El mecanismo de coordinación que integran Uruguay, Paraguay y Bolivia volvió a ponerse en marcha con una agenda centrada en la logística. En la reunión de ministros de URUPABOL, en la sede de la Cancillería paraguaya, en Asunción, los tres gobiernos acordaron líneas de trabajo para mejorar la navegabilidad de la Hidrovía Paraguay–Paraná, coordinar sus sistemas portuarios, ampliar la conectividad aérea y avanzar en proyectos conjuntos de energía y encadenamientos productivos.
La apertura estuvo a cargo del canciller paraguayo, Rubén Ramírez Lezcano, y del jefe del Gabinete Civil de la Presidencia, Javier Giménez. Uruguay envió una delegación encabezada por la ministra de Transporte y Obras Públicas, Lucía Etcheverry, junto a la canciller interina, Valeria Csukasi; el director general del Ministerio de Industria, Energía y Minería, Rodrigo Díaz, y el presidente de la Administración Nacional de Puertos (ANP), Pablo Genta. Bolivia, que ejerce la presidencia pro témpore del bloque, participó con cuatro ministros, entre ellos los de Defensa, Ernesto Justiniano, y de Obras Públicas, Mauricio Zamora.
La Hidrovía, eje de la agenda
El corredor fluvial Paraguay–Paraná, la principal vía de salida de la producción de los dos países mediterráneos del bloque hacia los puertos de ultramar, concentró buena parte de las deliberaciones. Las delegaciones coincidieron en la necesidad de dar mayor previsibilidad al transporte fluvial, profundizar la cooperación entre puertos y aprovechar la infraestructura y los servicios que ya existen en los tres países antes de encarar obras nuevas. También se ratificó el respaldo al pleno funcionamiento de los órganos de gobernanza de la Hidrovía.
Bolivia propuso reforzar la coordinación técnica mediante el intercambio de información hidrográfica, la identificación de pasos críticos y acciones de señalización y mantenimiento. Planteó además abrir conversaciones técnicas con Brasil y Paraguay sobre dragado y balizamiento de tramos del río, aunque esas obras y su financiamiento todavía no están aprobados.
Puerto Busch y la salida boliviana al Atlántico
Para La Paz, la prioridad es el desarrollo del complejo de Puerto Busch, sobre el río Paraguay, en el extremo sudeste del país. Las autoridades bolivianas lo presentan como la pieza que le permitiría a Bolivia una conexión comercial propia con el océano Atlántico, menos dependiente de los corredores terrestres hacia el Pacífico. La declaración final lo reconoció como articulador de la proyección logística boliviana hacia el Atlántico.
El planteo tiene un peso económico concreto en un momento delicado para Bolivia, que según el Fondo Monetario Internacional será la única economía sudamericana con contracción tanto en 2026 como en 2027. Diversificar rutas de exportación y bajar costos de flete aparece así como parte de la estrategia de recuperación del gobierno boliviano.
Uruguay pide una hoja de ruta con resultados verificables
La delegación uruguaya insistió en que la voluntad política de integración debe traducirse en mejoras operativas que puedan medirse. Para eso propuso una hoja de ruta en dos tiempos: medidas concretas de corto plazo y, en paralelo, la preparación de los estudios técnicos y los esquemas de financiamiento que requieren los proyectos de mayor envergadura. También pidió sumar al sector privado y aprovechar la cooperación técnica de los organismos multilaterales.
Para Montevideo, el interés es directo: su sistema portuario, con Nueva Palmira como terminal clave sobre la desembocadura del corredor fluvial, compite por captar los flujos de carga paraguayos y bolivianos que bajan por la Hidrovía con destino a ultramar.
Energía, vuelos y empresas
La agenda excedió lo fluvial. Los tres países acordaron trabajar en proyectos de interconexión eléctrica y en esquemas compartidos de almacenamiento y transporte de hidrocarburos y biocombustibles, y analizaron la ampliación de las conexiones aéreas regionales. Como herramienta para involucrar a las empresas, se decidió reactivar URUPABOL Empresarial; Bolivia propuso organizar un foro de negocios en 2027.
El encuentro da continuidad al entendimiento alcanzado por los tres presidentes, donde acordaron profundizar la articulación regional. Los equipos técnicos trabajan ahora en la redacción final de una hoja de ruta, cuyas conclusiones deberán consensuarse antes de definir la sede y la fecha de la próxima reunión ministerial.


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