Chile y Brasil aceleran el corredor que reordenará la logística sudamericana

La red de 2.400 kilómetros que busca unir los puertos del Atlántico con los del norte chileno y abrir una vía terrestre directa hacia el Pacífico.
Chile y Brasil aceleran el corredor
Chile y Brasil aceleran el corredor

Los cancilleres de Chile y Brasil, Francisco Pérez Mackenna y Mauro Vieira, encabezaron en Brasilia la VII Comisión Bilateral Chile-Brasil, una instancia de diálogo que repasó una agenda amplia de cooperación bilateral —seguridad y defensa, minería, energía, comercio, inversiones, turismo e integración regional— y que tuvo en el Corredor Bioceánico Vial a uno de sus puntos centrales. El encuentro se dio en el marco de una visita oficial de tres días del canciller chileno a Brasil, con actividades tanto en Brasilia como en San Pablo.

El Corredor Bioceánico Vial es una iniciativa impulsada conjuntamente por los gobiernos de Argentina, Brasil, Paraguay y Chile para conectar, mediante una red de carreteras de alrededor de 2.400 kilómetros, los puertos del océano Atlántico con los terminales chilenos de Antofagasta, Mejillones e Iquique, atravesando territorio paraguayo y el norte argentino. El trazado busca unir en particular al estado brasileño de Mato Grosso do Sul y el puerto de Santos con la costa del Pacífico, ofreciendo una salida terrestre directa hacia los mercados de Asia-Pacífico para la producción agrícola e industrial del centro de Sudamérica.

Chile releva la coordinación del proyecto

Durante la reunión, la parte chilena confirmó que el país asumirá próximamente —en noviembre— la Secretaría Ejecutiva del Corredor, la instancia que coordina el trabajo técnico entre los cuatro países miembros. Pérez Mackenna señaló que su gobierno encara ese rol con un fuerte sentido de responsabilidad y se comprometió a trabajar de manera cercana con Brasil y el resto de los socios para acelerar la implementación del proyecto y transformarlo en un instrumento concreto de integración, competitividad y desarrollo para la región. La coordinación del Corredor rota periódicamente entre los países participantes: Chile ya ejerció la Secretaría Ejecutiva en el pasado y la transfirió a Paraguay en 2024.

Por su parte, el canciller brasileño destacó el potencial del corredor para facilitar el transporte de la producción agrícola de Brasil hacia los puertos del Pacífico, en momentos en que ambos países atraviesan un intercambio comercial creciente: según cifras oficiales, el comercio bilateral alcanzó unos 12.750 millones de dólares en 2025, con las exportaciones chilenas hacia Brasil creciendo 12,7% en el primer semestre de este año. Ese dinamismo comercial es, precisamente, uno de los argumentos centrales que Santiago y Brasilia esgrimen para justificar la urgencia de destrabar la obra vial, cuyo avance ha sido gradual desde que el proyecto comenzó a delinearse hace más de una década.

Minerales críticos, ciencia antártica y una candidatura oceánica

La agenda bilateral incluyó también un capítulo específico sobre integración energética y minerales críticos, además de oportunidades para ampliar el comercio, las inversiones y el turismo entre ambos países. Las delegaciones repasaron, asimismo, iniciativas de cooperación en ciencia y tecnología —con la investigación antártica y el desarrollo de inteligencia artificial entre los temas mencionados— y programas de intercambio en educación y cultura.

En el plano multilateral, el canciller chileno presentó la candidatura de Valparaíso para albergar la Secretaría del Acuerdo sobre la Protección de la Biodiversidad Marina más allá de la Jurisdicción Nacional (BBNJ), un tratado internacional orientado a regular la conservación de los océanos en aguas internacionales. La postulación se suma a la agenda de gobernanza oceánica que Chile ha impulsado en foros multilaterales y busca posicionar al país como sede de una institucionalidad ambiental de alcance global, en momentos en que la Comisión Bilateral con Brasil reafirma, en paralelo, su apuesta por profundizar la integración física y económica del cono sur.

Una obra con más de una década de gestación

El Corredor Bioceánico Vial arrastra un desarrollo prolongado: sus grupos de trabajo llevan más de diez reuniones técnicas desde que Argentina, Brasil, Paraguay y Chile delinearon el proyecto, y la Secretaría Ejecutiva ya ha rotado entre distintos países sin que la obra alcance aún una conclusión integral. El relevo que Chile asumirá en noviembre llega, por eso, con la expectativa de imprimirle un nuevo impulso político a una iniciativa cuyo mayor desafío no es solo la construcción de la infraestructura vial, sino la coordinación de procedimientos aduaneros y logísticos entre cuatro administraciones distintas, un factor que en definitiva determinará si el corredor logra transformarse en una alternativa competitiva frente a las rutas marítimas tradicionales para conectar el centro de Sudamérica con los mercados de Asia-Pacífico.

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