El mercado de exportación de zinc peruano mueve más de 2.197 millones de dólares anuales en valor FOB (2025) y estructura una cadena de valor que va desde las minas de la sierra hasta las fundiciones de Europa y Asia. Sin embargo, quienes operan en los eslabones intermedios — agencias de carga, terminales portuarias, operadores logísticos — suelen desconocer los patrones reales de despacho de los grandes actores.
Antamina: el gigante cuprífero que domina el zinc de rebote
El primer dato que descoloca a cualquiera que se acerque al mercado del zinc peruano es que el mayor exportador del país no es, en sentido estricto, una minera de zinc. Compañía Minera Antamina, el yacimiento polimetálico ubicado en la Cordillera Negra de Áncash, es estructuralmente un proyecto cuprífero. El zinc que produce se extrae y comercializa como subproducto, pero las proporciones son tales que ese subproducto equivale al 42,56% de todo el zinc exportado por Perú.
Esta condición le otorga a Antamina una ventaja estructural que pocas operaciones en el mundo pueden replicar. Al no depender de la cotización del zinc para sostener la rentabilidad de la mina, la empresa puede mantener sus volúmenes de exportación con mayor estabilidad que los productores puros, incluso en ciclos bajistas del London Metal Exchange. Para los proveedores de servicios logísticos, esto se traduce en flujos relativamente predecibles: Antamina no especula con el timing de sus embarques al ritmo del precio del metal.
El contraste con las mineras polimetálicas puras es elocuente. Volcan Compañía Minera, uno de los actores más tradicionales de la sierra central peruana y operador histórico de yacimientos de plata, plomo y zinc, ocupa el tercer lugar del ranking con apenas un 7,02% de participación. La minería subterránea que caracteriza a estas operaciones implica estructuras de costo más elevadas y mayor sensibilidad al precio internacional, lo que se refleja en lotes de exportación más pequeños y estacionalidad más marcada.
Glencore y Trafigura: los traders que invisibilizan el origen del mineral
Una parte sustancial del zinc que sale de Perú no lo hace bajo el nombre de quien lo extrajo. Los grandes traders internacionales capturan la producción de las medianas y pequeñas mineras a través de contratos de offtake, concentran los concentrados en instalaciones logísticas próximas a los puertos y los embarcan como volumen propio. Esta intermediación, invisible para buena parte de la industria, reordena completamente el ranking exportador.
Glencore Perú ocupa el segundo puesto absoluto en exportaciones de zinc, con el 23,96% del mercado y más de 527 millones de dólares FOB. Trafigura Perú controla el 5,41% adicional. Ambas empresas aplican técnicas de blending — mezcla de concentrados de distinto origen — para homogenizar las leyes del mineral y reducir penalidades por impurezas como arsénico o bismuto antes de cargar los buques.
China manda, pero Europa y Norteamérica también cuentan
La geografía de destino del zinc peruano refleja, en buena medida, el mapa del poder industrial global. China concentra el 56,07% de las exportaciones, absorbiendo el grueso de los concentrados hacia sus megafundiciones, que a su vez abastecen de acero galvanizado a la industria de la construcción y al sector automotriz. Para los operadores de rutas transpacíficas, este dato define la columna vertebral del negocio.
Pero el análisis se vuelve estratégicamente más interesante cuando se mira más allá del gigante asiático. España absorbe el 11,72% de las exportaciones peruanas de zinc alimentando complejos metalúrgicos en Asturias y el País Vasco que procesan concentrados de alta pureza para mercados europeos exigentes. Canadá se posiciona como el principal destino norteamericano con el 8,72%, seguido por Corea del Sur con el 6,14% y Alemania con el 4,25%.
Esta diversificación geográfica no es casual. A diferencia del cobre, donde China ejerce una hegemonía casi total, el mercado del zinc mantiene una base de clientes industriales en Occidente que paga primas atractivas por concentrados con menor contenido de impurezas. Para las agencias marítimas y los operadores de buques graneleros, cruzar estos destinos con los acuerdos comerciales vigentes — en particular las oportunidades que abre el CPTPP para los mercados asiáticos — es un ejercicio que puede traducirse directamente en ventajas de tarifa y en acceso preferencial a infraestructura portuaria en destino.

