Qatar y Emiratos recurren a maniobras de emergencia para sostener sus exportaciones de GNL

Con el estrecho todavía afectado por la guerra en curso, ambos países desvían metaneros dañados hacía transferencias de barco a barco que agregan más de un millón de dólares y hasta 35 horas por operación.
Qatar y Emiratos sostienen sus exportaciones de GNL
Qatar y Emiratos sostienen sus exportaciones de GNL

Qatar y Emiratos Árabes Unidos comenzaron a desviar metaneros de gas natural licuado dañados hacia transferencias de barco a barco frente a las costas de Omán y de Emiratos, una maniobra de emergencia que busca mantener el flujo de gas hacia los compradores asiáticos mientras el estrecho de Ormuz permanece afectado por la guerra en curso. Según datos de seguimiento satelital de Kpler y Vortexa, tres cargamentos originados en Qatar y en Emiratos fueron transbordados entre buques durante agosto antes de proseguir viaje hacia sus destinos finales.

Dos de esas tres operaciones involucraron directamente a buques que habían sido dañados o se habían visto implicados en incidentes previos. El Al Rekayyat, operado por QatarEnergy y alcanzado por un proyectil cerca de Ormuz en julio, transfirió su carga al metanero catarí Tembek, que luego completó la entrega en India. El GasLog Shanghai, involucrado en un incidente al salir del estrecho a fines de julio, trasladó su cargamento al GasLog Savannah frente a las costas omaníes. Una tercera operación tuvo como protagonista al Mraweh, controlado por la petrolera emiratí ADNOC, que transfirió el GNL cargado en la isla de Das al buque LNG Enugu, con destino final en Japón.

Una técnica excepcional y costosa

Las transferencias de barco a barco son habituales en el comercio de crudo, donde pueden ejecutarse con relativa agilidad, pero siguen siendo excepcionales en el mercado del GNL. El gas debe mantenerse a una temperatura de -162°C para conservar su estado líquido, lo que exige equipos criogénicos especializados, defensas, remolcadores y tripulaciones entrenadas a bordo de ambos buques, y por eso suelen reservarse para situaciones en las que un barco no puede completar su viaje por sus propios medios.

Especialistas del sector marítimo consultados sobre la operatoria coinciden en que la mayoría de las transferencias recientes respondieron a emergencias puntuales y no a una práctica comercial de rutina. Una maniobra de este tipo puede extenderse entre 30 y 35 horas y elevar el costo del cargamento en más de un millón de dólares. Mantener el GNL a bordo durante períodos prolongados también inmoviliza a los buques y expone al gas a pérdidas por evaporación natural, un riesgo que los metaneros más modernos pueden mitigar parcialmente mediante sistemas de relicuefacción, a diferencia de las unidades más antiguas.

QatarEnergy históricamente procuró minimizar el tiempo que el GNL permanece a bordo tras la carga, ya que la terminal de Ras Laffan fue diseñada para una rotación rápida de buques. La escala de las operaciones de emergencia registradas en agosto refleja hasta qué punto la guerra alteró esa lógica operativa habitual.

Un faltante que el mundo compensó a medias

Ras Laffan, la terminal de carga de Qatargas y QatarEnergy, es el mayor complejo de producción y exportación de GNL del planeta y, antes de la guerra, despachaba entre 140 y 150 cargamentos mensuales. Toda esa producción depende exclusivamente del paso por Ormuz, sin gasoducto ni ruta alternativa disponible. 

Entre marzo y junio, las cargas de GNL desde Qatar y Emiratos cayeron 35.000 millones de metros cúbicos frente a igual período del año anterior, de acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Qatar exportó apenas 18 cargamentos durante los primeros seis meses de conflicto, contra 509 en el mismo tramo del año previo, una caída cercana al 96%, con pérdidas estimadas en 24.000 millones de dólares en ventas de gas y cancelaciones bajo fuerza mayor que se extienden hasta principios de noviembre.

La AIE señaló que la producción mundial de GNL fuera del Golfo creció casi 18% —unos 27.000 millones de metros cúbicos— entre marzo y junio, compensando alrededor de tres cuartas partes de la caída registrada en Qatar y Emiratos, con América del Norte y África entre las regiones que más suministro adicional aportaron. Aun así, la producción global de GNL retrocedió cerca de 4% en el período y los precios del gas continúan muy por encima de los niveles previos a la guerra.

Ormuz, el nudo que no se resuelve

Emiratos Árabes Unidos puede eludir parcialmente el estrecho para sus exportaciones de crudo mediante un oleoducto hacia Fujairah, pero no existe una alternativa equivalente a gran escala para el GNL. En paralelo, avanzan gestiones diplomáticas: Qatar e Irán discutieron a fines de agosto, en conversaciones celebradas en Teherán, una propuesta de corredor marítimo temporal por Ormuz y un plan conjunto para el desminado del paso, en el marco de esfuerzos más amplios por restablecer la libertad de navegación.

Fitch Ratings retiró a Qatar de su categoría de ‘Rating Watch Negative’ y confirmó su calificación soberana en AA, al considerar reducidos los riesgos inmediatos sobre las instalaciones de GNL del país, aunque mantuvo una perspectiva negativa por la incertidumbre persistente sobre el tránsito por un estrecho por el que normalmente circula una quinta parte del petróleo y el gas del mundo.

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