En 2025, pese a esa volatilidad estructural, las exportaciones peruanas de harina de pescado superaron los 1.870 millones de dólares y movilizaron más de 1,27 millones de toneladas métricas, consolidando a Perú como el proveedor dominante de un commodity sin sustituto real en la industria global.
La anchoveta, una partida, un mercado
La estructura arancelaria del sector es reveladora en su simplicidad: el 99,34% del valor exportado durante 2025 correspondió a una sola subpartida, la 2301201100, que agrupa harinas con contenido de grasa superior al dos por ciento. Eso equivale a 1.858 millones de dólares concentrados en un solo producto derivado casi exclusivamente de la anchoveta peruana (Engraulis ringens). La biología de esta especie explica su dominio comercial: su biomasa procesada ofrece un perfil de aminoácidos y una digestibilidad que ningún otro insumo proteico de origen marino puede igualar al mismo costo.
Las plantas procesadoras peruanas segmentan su producción en dos grandes categorías que determinan el precio final. La calidad Super Prime y Prime se obtiene mediante secado indirecto al vapor, lo que minimiza los niveles de nitrógeno volátil total y la convierte en insumo indispensable para la acuicultura de alto rendimiento, especialmente en cultivos de salmónidos y crustáceos. La calidad FAQ, procesada con secado directo a fuego, presenta mayor degradación proteica y se destina principalmente a la formulación de raciones para cerdos y aves. La distancia entre ambas categorías, medida en precio FOB, puede superar los cien dólares por tonelada en momentos de tensión de oferta.
China absorbe casi todo lo que Perú produce
La geopolítica de la demanda es tan concentrada como la oferta. China absorbió en 2025 el 78,93% del valor FOB exportado por Perú, unos 1.476 millones de dólares, impulsada por su gigantesca infraestructura de granjas porcinas y su industria acuícola en permanente expansión. Esta dependencia bilateral no es nueva, pero se profundiza cada año.
El resto del mercado se reparte entre destinos que compran por necesidad técnica o por diversificación estratégica. Ecuador representó el 4,47% de las exportaciones con 83,6 millones de dólares, traccionado por su industria camaronera que demanda calidades específicas de harina. Alemania concentró un 4,40% adicional con 82,2 millones, operando como puerta de entrada al mercado europeo de piensos de alta gama.
Cinco empresas controlan el 82% de la oferta
La industria peruana de harina de pescado no es un mercado abierto: es un oligopolio forjado a lo largo de décadas por la combinación de capital intensivo, infraestructura de flota pesquera y la asignación histórica de Límites Máximos de Captura por Embarcación. Solo cinco corporaciones concentraron en 2025 más del 82% del total exportado. Tecnológica de Alimentos (TASA) lidera el ranking con el 24,07% del mercado y 450 millones de dólares en ventas al exterior, seguida por Corporación Pesquera Inca con el 19,69%, Pesquera Exalmar con el 17,11% y Pesquera Diamante con el 11,29%.
Antes de cada una de las dos temporadas de pesca anuales, el Instituto del Mar del Perú realiza expediciones hidroacústicas para evaluar la biomasa de desove y el reclutamiento de juveniles. Con esa información, el Ministerio de Producción fija la cuota total permitida. Si el IMARPE recomienda reducir capturas por presión sobre el stock, la oferta global de harina de anchoveta se contrae en semanas y los precios internacionales responden en consecuencia.
El Fenómeno de El Niño actúa como multiplicador de ese riesgo. Cuando las anomalías térmicas elevan la temperatura superficial del mar, la termoclina se profundiza, el proceso de afloramiento de nutrientes se interrumpe y los cardúmenes se dispersan hacia aguas más profundas o se desplazan hacia el sur. El resultado es una caída abrupta en las capturas que encarece la harina de pescado y arrastra al alza los precios de los sustitutos proteicos vegetales, particularmente la harina de soja. En temporadas de El Niño pronunciado, la correlación entre el índice de temperatura oceánica y el precio FOB en Callao ha sido casi perfecta.
A ese doble riesgo climático y regulatorio se suma el escrutinio sanitario internacional. SANIPES, el organismo peruano de inocuidad pesquera, establece los estándares mínimos de exportación, pero los compradores europeos y de acuicultura premium exigen además certificaciones privadas como IFFO RS o MarinTrust.

