Bancos internacionales muestran un optimismo creciente respecto de la seguridad de suministro de minerales críticos en el largo plazo. La mayor participación de los gobiernos del G7 en este mercado, sumada a un repunte de los precios de los metales, empieza a atraer más inversión hacia el sector, luego de años en los que los esfuerzos occidentales por reducir la dependencia de China chocaron con dificultades económicas: el exceso de oferta de corto plazo había deprimido los precios y desalentado nuevas inversiones en minería y procesamiento.
Según Remko van de Water, responsable de financiamiento comercial y de commodities para las Américas en ING, la fuerte suba de precios de los metales durante el último año generó incentivos económicos concretos para nuevas inversiones. Un informe de la Agencia Internacional de Energía (IEA) de julio señaló que, entre comienzos de 2025 y abril de este año, el cobre alcanzó máximos históricos, el litio más que duplicó su precio y metales base como el aluminio y el estaño subieron alrededor de un tercio.
Van de Water explicó que las compañías mineras necesitan que el precio de un commodity alcance determinado umbral para volcarse a inversiones de crecimiento, y que esa condición estuvo ausente durante la última década, con la excepción del oro. Ahora que las empresas perciben que esos niveles de precio ya se alcanzaron, anticipa un fuerte flujo de inversión hacia el sector en el corto plazo, aunque aclaró que el impacto no será inmediato: desarrollar una mina insume varios años entre estudios técnicos, permisos y construcción, y los proyectos de procesamiento río abajo —como refinación y fundición— también son lentos de poner en marcha pese al creciente interés. De todos modos, remarcó que la diferencia respecto de hace dos o tres años es notable.
El rol del respaldo estatal estadounidense
Yann Ropers, jefe global de financiamiento de recursos naturales en Deutsche Bank, señaló que la creciente intervención del gobierno de Estados Unidos también contribuyó a destrabar la inversión. Mencionó en particular Project Vault, una iniciativa público-privada que ofrece acuerdos de compra anticipada (offtake) para proyectos occidentales de minerales críticos, capitalizada inicialmente con un préstamo de 10.000 millones de dólares del Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos (EXIM) y que desde entonces sumó capital privado adicional por miles de millones de dólares.
Aunque suele describirse como una iniciativa de acopio estratégico, Cullen Hendrix, investigador senior del Peterson Institute for International Economics, sostuvo en un paper de mayo que el programa apunta principalmente a resolver los problemas persistentes de bancabilidad que enfrentan los proyectos occidentales de minerales críticos: sin garantías de demanda a precios previsibles, estos proyectos tienen dificultades para atraer capital privado, ya que los retornos esperados resultan bajos en relación con el riesgo, sobre todo frente a productores chinos cuyos costos están efectivamente subsidiados por el Estado. Ropers coincidió en que, pese a ser reciente, el programa ya está potencialmente acelerando el flujo de capital hacia la minería y el procesamiento intermedio.
En Europa, según Ropers, construir un ecosistema de minerales críticos sigue siendo una tarea difícil, aunque con avances. El respaldo gubernamental ayuda, pero el sector necesita un ingreso sustancial de capital privado, tanto en equity como en deuda, y un mayor apetito de riesgo por parte de la banca, en un negocio donde el financiamiento suele extenderse entre 10 y 15 años y proyectar el riesgo de precios a ese plazo resulta complejo.
El G7 apunta al acopio estratégico
En una declaración conjunta de junio, los gobiernos del G7 señalaron que el acopio de minerales puede cumplir un rol esencial para mejorar la seguridad de suministro y la estabilidad del mercado, y se comprometieron a incrementar su capacidad doméstica de almacenamiento. El comunicado también encomendó a las instituciones de financiamiento para el desarrollo y a las agencias de crédito a la exportación profundizar la colaboración público-privada en infraestructura de minerales críticos. Para Ropers, el bloque está empezando a orientar la incentivación del flujo de capital y ya avanza más allá de las declaraciones hacia acciones concretas.
El informe de julio de la IEA advirtió, sin embargo, que la urgencia del problema aumenta: la concentración de la oferta en numerosos metales siguió empeorando en los últimos dos años, con los principales países refinadores —en particular China— explicando más del 75% del crecimiento de la producción de productos refinados. A la vez, la expansión de los controles a la exportación por parte de China, junto con nuevas medidas en la República Democrática del Congo, Mozambique y Zimbabue, convirtieron a 2025 en el año en que los riesgos económicos de las cadenas de suministro altamente concentradas se materializaron a gran escala, transformando una vulnerabilidad antes teórica en un desafío inmediato de seguridad económica.

