La administración Trump prorrogó por noventa días la exención a la Ley Jones que permite a embarcaciones de bandera extranjera transportar petróleo, combustibles y fertilizantes entre puertos estadounidenses. La medida, que estaba prevista a vencer el 17 de mayo, quedará vigente hasta mediados de agosto y mantiene sin cambios el listado original de cerca de 659 productos habilitados, entre ellos crudo, derivados refinados, gas natural, líquidos de gas natural, diésel renovable, etanol, amoníaco y gasolina.
La Ley Jones, sancionada en 1920, establece que el cabotaje marítimo en Estados Unidos debe realizarse exclusivamente con naves construidas, registradas y tripuladas en el país. La exención suspende esa exigencia de manera temporal bajo el argumento de que no existe capacidad nacional suficiente para atender las necesidades de abastecimiento energético en el actual contexto geopolítico. Según la Casa Blanca, la decisión responde directamente a las disrupciones en el tránsito por el Estrecho de Ormuz derivadas de la escalada de tensiones con Irán.
Desde su entrada en vigor en marzo, la medida ha facilitado entregas en estados como California, Florida, Pensilvania y Carolina del Sur. La extensión fue anunciada antes del vencimiento original con el objetivo explícito de dar previsibilidad al sector naviero y garantizar la disponibilidad de buques para las cargas comprendidas en el régimen especial.
La exención fue habilitada originalmente a pedido del Departamento de Defensa, que invocó las disposiciones que autorizan este tipo de flexibilización cuando la seguridad nacional o las operaciones militares podrían verse afectadas por restricciones de flota. La medida se inscribe en un conjunto más amplio de decisiones orientadas a contener el alza en los precios de los combustibles, que incluye también ajustes temporales en especificaciones técnicas y sanciones vinculadas al transporte de crudo.

