Corea del Sur avanza en la comercialización de la Ruta del Mar del Norte (NSR, por sus siglas en inglés) como alternativa de conexión marítima con Europa, en un movimiento que busca reducir la exposición del país a puntos críticos como el estrecho de Ormuz y el mar Rojo. El Ministerio de Océanos y Pesca surcoreano difundió un plan de desarrollo marítimo que prevé una apertura gradual de la ruta según una estrategia nacional de largo plazo, con el objetivo de contar con un servicio regular hacia 2030.
El primer paso concreto llegó este mes, cuando el buque portacontenedores surcoreano PanStar Acro zarpó desde Busan hacia Europa por el Ártico, en el marco del primer viaje comercial de prueba del país por esa vía. Operado por la naviera PanStar, el buque tiene como destino los puertos de Felixstowe (Reino Unido), Rotterdam (Países Bajos) y Gdansk (Polonia), con un recorrido estimado de 45 días antes de regresar a Corea del Sur.
Más de 80% del petróleo surcoreano depende de un solo corredor
El interés de Seúl responde a una vulnerabilidad estructural: más del 80% de las importaciones de petróleo y gas de Corea del Sur circula históricamente por un único corredor, lo que expone al país a bloqueos como el registrado en el estrecho de Ormuz durante la guerra de Irán. Según estimaciones oficiales, la ruta ártica podría acortar el trayecto entre Busan y Rotterdam hasta un 36%, unos 8.000 kilómetros menos que por Suez, con un ahorro superior a diez días de navegación.
El presidente Lee Jae-myung convirtió a la navegación ártica en una prioridad estratégica, con la expectativa adicional de revitalizar a Busan como centro marítimo global en un momento de caída de su actividad. PanStar negocia además la compra de un buque de clase hielo a un astillero chino, con entrega prevista para julio. Seúl planea también ampliar su flota de rompehielos, formar especialistas en navegación polar y reforzar la cooperación internacional en la región.
China ya opera un servicio semanal regular por la misma ruta
Corea del Sur llega segunda: China fue el primer país asiático en desarrollar explícitamente la ruta ártica como corredor comercial hacia Europa. La naviera china Sea Legend lanzó en agosto lo que describe como el primer servicio regular de contenedores por el Ártico, con salidas semanales durante la temporada de navegación 2026. El buque Dubai Tower zarpó de Ningbo el 15 de agosto y tiene previsto llegar a Felixstowe el 7 de septiembre, con escalas posteriores en Hamburgo y Gdynia.
El programa de Sea Legend contempla ocho salidas semanales con siete buques habilitados durante la temporada, un salto respecto de los viajes de demostración aislados de años anteriores. La compañía promociona la vía como alternativa más rápida que Suez y que el ferrocarril China-Europa, con tránsitos de entre 20 y 22 días hacia Hamburgo y una reducción de emisiones de dióxido de carbono cercana al 50% frente a las rutas del sur, gracias a la menor distancia recorrida.
Una ventana de navegación breve y todavía dependiente de Rusia
El tránsito por la Ruta del Mar del Norte depende de los servicios de navegación y meteorología rusos, lo que introduce riesgos vinculados a las sanciones occidentales contra Moscú por la guerra en Ucrania. Seúl mantuvo además contactos directos con Rusia respecto del viaje del PanStar Acro, incluida la eventual asistencia ante problemas de navegación en el hielo. La ventana de navegación es acotada: se extiende aproximadamente de julio a octubre, según las condiciones del hielo ártico, que se redujo lo suficiente en los últimos años como para habilitar el paso comercial en los meses de verano boreal.
El tráfico por la ruta sigue siendo modesto en términos globales: según datos del Centro Noruego para la Logística del Alto Norte, el año pasado se registraron 88 buques y 103 tránsitos, frente a 97 en 2024 y 43 en 2022, en su mayoría de Rusia y China. India también avanza en la misma dirección y prevé despachar su primer buque de carga por la ruta en 2027, mientras Japón y eventualmente Singapur asoman como próximos interesados si la situación geopolítica lo permite.

