minerales críticos. A mediados de año habían trascendido diferencias en productos sensibles como vino, salmón, fruta y oro, y una brecha en las ofertas: Chile habría propuesto desgravar más del 90% de las líneas arancelarias, frente a cerca del 70% planteado por India.
Qué está en juego para cada parte
Para India, el tratado es una pieza de su estrategia para asegurar cobre y litio, insumos imprescindibles para la transición energética y la expansión industrial que proyecta. El canciller S. Jaishankar incluyó el CEPA con Chile entre las prioridades de su agenda latinoamericana, junto con la negociación con Perú y la ampliación del acuerdo preferencial con el Mercosur.
Para Chile, India se perfila como un mercado capaz de diluir la concentración de sus ventas en China, que absorbió el 33,1% de las exportaciones del país entre enero y septiembre. La eventual participación de CAF agrega, además, una vía de financiamiento para proyectos de minería y energía que combinen capital indio con desarrollo local.


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