El presidente Javier Milei anunció la eliminación de las retenciones a las exportaciones de vehículos fabricados en Argentina, en una medida que entrará en vigencia en julio próximo y regirá, en principio, hasta junio de 2027. La tasa, que hasta ahora alcanzaba el 4,5%, quedará en cero. El anuncio se enmarca en un paquete de reformas tributarias que incluye también reducciones para el sector agroexportador.
«Vamos a seguir bajando retenciones», afirmó Milei. «También le vamos a bajar a la industria automotriz, a la industria petroquímica, a maquinarias, vamos a ir a cero», agregó, trazando una hoja de ruta que va más allá de la medida puntual.
La decisión responde a un reclamo histórico de las terminales agrupadas en la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), que durante años advirtieron sobre el impacto de los gravámenes en la competitividad exportadora.
Con la eliminación del impuesto, los vehículos producidos en Argentina quedarán en igualdad de condiciones frente a los fabricados en Brasil y México, sus principales competidores regionales, donde este tipo de cargas no existe. El sector estima que la medida permitirá reducir aproximadamente un 2% el precio final de exportación, lo que mejoraría el posicionamiento de la producción local en los mercados de la región.
En paralelo, el gobierno anunció una reducción de retenciones para productos agrícolas estratégicos. El trigo y la cebada verán sus alícuotas recortadas desde el 7,5% al 5,5% a partir de junio de 2026. Para la soja, el esquema es más gradual: desde enero de 2027, y condicionado a la evolución de la recaudación fiscal, la carga impositiva se reducirá entre un cuarto y medio punto porcentual por mes, con proyección hasta 2028.
«Vamos a liberar cada día más al sector», sostuvo Milei en referencia al agro. El mandatario también vinculó el proceso de reducción de retenciones con la agenda legislativa más amplia de su gobierno, afirmando que cada ley aprobada para potenciar la economía representa un paso hacia la eliminación definitiva de estos tributos.
Las medidas llegan en un contexto en que el gobierno busca consolidar señales de apertura económica y competitividad exportadora. La industria automotriz, que emplea a decenas de miles de trabajadores en plantas como las de Santa Isabel, General Pacheco y Zárate, recibe así un estímulo directo en un momento en que la demanda regional atraviesa ciclos de volatilidad. Para el campo, las rebajas anunciadas, aunque moderadas, representan un reconocimiento de la presión que los exportadores agroindustriales han sostenido durante años frente a una de las estructuras impositivas más gravosas del mundo en su rubro.

