El arroz del Mercosur enciende la primera señal de un cambio de ciclo

Una suba del 15% en el precio uruguayo del arroz cáscara reaviva las expectativas de productores y exportadores del bloque, en un contexto de mayor demanda internacional y riesgo climático asociado a El Niño.
El arroz del Mercosur enciende la primera señal de un cambio de ciclo
El arroz del Mercosur enciende la primera señal de un cambio de ciclo

Después de un extenso ciclo dominado por el exceso de producción y la presión bajista sobre los precios, el mercado arrocero del Mercosur empieza a mostrar señales de un posible cambio de fase. Si bien los especialistas del sector prefieren la cautela y evitan hablar todavía de un rally sostenido de precios, coinciden en que varios indicadores comienzan a alinearse hacia un escenario más equilibrado para lo que resta del año y el inicio de la próxima campaña.

La combinación de una demanda internacional en recuperación, una menor superficie sembrada en distintos países productores y la amenaza climática que representa un eventual regreso de El Niño configuran un cuadro que, de a poco, empieza a correr el eje del debate: de la administración de excedentes hacia la gestión de un mercado más ajustado.

Uruguay, el primer termómetro regional

El dato que concentra la atención de analistas y operadores es la evolución reciente del mercado uruguayo, donde el precio del arroz en cáscara trepó cerca de un 15% en los últimos treinta días. Aunque el fenómeno es, por ahora, acotado a ese país, el peso de Uruguay como referencia dentro del entramado comercial del bloque alimenta la hipótesis de que el movimiento podría trasladarse al resto de los socios.

La historia reciente del sector respalda esa lectura: los cambios relevantes en la oferta o en los precios de cualquiera de los grandes exportadores regionales tienden a repercutir, con distinto rezago, sobre Brasil, Argentina y Paraguay, dada la fuerte interdependencia comercial que caracteriza a las cadenas arroceras del Mercosur.

La demanda internacional vuelve a moverse

Parte de la mejora en las expectativas responde a un repunte concreto de la demanda externa. México, uno de los compradores tradicionales de la región, incrementó sus compras en las últimas semanas, mientras que en Estados Unidos se proyecta una retracción cercana al 30% en el área sembrada con arroz. Esa reducción podría achicar la oferta disponible a escala global y despejar espacio para que los productores sudamericanos ganen participación en el comercio internacional.

A esto se suma el propio dinamismo exportador de Uruguay, que redujo sus existencias almacenadas y generó un mercado más activo, en el que los compradores vuelven a disputarse la disponibilidad del grano. El contraste con la abundancia que caracterizó buena parte del último año es marcado y explica, en parte, el nerviosismo alcista que empieza a percibirse entre los operadores.

El Niño, la variable que nadie descarta

El otro factor que los analistas siguen de cerca es la posibilidad de un nuevo episodio de El Niño, con capacidad de afectar a las principales regiones arroceras de Asia, responsables de la mayor parte de la producción mundial. Aunque el impacto climático todavía es incierto, el mercado ya empezó a incorporarlo como un riesgo relevante para las proyecciones de la próxima campaña, en la medida en que cualquier alteración meteorológica en Asia tiende a trasladarse rápidamente a los precios internacionales.

Brasil, Argentina y Paraguay, atentos al desenlace

Para Brasil, el seguimiento del mercado uruguayo tiene una relevancia particular: el estado de Rio Grande do Sul concentra cerca del 70% de la producción arrocera nacional, por lo que cualquier variación en la oferta regional puede impactar de manera directa en los precios internos, en la rentabilidad de los productores y en las decisiones de siembra de la próxima temporada.

Los exportadores de Argentina y Paraguay observan el mismo escenario con expectativa, conscientes de que un mercado internacional más ajustado abriría margen para mejorar los ingresos por ventas externas y reforzar la competitividad del arroz producido en el bloque.

Mercosur UE

El cupo arancelario de 6.667 toneladas que la UE asignó al Mercosur para 2026 se agotó a mediados de mayo, apenas semanas después de entrar en vigencia el acuerdo comercial. Esto implica que el resto del año el arroz procedente del Mercosur ingresará al mercado europeo pagando aranceles ordinarios. Del total, Uruguay tomó el 63% y Argentina cerca del 37% 

Para productores, cooperativas e industrias molineras del bloque, ese eventual reacomodamiento representa una oportunidad para recuperar márgenes de rentabilidad y consolidar al Mercosur como uno de los principales proveedores mundiales de arroz de calidad.

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