El Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (Grupo BID) y la Cassa Depositi e Prestiti (CDP), la institución nacional de promoción de Italia, acordaron crear una facilidad de cooperación orientada a identificar, preparar y movilizar proyectos en condiciones de recibir inversión en América Latina y el Caribe. El memorando de entendimiento se firmó en Bangkok, en el marco de las Reuniones Anuales 2026 del Fondo Monetario Internacional y del Grupo Banco Mundial.
La iniciativa apunta a resolver uno de los cuellos de botella más persistentes del financiamiento al desarrollo en la región: no siempre falta capital, sino carteras de proyectos estructurados, con estudios, garantías y esquemas de riesgo que permitan a inversores públicos y privados comprometer fondos. La nueva facilidad busca precisamente acortar esa distancia entre la idea y el proyecto financiable.
Cofinanciamiento, riesgo compartido y asistencia técnica
El acuerdo habilita una caja de herramientas amplia. Contempla estructuras de cofinanciamiento entre ambas instituciones, mecanismos de distribución de riesgos y soluciones de financiamiento combinado (blended finance), que mezclan recursos concesionales o de origen público con capital privado para hacer viables operaciones que, de otro modo, no alcanzarían la rentabilidad o el perfil de riesgo exigidos por el mercado.
Se suma, además, asistencia técnica para la preparación de operaciones tanto del sector público como del privado. Este componente es clave para gobiernos subnacionales y empresas medianas, que suelen carecer de capacidad para elaborar los estudios de factibilidad, ambientales y financieros que demandan los grandes financiadores.
Una agenda alineada con la transición y la seguridad de suministro
Las áreas de cooperación definidas reflejan las prioridades que hoy ordenan la relación entre Europa y América Latina: minerales críticos, seguridad energética, transporte y logística sostenibles, gestión de recursos hídricos, infraestructura resiliente, biodiversidad y capital natural, agronegocios y seguridad alimentaria.
La inclusión de los minerales críticos en el primer lugar de la lista no es casual. La región concentra reservas estratégicas de litio, cobre y otros insumos esenciales para la transición energética, y las economías europeas buscan diversificar sus fuentes de abastecimiento frente a la elevada concentración del procesamiento en Asia. De hecho, el memorando se apoya en una cooperación previa canalizada a través de IDB LAC Minerals, la plataforma regional del BID dedicada a la minería responsable y al desarrollo de cadenas de valor sostenibles en ese sector, y amplía ese vínculo hacia un marco de colaboración más abarcativo.
Un puente para las empresas italianas
El componente comercial es el otro eje del acuerdo. La facilidad contribuirá a conectar empresas, tecnologías, bienes y servicios italianos con proyectos y socios latinoamericanos y caribeños a través de BID for the Americas, el programa del Grupo BID que promueve oportunidades de negocio entre la región y sus socios internacionales.
Para Italia, que cuenta con una fuerte presencia histórica en sectores como la energía, la ingeniería, la construcción de infraestructura y la maquinaria agrícola, la alianza abre una vía institucional para que sus compañías participen en licitaciones y proyectos respaldados por la banca multilateral. Para la región, significa acceso a capital y a capacidades técnicas en áreas donde la demanda de inversión supera largamente los recursos disponibles.
Dos instituciones, dos modelos de financiamiento
El Grupo BID es la principal fuente de financiamiento multilateral para el desarrollo de América Latina y el Caribe. Opera a través de tres brazos: el BID, que trabaja con el sector público y facilita el desarrollo del sector privado; BID Invest, que financia directamente a empresas y proyectos privados, y BID Lab, enfocado en la innovación y el emprendimiento.
CDP, por su parte, acompaña a la economía italiana desde 1850. Financia el desarrollo industrial y de infraestructura del país, asiste a las autoridades locales con préstamos y asesoría para obras y servicios públicos, y apoya la innovación y la internacionalización de las empresas italianas. También participa en la cooperación internacional mediante el financiamiento de proyectos en países en desarrollo y mercados emergentes. Una particularidad de su modelo es que se fondea íntegramente con recursos privados, a través de bonos y cuentas de ahorro postales y de emisiones en los mercados de capitales nacionales e internacionales.
Lo que está en juego
El acuerdo se inscribe en una tendencia más amplia: la búsqueda, por parte de los países europeos, de herramientas propias para competir en la región con la oferta de financiamiento de China y de Estados Unidos. Su impacto real dependerá de la velocidad con la que la facilidad logre traducir el memorando en una cartera concreta de proyectos, con montos, plazos y socios definidos.


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