El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) confirmó, en su informe «Estado de los biocombustibles líquidos en las Américas 2026», que el continente se consolidó en la última década como el mayor productor mundial de biocombustibles líquidos, con más de dos tercios del volumen global. Según el documento, en 2025 la región concentró el 79% de la producción mundial de bioetanol —unos 103,1 millones de metros cúbicos— y el 40% de la producción global de biodiésel, con 27,5 millones de metros cúbicos.
El reporte, elaborado en el marco de la Coalición Panamericana de Biocombustibles Líquidos (CPBIO), agrega que a los biocombustibles ya masivos en el transporte terrestre se suma ahora una nueva generación de combustibles: los sostenibles para aviación y los marítimos, orientados a descarbonizar segmentos históricamente más difíciles de electrificar.
Brasil, motor regional del etanol y el biodiésel
Brasil continúa siendo el país que lidera la producción regional, con una infraestructura consolidada de mezcla obligatoria de etanol en la gasolina y una industria sucroalcoholera de escala mundial. En materia de biodiésel, la producción brasileña de B100 alcanzó 9,1 millones de metros cúbicos en 2025, más del doble de los 3,9 millones registrados una década atrás, un salto que ubica al país entre los principales productores globales del combustible.
Argentina y Colombia completan el podio regional de producción de biocombustibles. Argentina, uno de los mayores exportadores mundiales de biodiésel a partir de aceite de soja, mantiene además un programa de mezcla de etanol con gasolina derivado de maíz y caña de azúcar. En Centroamérica, Guatemala y Honduras avanzan con proyectos de biodiésel a partir de palma africana, una vía que les permite diversificar su matriz energética sin depender de las importaciones de petróleo.
La nueva frontera: combustibles sostenibles para aviación y transporte marítimo
La región comenzó a posicionarse como un actor relevante en la cadena global de combustibles sostenibles para aviación (SAF). Según especialistas de la Agencia Alemana de Cooperación Internacional (GIZ), América Latina reúne condiciones favorables para abastecer a mercados como la Unión Europea, donde la normativa vigente exige una mezcla obligatoria de SAF que pasará del 2% actual a cerca del 70% hacia 2050. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) calcula que las aerolíneas del mundo necesitarán unos 500 millones de toneladas de SAF para cumplir su meta de cero emisiones netas de carbono en 2050.
Colombia se perfila como uno de los países más activos del segmento: en 2024, Ecopetrol realizó en la Refinería de Cartagena la primera producción industrial de SAF a partir de coprocesamiento de aceite de palma y aceite de cocina usado. El gobierno colombiano fijó una meta de producción de 100 millones de galones anuales de SAF para 2035, con una proyección de 450 millones de galones hacia 2050. En abril de este año, la autoridad aeronáutica colombiana promovió la firma de cartas de intención con Chile, Perú, Bolivia, Panamá, Costa Rica, Aruba y Curazao para impulsar un corredor regional de producción, comercialización y uso de SAF, que se sumó a un acuerdo similar firmado en mayo con Costa Rica y otros países en el marco de la feria aeronáutica FIDAE.
Especialistas del sector coinciden en que la principal barrera para el crecimiento del SAF ya no es la disponibilidad de biomasa, sino la capacidad de escalar proyectos industriales, desarrollar cadenas de suministro confiables y garantizar el cumplimiento de los estándares internacionales de sostenibilidad exigidos por esquemas como el CORSIA de la Organización de Aviación Civil Internacional.
Gas natural vehicular y GNL en el Caribe
El gas natural conserva un rol relevante como alternativa de transición en varios países de la región. México continúa ampliando el uso de gas natural vehicular (GNV) en el transporte público y privado de sus principales centros urbanos, con el objetivo de reducir la contaminación atmosférica en las grandes ciudades. En el Caribe, Trinidad y Tobago se mantiene como un actor clave en la producción y exportación de gas natural licuado (GNL), lo que permite a otros países de la cuenca acceder a una fuente de energía más limpia que los derivados tradicionales del petróleo.
Los desafíos pendientes
A pesar de los avances, la región enfrenta obstáculos estructurales para expandir el uso de combustibles alternativos. Entre los más citados por los especialistas figuran la baja densidad energética de la biomasa, la dispersión geográfica de los recursos, la competencia por el uso del suelo entre producción de alimentos y de energía, los elevados costos de producción y la falta de políticas públicas robustas que sostengan la inversión de largo plazo.
De cara a 2050, alcanzar la carbono neutralidad en el sector energético demandará un incremento sustancial de la oferta regional: según estimaciones del sector, la producción de biocombustibles líquidos en América Latina y el Caribe debería crecer alrededor de 360% respecto de los niveles de 2023 para llegar a cerca de 173 millones de metros cúbicos anuales.
Datos clave del sector
| Participación de las Américas en el bioetanol mundial (2025) | 79% |
| Participación de las Américas en el biodiésel mundial (2025) | 40% |
| Producción de bioetanol en las Américas (2025) | 103,1 millones de m³ |
| Producción de biodiésel en las Américas (2025) | 27,5 millones de m³ |
| Biodiésel B100 producido por Brasil (2025) | 9,1 millones de m³ |
| Meta de producción de SAF de Colombia (2035 / 2050) | 100 M / 450 M de galones anuales |
| Necesidad global de SAF hacia 2050 (IATA) | ~500 millones de toneladas |

