La Corporación Estatal de Energía Atómica de Rusia (Rosatom) aprobó el diseño de un portacontenedores de clase ártica con capacidad para 4.800 TEUs, desarrollado específicamente para navegar durante todo el año entre el noroeste ruso y el Lejano Oriente a través de la Ruta Marítima del Norte (NSR, por sus siglas en inglés). El proyecto fue elaborado por la naviera estatal United Shipbuilding Corporation (USC) y contempla una eslora aproximada de 255 metros y una manga de 35 metros, con capacidad para disponer 14 filas de contenedores a bordo.
La nave contará con clase de hielo Arc7, la categoría que garantiza operaciones seguras en condiciones árticas extremas. Impulsada por motores diésel-eléctricos de alta potencia, estará en condiciones de atravesar hielo marino de primer año de hasta 170 centímetros de espesor. La planta propulsora tendrá una capacidad total de generación cercana a los 46.000 kW, de los cuales cerca de dos tercios se destinarán a dos motores eléctricos de propulsión de 15.000 kW cada uno, que accionarán hélices de paso fijo.
Dependencia de la flota de rompehielos nucleares
El diseño del buque replica el esquema de asistencia a la navegación que Rusia ya utiliza en el Ártico, mediante embarcaciones rompehielos especializadas que abren paso a través de aguas congeladas o con hielo flotante. No es casual que la manga de la nave coincida exactamente con la de los rompehielos de propulsión nuclear de la clase Project 22220, operados por FSUE Atomflot, con sede en Múrmansk y también integrada a Rosatom.
El nuevo portacontenedores no tendrá propulsión nuclear, pero su operación durante los doce meses del año en la Ruta Marítima del Norte quedará supeditada a la disponibilidad de esa flota de rompehielos. La operación de las naves quedaría a cargo de Northern Sea Route Shipping Line (NSRSL), una empresa conjunta entre Rosatom y la naviera china Hainan Yangpu NewNew Shipping. El astillero donde se construirán los buques todavía no fue seleccionado; entre las opciones evaluadas figuran instalaciones tanto en Rusia como en China, aunque hasta el momento no hubo un anuncio formal al respecto.
Una ruta que gana tráfico pese al rechazo de las grandes navieras
El proyecto de Rosatom se suma a un conjunto de iniciativas recientes de navieras rusas, chinas y surcoreanas orientadas a establecer servicios regulares entre el Lejano Oriente y Europa a través del Ártico. El buque Panstar Acro, de 2.758 TEUs y adquirido recientemente por la naviera PanStar, completará en el corto plazo un itinerario hacia el oeste desde Busan hasta Felixstowe utilizando la Ruta Marítima del Norte. En paralelo, la naviera Sea Legend envió el buque Dubai Dower, de 1.732 TEUs, desde Qingdao hasta el puerto británico de Teesport por la misma vía.
NewNew Shipping, socia de Rosatom en el proyecto del nuevo portacontenedores, ya cuenta con experiencia operativa en la ruta: a comienzos de este año utilizó el buque multipropósito Xin Xin Hai 1 para trasladar unos 500 contenedores de carga china desde Tianjin-Xingang hasta el puerto ruso de Múrmansk. Sin embargo, la mayoría de las grandes navieras globales —entre ellas MSC, Maersk, CMA CGM y Hapag-Lloyd— mantienen su decisión de no operar en la Ruta Marítima del Norte, citando el riesgo de accidentes, la posibilidad de contaminación y el impacto sobre los ecosistemas árticos como principales razones para descartar la vía.
Una alternativa geopolítica al canal de Suez
El impulso ruso a la Ruta Marítima del Norte se enmarca en una estrategia más amplia para consolidar una vía de comercio alternativa a los corredores tradicionales entre Asia y Europa, en un contexto de sanciones occidentales que restringieron el acceso de Rusia a buena parte de la flota mercante y de servicios navieros internacionales. La asociación con navieras chinas, tanto en el desarrollo de nuevos buques como en la operación de servicios ya en marcha, refleja además la profundización del vínculo comercial y logístico entre Moscú y Beijing frente al aislamiento impuesto por Estados Unidos y la Unión Europea.
El calentamiento global, que redujo de forma sostenida la extensión del hielo marino ártico en las últimas décadas, amplió la ventana estacional de navegación por la NSR y alimentó el interés ruso y chino por consolidar esta ruta como corredor comercial de largo plazo. No obstante, la dependencia de una flota de rompehielos nucleares de disponibilidad limitada, sumada al rechazo explícito de los principales operadores navieros del mundo, sugiere que la Ruta Marítima del Norte seguirá siendo, al menos en el corto y mediano plazo, un complemento de nicho antes que una alternativa real a las rutas marítimas tradicionales.

