Argentina, Brasil, Chile y Paraguay avanzan hacia un Cielo Único Sudamericano inspirado en el modelo europeo

Las autoridades aeronáuticas de los cuatro países firmaron en Asunción el memorando que da origen al Acuerdo ALAS, un proceso gradual que busca abrir los mercados domésticos de aviación y que moviliza a casi 190 millones de pasajeros anuales.
17/07/2026
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Acuerdo de Liberalización Aérea Sudamericana (ALAS)
Acuerdo de Liberalización Aérea Sudamericana (ALAS)

Las autoridades aeronáuticas de Argentina, Brasil, Chile y Paraguay firmaron en Asunción un memorando de entendimiento que sienta las bases del Cielo Único Sudamericano, un proyecto de integración regional que aspira a desregular de forma progresiva el transporte aéreo entre los cuatro países y ampliar de manera sustancial la conectividad de sus mercados. El acuerdo, bautizado oficialmente Acuerdo de Liberalización Aérea Sudamericana (ALAS), se firmó en el Palacio de López, sede del Ejecutivo paraguayo, y toma como referencia explícita el Mercado Único de Aviación de la Unión Europea, vigente desde los años noventa.

El memorando no crea organismos nuevos ni estructuras burocráticas adicionales. En su lugar, las agencias regulatorias de cada país irán sumando medidas concretas de apertura de forma coordinada, bajo la conducción ejecutiva de Paraguay a través de su Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac). Está previsto que en el corto plazo se sume Uruguay al proceso.

De las rutas internacionales a la Novena Libertad del aire

Actualmente, una aerolínea solo puede transportar pasajeros entre su país de origen y otro Estado: una compañía brasileña puede volar entre San Pablo y Buenos Aires, pero no puede vender pasajes entre Buenos Aires y Córdoba, y una aerolínea argentina, chilena o paraguaya que opera hacia Brasil no puede trasladar pasajeros entre dos ciudades brasileñas. El acuerdo ALAS busca modificar esa situación mediante una apertura por etapas. En una primera fase, las aerolíneas podrán comercializar tramos domésticos dentro de otro país siempre que formen parte de una ruta internacional ya operada por la empresa. En una etapa posterior, considerada el objetivo final del proceso, las compañías podrán operar libremente vuelos domésticos dentro de cualquiera de los países firmantes sin necesidad de un vuelo internacional asociado, en lo que se conoce como la Novena Libertad del aire reconocida por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).

El subsecretario de Transporte Aéreo de Argentina, Hernán Gómez, calificó el alcance del memorando de «muy ambicioso» e «histórico», y lo comparó con el proceso que dio origen al cielo único europeo hace algunas décadas. El presidente de la Dinac, Nelson Mendoza, lo definió como un paso fundamental para modernizar los acuerdos vigentes sobre servicios aéreos entre las cuatro naciones y construir un mercado aerocomercial más competitivo. Para avanzar hacia esa meta, los gobiernos deberán armonizar estándares de seguridad operacional, certificaciones técnicas, licencias de pilotos y procedimientos regulatorios entre sus autoridades de aviación civil.

Un mercado de casi 190 millones de pasajeros

Los cuatro países movilizaron en conjunto cerca de 190 millones de pasajeros durante el año pasado. Brasil concentró el mayor volumen, con 130 millones, seguido por Argentina con 30 millones, Chile con 28 millones y Paraguay con 1,3 millones. En la oferta de asientos de los mercados domésticos del bloque, Latam Airlines lidera con el 37,1% del total, seguida por Gol Linhas Aéreas con el 24% y Azul Linhas Aéreas con el 20%, una distribución que refleja el peso decisivo del mercado brasileño en la región. La posición geográfica de Asunción, equidistante de Buenos Aires, San Pablo y Santiago de Chile, la posiciona como una candidata natural para convertirse en un nodo de distribución del futuro esquema regional.

Intentos previos que no llegaron a concretarse

La región había abordado la integración del transporte aéreo en distintos momentos, a través de foros como el Mercosur y la Unasur, sin lograr materializar debido a diferencias regulatorias y tensiones políticas entre los países miembros. El nuevo memorando no fija un cronograma vinculante, sino una hoja de ruta: durante los próximos doce meses, los países trabajarán en mesas técnicas para coordinar criterios de seguridad operacional, control de tráfico aéreo y regulación tarifaria, además de revisar los convenios bilaterales de servicios aéreos actualmente vigentes. El resultado final del proceso dependerá de la velocidad con que cada país adapte su legislación interna, en un esquema que sus impulsores esperan replique el crecimiento de pasajeros y la caída de tarifas que trajo la liberalización aérea europea.

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