Apple pugna por comprar chips chinos vetados mientras la escasez de memorias tensiona a Washington

La compañía busca luz verde para adquirir componentes de dos fabricantes incluidos en listas negras del Pentágono, en medio de un faltante global de memorias impulsado por la demanda de inteligencia artificial que ya golpea los precios de sus productos.
Apple pugna por comprar chips chinos vetados
Apple pugna por comprar chips chinos vetados

El mercado global de memorias atraviesa su tensión más severa en años, y esta vez el origen no es una disrupción logística ni un cuello de botella de manufactura, sino la voracidad de la infraestructura de inteligencia artificial. Los centros de datos que entrenan y ejecutan modelos de IA absorben una porción creciente de la producción mundial de chips DRAM y NAND, hasta el punto de que, según estimaciones de firmas especializadas en el sector, hasta un 70% de la memoria fabricada en 2026 terminará destinada a servidores antes que a dispositivos de consumo. El desplazamiento dejó a fabricantes de electrónica de consumo compitiendo por una porción cada vez más chica de oferta, con el consiguiente salto de precios.

Apple fue la expresión más visible de ese reacomodamiento. La compañía subió el precio de toda su línea de Mac, iPad, dispositivos para el hogar y su visor Vision Pro, en algunos casos hasta un 50%, atribuyendo el ajuste a un incremento «sin precedentes» en el costo de los componentes de memoria y almacenamiento. Según trascendió, la empresa nunca había enfrentado una suba de esa magnitud en tan poco tiempo.

La apuesta por proveedores vetados

Para aliviar la presión, Apple explora una vía políticamente sensible: negocia la compra de memorias a ChangXin Memory Technologies (CXMT) y Yangtze Memory Technologies (YMTC), dos fabricantes chinos que figuran en la lista del Departamento de Defensa de Estados Unidos de empresas con presuntos vínculos con el Ejército Popular de Liberación. CXMT es hoy el mayor productor chino de memorias DRAM, mientras que YMTC se especializa en memorias flash NAND. Ninguna compra está formalmente prohibida, pero Apple busca garantías de que las compañías no sean incorporadas a la Lista de Entidades del Departamento de Comercio, un paso que activaría exigencias estrictas de licencias para cualquier firma estadounidense que quiera operar con ellas.

El planteo de Apple contempla limitar el uso de esos componentes a modelos vendidos exclusivamente en el mercado chino, una estrategia con antecedentes: en 2022 la compañía ya había explorado un esquema similar con YMTC para iPhones destinados a China, pero lo abandonó tras la fuerte oposición de legisladores y funcionarios preocupados por la seguridad de la cadena de suministro. Esta vez, según trascendió, el propio director ejecutivo, Tim Cook, mantuvo gestiones directas con funcionarios de la administración, incluido el secretario del Tesoro, para moderar el eventual costo político de un acuerdo con los fabricantes chinos.

Washington, dividido sobre cómo responder

La escasez ya trascendió lo estrictamente comercial y se instaló como un dilema de política pública. La asociación de la industria de semiconductores SEMI, que agrupa a Micron, SK Hynix y Samsung, advirtió a funcionarios de la administración que cualquier intento de intervenir sobre precios o capacidad de producción para aliviar el faltante terminaría, paradójicamente, agravándolo. En una carta enviada a comienzos de julio, el grupo pidió en cambio permitir que las empresas sigan cerrando acuerdos de suministro de largo plazo con sus clientes y ampliar beneficios impositivos para incentivar la producción doméstica.

No todos en el Capitolio comparten ese diagnóstico. Un senador ya había pedido formalmente que se priorice a los compradores estadounidenses por sobre la demanda externa ante el temor de que la escasez de memorias replique el impacto que tuvo la crisis de semiconductores de la pandemia sobre la industria automotriz. Otros legisladores, en cambio, cuestionaron directamente la posibilidad de que Apple recurra a proveedores chinos vetados, al considerar que cualquier concesión en ese sentido debilitaría los controles de seguridad nacional que Washington construyó en los últimos años. En el plano político, voces demócratas también responsabilizaron a la actual gestión por no haber anticipado ni contenido el faltante, en momentos en que la suba de precios de productos electrónicos empieza a sentirse en el bolsillo de los consumidores.

Del lado de la oferta, los grandes fabricantes ya anunciaron planes de expansión multimillonarios: Samsung y SK Hynix comprometieron inversiones conjuntas superiores a los 880.000 millones de dólares para levantar nuevas plantas, mientras que Micron avanza con su propio plan de expansión en suelo estadounidense. Aun así, la industria coincide en que un alivio significativo para los segmentos de consumo masivo —celulares, computadoras y electrodomésticos— todavía demorará varios meses, si no más, en materializarse.

El episodio expone una tensión de fondo que excede a Apple: la disputa geopolítica entre Washington y Pekín por el control de la cadena de semiconductores choca, cada vez con más frecuencia, contra las urgencias inmediatas de compañías que necesitan asegurar insumos a cualquier costo. Mientras el gobierno estadounidense define qué margen de maniobra tolerará frente a proveedores chinos vetados, el resultado de esa negociación podría sentar un precedente para el resto de la industria tecnológica ante futuras crisis de suministro.

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