Granos en ruta: Brasil y Estados Unidos dominaron los embarques del primer trimestre

El mercado marítimo resistió tensiones geopolíticas y logísticas, pero la demanda china da señales de enfriamiento.
22/04/2026
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Granos: embarques primer trimestre
Granos: embarques primer trimestre

El mercado de transporte marítimo de granos arrancó 2026 con una solidez que no muchos anticipaban. Pese a las tensiones geopolíticas derivadas del conflicto con Irán y a una marcada aversión al riesgo en los mercados financieros durante marzo, los segmentos subcapesize mantuvieron niveles de flete relativamente firmes. El motor de esa resiliencia estuvo, en buena medida, en la geografía: los embarques de granos desde el Golfo de Estados Unidos con destino al Lejano Oriente dejaron de transitar por los canales de Panamá y Suez, y comenzaron a rodear el Cabo de Buena Esperanza. Rutas más largas implican mayor demanda de tonelaje. Ese desvío sostuvo al mercado cuando los fundamentos de la carga, por sí solos, no alcanzaban.

Los volúmenes globales de granos transportados por mar crecieron un 10,8% interanual en el período, alcanzando los 148 millones de toneladas, según datos de AXSMarine recogidos por el informe semanal de BRS Dry Bulk. Sin embargo, ese crecimiento no se distribuyó de forma pareja entre los distintos tipos de buques. La fragmentación de los destinos y el dinamismo de los segmentos Ultramax y Handymax restaron protagonismo a las naves de mayor porte, que no capturaron el auge de la carga en la misma proporción.

Brasil y Estados Unidos concentraron cerca del 50% de los embarques globales de granos durante el primer trimestre del año, consolidando a ambos países como los grandes proveedores del comercio marítimo de commodities agrícolas. Pero el desempeño brasileño estuvo lejos de ser fluido. Los embarques cayeron un 20,1% interanual, en parte por un problema que pocos habrían previsto: las nuevas exigencias fitosanitarias impuestas por China.

Las inspecciones chinas, más estrictas que en períodos anteriores, bloquearon en varios casos la emisión de certificados fitosanitarios. Sin esos documentos, los buques no podían descargar la carga en puertos chinos. El resultado fue una acumulación de esperas en plena temporada alta: más de 20 buques, con cerca de 1,2 millones de toneladas a bordo, enfrentaron retrasos significativos. La fricción logística fue visible y costosa.

A pesar de esos obstáculos, China siguió siendo el principal destino de los granos sudamericanos, absorbiendo alrededor del 48% de los embarques brasileños en el trimestre. Pero el apetito chino, históricamente voraz, empieza a mostrar señales de moderación. Según BRS Dry Bulk, frente a la perspectiva de una nueva ola de llegadas masivas en 2026, las autoridades chinas podrían optar por desacelerar el ritmo de importaciones. Si eso ocurre, los efectos sobre los flujos desde la costa este de Sudamérica serán directos.

Esta incertidumbre, sin embargo, no es solo una amenaza. También abre oportunidades. Los envíos hacia destinos fuera de los grandes compradores tradicionales aumentaron durante el trimestre y se volvieron más diversificados, lo que favoreció el uso de buques de menor porte y rutas alternativas. La dependencia estructural del mercado sudamericano respecto a China sigue siendo alta, pero los operadores comienzan a diversificar horizontes.

A ese escenario se suma una presión adicional desde el lado de los costos agrícolas. Los precios de los fertilizantes subieron cerca de un 40% en marzo, y la volatilidad energética continúa generando incertidumbre en la cadena de producción. En el caso de Estados Unidos, estas señales podrían influir sobre las decisiones de siembra y, en consecuencia, sobre la oferta exportable de los próximos meses.
El mercado de transporte marítimo de granos tiene bases sólidas en 2026: más volumen, rutas más largas y una dinámica exportadora activa desde las dos potencias agrícolas del continente americano. Pero la combinación de tensiones comerciales con China, señales de debilidad en la demanda asiática y costos crecientes en la producción agrícola configura un escenario que exigirá atención.

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