Las exportaciones no petroleras de Ecuador cerraron 2025 en un récord histórico de 29.402 millones de dólares, un 18,3% más que en 2024 y unos 4.553 millones adicionales, según datos del Banco Central difundidos por el Ministerio de Producción, Comercio Exterior e Inversiones. El resultado consolida tres años de aceleración sostenida y confirma un reordenamiento de la canasta exportadora que ya se venía insinuando: el camarón desplazó al petróleo como principal producto de venta externa y el cacao superó al banano dentro de los no petroleros.
Ese cambio de orden se profundizó en el arranque de 2026. En el primer trimestre, el camarón se mantuvo como el producto líder con 2.143 millones de dólares, por encima incluso del petróleo, que retrocedió 7% hasta los 2.087 millones. La minería se ubicó en el tercer lugar con 1.381 millones y un salto de 65% interanual, mientras que el banano y el plátano sumaron 1.254 millones, un 12% más que un año atrás.
Petróleo: un rol menguante y más volátil
El retroceso petrolero no es solo un fenómeno de precios internacionales. Entre enero y noviembre de 2025 las exportaciones de crudo cayeron 19%, hasta 7.183,6 millones de dólares frente a los 8.864,2 millones del mismo período de 2024, según el Boletín de Balanza Comercial del Banco Central. La caída respondió a problemas operativos que afectaron la producción entre marzo y julio de 2025, cuando el Sistema de Oleoducto Transecuatoriano, la Refinería de Esmeraldas y el Oleoducto de Crudos Pesados entraron en emergencia por tareas de reparación.
A esa fragilidad operativa se suma la exposición cambiaria de un producto cuyo precio de referencia cayó más de 40% entre mediados de 2022 y comienzos de 2025. Panamá se consolidó como el principal destino del crudo ecuatoriano, con una participación de 82,6% del valor exportado, aunque buena parte de esos envíos se redistribuye posteriormente hacia otros mercados; China, en tanto, ganó terreno como comprador directo. El desafío de cara a 2026 pasa por la eficiencia operativa de la infraestructura de transporte y refinación, más que por una apuesta exclusiva a la recuperación de precios.
Camarón: liderazgo mundial con China como ancla
El camarón cerró 2025 como el primer producto de exportación no petrolera y no minera del país, con 8.401 millones de dólares y un crecimiento interanual de 20,2%. China continúa siendo el motor de esa demanda, aunque el sector también reforzó su presencia en Medio Oriente durante el año. La sostenibilidad de ese liderazgo depende cada vez más de la trazabilidad y del cumplimiento de estándares sanitarios exigidos por los mercados asiáticos, condiciones que se volvieron determinantes después de las suspensiones temporales que afectaron a varios establecimientos exportadores en 2025.
Cacao: el boom de precios llega a un punto de inflexión
El cacao fue el producto de mayor dinamismo relativo: cerró 2025 con 4.668 millones de dólares y un alza de 29%, impulsado sobre todo por ventas a Estados Unidos, la Unión Europea y Malasia. En el primer semestre del año el crecimiento interanual había llegado a 77,5%, un salto asociado a precios internacionales récord. Sin embargo, esa misma cotización empezó a revertirse hacia fines de 2025, con una caída superior al 50% frente al pico del año, producto del aumento de la producción sudamericana, la recuperación de las cosechas en Ghana y Costa de Marfil, la desaceleración del consumo en Europa y Asia, y la postergación de la normativa europea contra la deforestación que había adelantado compras el año anterior. El desafío para 2026 es sostener valor por diferenciación de origen —el cacao fino de aroma ecuatoriano ocupa un nicho genético único— en un escenario de precios normalizándose a la baja.
Banano: compitiendo por sostenibilidad, no por volumen
El banano y el plátano sumaron 4.262 millones de dólares en 2025, con un alza de 11% en valor y un incremento más moderado en volumen (6,8%), reforzando ventas hacia Rusia, la Unión Europea, Turquía, China y Estados Unidos. El sector, no obstante, enfrenta una amenaza sanitaria de fondo: en diciembre de 2025 se confirmó la presencia del hongo Fusarium en una finca de El Oro, la primera detección del patógeno en territorio ecuatoriano. En ese contexto, las certificaciones orgánicas, de comercio justo y de huella de carbono se consolidan como condición de acceso —y no solo como diferencial de precio— en los mercados europeos y norteamericanos más exigentes.
La frontera no tradicional: frutas, flores y hortalizas
El segmento no tradicional es el que más rápido crece dentro de la oferta exportable: la pitahaya como producto insignia, un salto de 40% impulsado por Estados Unidos, la Unión Europea y Canadá, las flores, el brócoli, en conjunto, las exportaciones agropecuarias del primer semestre de 2025 alcanzaron 6.442 millones de dólares, un 30,7% más que un año atrás. Ese dinamismo vino acompañado de una apertura sostenida de mercados: en 2025 Ecuador concretó los primeros envíos de aguacate a Argentina y Costa Rica, arándanos a Emiratos Árabes Unidos, guanábana a Colombia, mora a Argentina, frutillas a Costa Rica y mandarinas a Estados Unidos, además del debut del mangostán en la Unión Europea, Canadá y Reino Unido. Son sectores todavía pequeños en el total exportado, pero con márgenes más altos y un rol cada vez más relevante para diversificar el riesgo país frente a la volatilidad del petróleo y a la maduración del ciclo de precios del cacao.

