Las exportaciones de Perú pasaron de 7.026 millones de dólares en 2001 a 93.993 millones de dólares en 2025, una expansión de trece veces en poco más de dos décadas. El dato, presentado por Luis Del Carpio, presidente ejecutivo de PROINVERSIÓN, durante el X Foro Logístico organizado por la Asociación de Exportadores (ADEX), no es casual: detrás de ese salto hay una apuesta sostenida por la infraestructura física y el modelo de Asociación Público-Privada (APP) como vector de desarrollo.
«Las decisiones adoptadas durante las últimas décadas —la implementación de APPs y la firma de acuerdos comerciales— han contribuido al fortalecimiento del comercio exterior peruano», señaló Del Carpio ante los asistentes al foro, cuyo eje temático fue «Logística para la Competitividad: Infraestructura, Integración y Gobernanza para el Comercio Exterior».
Puertos: la columna vertebral del modelo
El sector portuario ilustra con claridad los resultados del modelo. Perú cuenta actualmente con nueve terminales concesionados bajo el esquema APP, que acumulan inversiones ejecutadas por 2.376 millones de dólares y otros 1.879 millones de dólares pendientes de ejecución. En 2025, estos terminales movilizaron 69,4 millones de toneladas métricas de carga, un volumen 131% superior al registrado en 2010. El dato más elocuente: el 94% de toda la carga marítima del país ya circula por infraestructura concesionada.
La transformación del sistema portuario peruano no es solo cuantitativa. La gestión privada bajo contrato de largo plazo introdujo estándares operativos, inversión en equipamiento y eficiencia terminal que difícilmente hubieran emergido bajo administración pública directa. La reducción de costos logísticos asociada a esta modernización es uno de los factores que explican la mejora en la competitividad exportadora del país.
Una cartera de 91 proyectos y seis ejes territoriales
PROINVERSIÓN promueve actualmente 91 proyectos APP y Proyectos en Activos, más siete adendas, por un valor total superior a los 41.000 millones de dólares. La cartera abarca infraestructura vial, aeroportuaria, portuaria, de transmisión eléctrica, saneamiento, irrigación y servicios logísticos digitales. Para ordenar territorialmente esta inversión, los proyectos están agrupados en seis ejes logísticos: costero norte, transversal norte, costero central, transversal centro, costero sur y transversal sur.
Esta arquitectura de ejes no es solo un criterio de clasificación administrativa: responde a una lógica de integración multimodal que busca conectar la producción del interior del país con los puertos de salida al Pacífico, reducir tiempos y costos de transporte, y posicionar a Perú como nodo logístico del corredor bioceánico sudamericano.
El corredor Chancay-Callao-Pisco: el eje más ambicioso
Entre los proyectos en cartera, el corredor Chancay-Callao-Pisco concentra la mayor atención estratégica. Este eje integra el puerto de Chancay —cuya primera fase ya opera con participación china a través de COSCO Shipping—, el puerto del Callao, el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, el Anillo Vial Periférico, la Red Vial 5 y soluciones logísticas digitales como el Port Community System. La convergencia de infraestructura física y conectividad digital en un solo corredor representa un salto cualitativo en la propuesta logística del país.
Chancay, en particular, ha captado la atención de la región: con capacidad para recibir megabuques de última generación y una ubicación estratégica sobre el Pacífico Sur, el terminal aspira a convertirse en el principal hub de transbordo entre Asia y América del Sur, desafiando el predominio histórico del Callao y alterando los flujos tradicionales de carga en la costa oeste del continente.
El eje sur: potencial minero, agrícola y energético
El eje sur del mapa logístico peruano articula los puertos de Matarani, San Juan de Marcona e Ilo con el paso fronterizo de Iñapari hacia Brasil. Los proyectos contemplados en esta franja incluyen el Puerto Seco de Puno, el proyecto de irrigación Majes Siguas II Etapa, corredores viales interregionales, aeropuertos, iniciativas de generación energética y obras de agua y saneamiento. La densidad de inversión proyectada en esta zona refleja el peso de las regiones del sur en la producción minera, agroindustrial y pesquera del país.
El modelo de desarrollo logístico que Perú ha consolidado en las últimas dos décadas combina estabilidad macroeconómica, apertura comercial y participación privada en infraestructura de largo plazo. Los resultados exportadores validan la apuesta. El desafío que queda por delante es ejecutar la cartera de 41.000 millones de dólares con la velocidad y la calidad institucional que la magnitud del plan exige.

