El Puerto de Bilbao volvió a ser sede del Project Cargo Summit, el encuentro internacional que congrega a la comunidad especializada en carga de proyectos y mercancía sobredimensionada (breakbulk). Durante dos jornadas, profesionales llegados de España, otros puntos de Europa y mercados globales debatieron sobre los desafíos de un sector atravesado por la transición energética, con la industria eólica marina como uno de los ejes centrales de la agenda.
El encuentro, volvió a confirmar el ascenso del enclave vizcaíno dentro del mapa europeo de la carga de proyectos, con una comunidad portuaria especializada en el manejo de piezas de gran peso y volumen.
Un ecosistema industrial construido en torno a la eólica
La proyección de Bilbao como hub del sur de Europa se apoya en un tejido industrial que combina fabricación, logística y exportación de componentes para la energía eólica marina. La planta ha reforzado en los últimos años su rol como centro exportador para la región, con el respaldo de compañías instaladas en sus instalaciones como Haizea Wind, Siemens Gamesa y Nordex Acciona. La reciente operativa de carga y transporte de monopilotes de gran escala —piezas de 11 metros de diámetro, más de 105 metros de longitud y más de 2.300 toneladas, fabricadas por Haizea Wind Group y entregadas a la danesa Ørsted para uno de los mayores parques eólicos marinos del mundo, en el Mar del Norte— fue citada como ejemplo de la capacidad operativa del puerto para manejar cargas de cualquier dimensión.
En ese contexto, referentes del sector abordaron la creciente complejidad de la logística eólica y el papel de los transitarios frente a operativas cada vez más exigentes, además de la necesidad de una colaboración estrecha entre desarrolladores de proyectos y proveedores logísticos como condición para sostener el ritmo de crecimiento del segmento.
Expansión de infraestructura para superar el límite de espacio
Uno de los principales desafíos que enfrenta la Autoridad Portuaria de Bilbao es la falta de espacio operativo, una limitación común a buena parte de los puertos europeos que compiten por cargas de proyecto. Para responder a esa restricción, el puerto avanza en la construcción de una nueva terminal en el Espigón Central, cuya primera fase —con una inversión de 4,7 millones de euros, cofinanciada con una subvención de 3,9 millones de euros del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia— estará operativa hacia fines de 2026. Una segunda fase, iniciada en 2025 y con finalización prevista para 2027, demandará una inversión de 50,1 millones de euros, financiada en parte con fondos del Mecanismo Conectar Europa (CEF) y con recursos propios de la autoridad portuaria, a los que se suma un préstamo de 80 millones de euros del Banco Europeo de Inversiones.
Corredores verdes y conectividad con el centro de Europa
Además de la expansión física, Bilbao impulsa el desarrollo de corredores marítimos verdes y digitales, en su rol de nodo estratégico del Corredor Atlántico. El puerto trabaja junto a Ámsterdam y Duisburgo en un corredor de hidrógeno renovable que conectaría el País Vasco con el centro del continente, una iniciativa que se suma a otras apuestas de sostenibilidad como el suministro eléctrico en muelle para buques atracados.
Bilbao funciona como enlace estratégico entre la península ibérica y los mercados internacionales. Esa combinación de infraestructura, especialización industrial y posicionamiento logístico es la que, según los organizadores del encuentro, sostiene la candidatura del puerto vasco como referencia del sur de Europa para la carga de proyectos vinculada a la transición energética.

