El gobierno de Donald Trump confirmó que no renovará el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en la fecha límite fijada para que los tres socios decidieran si extendían el acuerdo por un nuevo período de 16 años. La decisión no implica la salida inmediata de Washington del pacto: el tratado seguirá vigente, pero quedará sujeto a revisiones anuales durante la próxima década, hasta su vencimiento definitivo en 2036, salvo que las partes acuerden renovarlo antes de esa fecha.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, sostuvo que el país no convalidará una renovación del acuerdo «en su forma actual» y que Washington continuará el diálogo con México y Canadá para resolver lo que calificó como falencias del tratado, entre ellas el déficit comercial que Estados Unidos mantiene con ambos países. Según cifras oficiales citadas por la prensa estadounidense, ese déficit ascendió en 2025 a unos 197.000 millones de dólares con México y a más de 46.000 millones con Canadá.
La medida representa un giro notorio para Trump, quien había negociado y firmado el T-MEC durante su primer mandato como reemplazo del histórico Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y llegó a describirlo como el mejor acuerdo comercial jamás alcanzado por Estados Unidos. En los últimos meses, sin embargo, el mandatario cuestionó reiteradamente la vigencia del tratado y llegó a plantear públicamente que el país podría prescindir de él, en el marco de una política arancelaria que chocó con las exenciones que el propio T-MEC garantiza a los bienes que cumplen sus reglas de origen.
Las reacciones de los otros dos socios marcaron distancia con la lectura de Washington. El ministro canadiense a cargo de las relaciones comerciales con Estados Unidos, Dominic LeBlanc, remarcó que el acuerdo permanece plenamente vigente hasta 2036 y que puede renovarse en cualquier momento, además de subrayar que Canadá se mantiene firme en su respaldo al tratado. Por el lado mexicano, el canciller de Economía, Marcelo Ebrard, confirmó a través de un video que Estados Unidos optó por no extender el T-MEC, en momentos en que ambos países ya mantienen negociaciones bilaterales, con una tercera ronda prevista para la semana del 20 de julio en Ciudad de México. Con Canadá, en cambio, las conversaciones formales todavía no comenzaron, en un vínculo tensionado por los aranceles impuestos por Trump y por sus reiteradas referencias a convertir a ese país en el «estado 51» de la Unión.
El comercio conjunto entre los tres países creció de manera sostenida bajo el T-MEC: el intercambio intrarregional de bienes pasó de aproximadamente 1,07 billones de dólares en 2020 a más de 1,63 billones en 2024, de acuerdo con estimaciones de la Brookings Institution. Cámaras empresariales estadounidenses, como la Retail Industry Leaders Association, pidieron preservar los beneficios arancelarios del acuerdo y reducir la incertidumbre durante el período de revisión, mientras que sindicatos como la Asociación Internacional de Maquinistas y Trabajadores Aeroespaciales reclamaron aprovechar esta etapa para fortalecer los estándares laborales y las reglas de origen.
Especialistas en comercio advirtieron que el esquema de revisiones anuales, sin una fecha de cierre definida para las negociaciones, añade un factor de incertidumbre para las empresas que operan cadenas de suministro en América del Norte. Con la salida despejada hacia una renegociación abierta y sin plazos fijos, el futuro del que fue uno de los pilares de estabilidad del comercio norteamericano queda ahora sujeto a una revisión que se repetirá, en principio, cada año hasta 2036.

