Panamá como estado asociado del Mercosur: una oportunidad estratégica de integración

Panamá como Estado Asociado de Mercosur, refuerza su protagonismo como socio estratégico en el ámbito económico regional e internacional, permitiéndole acceder a mercados ampliados y consolidar su relevancia como punto de conexión entre distintas regiones.
Panamá como estado asociado del Mercosur

Prólogo

Por Héctor Ernesto Infante De Sedas, Embajador de la República de Panamá en el Reino de España.

Héctor Ernesto Infante De Sedas, Embajador de la República de Panamá en el Reino de España.

La adhesión de Panamá como Estado Asociado del Mercado Común del Sur (Mercosur) constituye un hito de particular relevancia en la política exterior y comercial de nuestro país, y refleja una visión estratégica clara de inserción internacional, basada en el multilateralismo, la cooperación regional y la apertura responsable al comercio y la inversión. Este documento, elaborado con rigor analítico por el profesor Ramón Casilda Béjar, ofrece una lectura profunda y oportuna de las implicaciones, oportunidades y desafíos que se derivan de esta decisión, en un contexto internacional caracterizado por crecientes tensiones geopolíticas, disrupciones en las cadenas de suministro y un resurgimiento del proteccionismo económico.

Panamá ha optado por un modelo de integración inteligente y pragmático. La condición de Estado Asociado del Mercosur no implica la cesión de soberanía ni la adhesión automática a una unión aduanera, sino la posibilidad de articular una relación estratégica con uno de los bloques económicos más relevantes del mundo, integrado por más de 270 millones de habitantes y con un peso significativo en el comercio global. Esta asociación reconoce las fortalezas estructurales de Panamá —su estabilidad política y macroeconómica, su seguridad jurídica, su conectividad logística y su plataforma de servicios internacionales— y las pone al servicio de una mayor integración regional, con beneficios tangibles tanto para Panamá como para los países del Mercosur.

El análisis que presenta este documento subraya con acierto el papel de Panamá como nodo logístico y comercial de alcance hemisférico. El Canal de Panamá, la red portuaria y aeroportuaria, la Zona Libre de Colón y los regímenes especiales para la inversión y la manufactura avanzada consolidan al país como una puerta natural de entrada del Mercosur hacia Centroamérica, el Caribe y, de manera indirecta, hacia el mercado de los Estados Unidos. Al mismo tiempo, Panamá se proyecta como un socio confiable para la atracción de inversión, la facilitación del comercio, la cooperación en infraestructura, la transición energética y el desarrollo de mercados emergentes, como el mercado de carbono.

La ratificación legislativa del Acuerdo de Complementación Económica y la aprobación unánime por parte de la Asamblea Nacional reflejan un amplio consenso político interno en torno a esta estrategia de integración gradual y equilibrada. Este respaldo institucional garantiza que el proceso se desarrollará con plena transparencia, con la participación del sector privado y con salvaguardas adecuadas para los sectores sensibles de nuestra economía, en particular el agro nacional. Panamá reafirma así su compromiso con una inserción internacional responsable, orientada al desarrollo sostenible y a la generación de oportunidades para su población.

Sin duda, consideramos que este documento constituye una valiosa contribución al debate académico, empresarial y político sobre el futuro de la integración regional y el papel que Panamá puede desempeñar como articulador entre América del Sur, Centroamérica, el Caribe y Europa. En un escenario en el que la eventual entrada en vigor del Acuerdo Unión Europea–Mercosur abre nuevas perspectivas birregionales, Panamá está llamado a desempeñar un rol estratégico como plataforma logística, comercial y de servicios, aportando estabilidad, previsibilidad y confianza en un entorno internacional cada vez más complejo.

Con esta adhesión, Panamá reafirma su vocación histórica de país abierto al mundo, puente entre regiones y facilitador del comercio internacional. La asociación con el Mercosur no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para fortalecer nuestra competitividad, diversificar nuestras relaciones económicas y contribuir activamente a una integración regional más profunda, inclusiva, sostenible y orientada al desarrollo compartido.

Resumen

Panamá como Estado Asociado de Mercosur, refuerza su protagonismo como socio estratégico en el ámbito económico regional e internacional, permitiéndole acceder a mercados ampliados y consolidar su relevancia como punto de conexión entre distintas regiones. Al participar en Mercosur, Panamá aprovecha el dinamismo de su plataforma logística y potencia su capacidad de negociación, contribuyendo al desarrollo de nuevas rutas comerciales y alianzas que favorecen tanto el intercambio regional como la proyección global del país. De este modo, la presencia panameña en Mercosur no solo abre puertas a mayores oportunidades comerciales, sino que también fortalece el papel de Panamá como intermediario clave en el tránsito de mercancías y servicios hacia América Central, el Caribe y Estados Unidos.

También Panamá se beneficiará del acuerdo Unión Europea-Mercosur, el cual establece mercados abiertos, reglas claras y previsibilidad en el entorno multilateral. Esta dinámica contrasta con políticas proteccionistas como la promovida por la consigna MAGA (Make America Great Again), fundamentada en el nacionalismo económico y la imposición de aranceles, lo que contribuye a debilitar el sistema de libre comercio y pone en jaque a la Organización Mundial del Comercio (OMC)[1].

Evolución del concepto de integración económica en América Latina 

Según Fritz Machlup (1977), el concepto de integración tiene sus raíces en el vocablo latino integratio, utilizado de forma aislada probablemente desde el año 1600. Esta abstracción permitió que, a lo largo del tiempo, la palabra expresase numerosas ideas, precisamente por su carácter abstracto[1].

La evolución al concepto de integración desde las experiencias traumáticas de las dos guerras mundiales y la victoria de los aliados fueron fundamentales para que, tras la Segunda Guerra Mundial, las ideas favorables al libre comercio recibieran un amplio respaldo. Así, el concepto de integración cobró fuerza en este contexto.

 En América Latina, la integración económica surge como reacción al deterioro de la relación de intercambio en la región. Desde entonces, este proceso se ha dividido en cuatro grandes etapas: una inicial voluntarista en los años 50 y 60, seguida de una fase revisionista hasta los 90, una etapa pragmática hasta la crisis financiera de 2008 y, finalmente, la etapa actual caracterizada por consideraciones geoestratégicas.

Abro nota.  Raúl Prebisch analizó el deterioro de la relación de intercambio en América Latina y acuñó el concepto de «intercambio desigual» para describir cómo los países menos industrializados (la periferia), exportadores de materias primas, favorecían a los países industrializados (el centro), exportadores de manufacturas. Junto a Hans Singer, formuló la teoría Singer-Prebisch, que sostiene que los precios de los productos primarios tienden a bajar respecto a los manufacturados, perpetuando la desigualdad y concentrando la riqueza en el centro. Prebisch propuso superar esta tendencia mediante la industrialización promovida por el Estado y la adopción de políticas proteccionistas, como el uso de aranceles, para fomentar industrias nacionales competitivas. Esta política se conoce como «industrialización mediante sustitución de importaciones. Cierro la nota.

En América Latina, la integración se ha basado en la creación de zonas de libre comercio, mercados comunes y acuerdos preferenciales bilaterales. Las primeras iniciativas fueron impulsadas por la CEPAL, la ODECA y el Comité de Cooperación Económica del Istmo Centroamericano, auspiciado por la CEPAL.

En los años cincuenta, estas organizaciones promovieron la creación del Mercado Común Centroamericano (MCCA) mediante el Tratado General de Integración Económica Centroamericana, firmado en 1960 por El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, con la incorporación de Costa Rica en 1962. El MCCA entró en vigor en junio de 1961.

Posteriormente, el Protocolo de Guatemala, complementario al Protocolo de Tegucigalpa, fue suscrito por Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá. Este acuerdo estableció el compromiso de avanzar de forma voluntaria y progresiva hacia la Unión Económica Centroamericana, concibiendo la integración regional como un proceso complementario, flexible y gradual, sustentado en la aproximación de voluntades y políticas. Se apostaba por la coordinación, armonización y convergencia de las políticas económicas y negociaciones comerciales.

En este marco, Panamá, con una población de 4,5 millones y reconocido como el país más rico de Centroamérica, formalizó el 6 de diciembre de 2024 su ingreso como Estado Asociado del Mercosur, siguiendo la senda de Chile, Perú, Colombia, Ecuador, Guyana y Surinam. Así, Panamá se convirtió en el primer país centroamericano en alcanzar este estatus dentro del bloque sudamericano.

Ventajas estratégicas y contexto internacional

La nueva etapa de Panamá como Estado Asociado del Mercosur, no solo refuerza las capacidades logísticas y comerciales, sino que también abre oportunidades para la diversificación de alianzas estratégicas dentro y fuera del continente latinoamericano. Al aprovechar el acceso preferencial a mercados relevantes y su posición como enlace natural entre distintas regiones, Panamá puede facilitar la creación de nuevas rutas comerciales y el desarrollo de proyectos de cooperación que beneficien tanto a los miembros de Mercosur como a los países centroamericanos y caribeños. De este modo, la experiencia panameña en el ámbito de la conectividad y el comercio internacional se convierte en un activo valioso para el bloque, consolidando la proyección global del país y posicionándolo como referente regional en materia de integración económica.

Panamá con su movimiento, ha marcado un hito al convertirse en el primer país de América Central en conseguir este estatus. Aunque la adhesión no equivale a una membresía plena, pero si representa una oportunidad significativa en términos comerciales, logísticos y estratégicos. Mercosur permite a Panamá formar parte de un bloque relevante en el panorama mundial, compuesto por 270 millones de habitantes y considerado la quinta economía global.

El escenario económico internacional actual está condicionado por el aumento del nacionalismo económico, el uso de aranceles y el proteccionismo. Estas tendencias, que ya fueron impulsadas durante el primer mandato presidencial de Donald Trump, se han intensificado en su segundo mandato. Ante este contexto, los países de menor tamaño identifican la integración regional como una estrategia clave para afrontar los desafíos del entorno global. La adhesión de Panamá como Estado Asociado de Mercosur constituye un ejemplo de cómo la integración puede aprovechar los beneficios de pertenecer a un bloque de gran relevancia, reforzando la posición geográfica del país sin necesidad de comprometer su soberanía nacional.

El papel de Panamá como centro logístico en constante expansión destaca por su capacidad para potenciar las exportaciones nacionales y facilitar la integración comercial. Al convertirse en la puerta de entrada del Mercosur hacia Centroamérica y el Caribe, Panamá ofrece ventajas estratégicas a las empresas, favoreciendo el acceso a mercados clave como el de Estados Unidos. Esta posición privilegiada refuerza la importancia de Panamá dentro del bloque y subraya su valor como socio comercial y logístico en la región.

En el contexto internacional repercutió en Mercosur que el presidente José Raúl Mulino respaldo el fallo de la Corte Suprema que anuló la concesión portuaria de CK Hutchison Holdings a Panama Ports Company, subrayando que se trata de una decisión definitiva, inapelable y ajena a cualquier presión externa. Ante ello, rechazó las advertencias provenientes de China y de autoridades de Hong Kong y Macao, negando un supuesto hostigamiento estatal y reconoció el arbitraje anunciado como un derecho contractual.

En paralelo, según Bloomberg, China habría respondido con medidas de presión económica —incluida la suspensión de nuevos proyectos y mayores inspecciones a productos panameños agrícolas—, cuyo impacto estructural sigue siendo incierto, dada la elevada rigidez logística que representa sustituir al Canal de Panamá. Pese al contexto de alta tensión, Panamá y EE. UU. también avanzan en entrenamientos militares conjuntos, reforzando interoperabilidad y seguridad sin presencia extranjera permanente.

Integración gradual y diálogo político

La figura de Estado Asociado está diseñada para fomentar el diálogo político y facilitar la integración gradual de economías que desean acercarse al Mercosur sin asumir de inicio compromisos amplios de apertura arancelaria. Para Panamá, este estatus implica participar en reuniones y foros del bloque, intervenir en debates regionales y sentar las bases para futuros acuerdos de alcance parcial o de complementación económica.

De acuerdo con la Oficina de Negociaciones Comerciales Internacionales (ONCI)[2], la condición de Estado Asociado facilita la cooperación de Panamá en iniciativas de infraestructura, desarrollo sostenible y encadenamientos productivos, sectores donde el país ofrece ventajas competitivas. El éxito futuro dependerá de que las negociaciones incluyan cláusulas que permitan aprovechar acuerdos ya vigentes con otros socios estratégicos, como la Unión Europea.

Así, el Mercosur no constituye el destino final de los productos panameños, sino que se integra en una red comercial más extensa, permitiendo a Panamá ejercer un papel de facilitador entre América del Sur, Centroamérica, el Caribe y Europa.

La adhesión de Panamá al Mercosur, formalizada mediante la sanción de la Ley 489 y la firma del Acuerdo de Complementación Económica Nº 76 en diciembre de 2024, representa un paso significativo en la estrategia de inserción internacional del país. Aunque no constituye un Tratado de Libre Comercio como lo es el TLC de México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la vinculación con el mayor bloque económico de América del Sur abre una ventana de oportunidades que trasciende el simple intercambio de bienes.

Esta adhesión permite fortalecer la cooperación económica, abrir nuevas oportunidades de exportación, atraer inversión extranjera y potenciar el desarrollo nacional, preservando los intereses de los sectores más vulnerables. La condición de Estado Asociado, sin ser membresía plena, ofrece a Panamá la posibilidad de beneficiarse de acuerdos comerciales preferenciales y de participar en reuniones y foros donde se discuten políticas relevantes para la región. Además, facilita la colaboración en proyectos de infraestructuras y otras iniciativas estratégicas creando el marco jurídico necesario para avanzar hacia preferencias comerciales y cooperación en áreas como logística, tecnología y comercio electrónico. Asimismo, establece una comisión administradora encargada de negociar cronogramas y reglas específicas, sin que ello implique la formación de una unión aduanera ni la concesión de derechos migratorios especiales.

El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, junto Luis Lacalle Pou, presidente de Uruguay, firma la adhesión de Panamá como Estado
Asociado del Mercosur, en Montevideo, Uruguay el 6 de diciembre de 2024.el Mercosur. Octubre de 2025.
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, junto Luis Lacalle Pou, presidente de Uruguay, firma la adhesión de Panamá como Estado Asociado del Mercosur, en Montevideo, Uruguay el 6 de diciembre de 2024.el Mercosur. Octubre de 2025.

El Mercosur está integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay como países fundadores y representa la quinta economía más grande del mundo, con un mercado de 270 millones de habitantes. Este bloque reconoce los avances de Panamá en materia de transparencia financiera y fiscal, así como su compromiso con la seguridad y la integración regional. Bolivia se integró como miembro de pleno derecho con la ratificación del Protocolo de Adhesión en julio de 2024 y debutó oficialmente en la cumbre de presidentes de Foz de Iguazú el 20 de diciembre de 2025. Por su parte, Venezuela fue suspendida de su participación en agosto de 2017, en virtud del Protocolo de Ushuaia sobre compromiso democrático, aunque podría reincorporarse según lo establecido en 2027 tras la recuperación del orden democrático.

La participación de Panamá en el Mercosur resulta especialmente favorable por su posición estratégica como eje central del comercio internacional, reforzada por el canal de Panamá, que actúa como facilitador clave del intercambio comercial entre América, Asia y Europa.

Oportunidades y beneficios para Panamá como Estado Asociado del Mercosur

Panamá, con la condición de Estado Asociado del Mercosur, cuenta con nuevas oportunidades a la vez que le permite acceder a ciertos beneficios de cooperación con el bloque, sin la necesidad de adherirse al Tratado de Asunción ni al Acuerdo del Arancel Externo Común.

El presidente José Raúl Mulino, ha subrayado que esta asociación posiciona a Panamá como la puerta de acceso del Mercosur a Centroamérica y otros mercados internacionales como Estados Unidos. Panamá no solo ofrece ventajas derivadas de su ubicación geográfica, sino también una logística moderna, un centro financiero internacional y un aeropuerto reconocido como el hub de las Américas. Esta complementariedad entre Panamá y el Mercosur, refuerza la oportunidad de potenciar conjuntamente la cooperación.

Panamá pone a disposición del Mercosur tecnología avanzada en comunicaciones de banda ancha, estabilidad política, seguridad jurídica, regímenes de inversión sostenible y apertura comercial. La conectividad del país facilita tanto el comercio como nuevas iniciativas de inversión, lo que se traduce en la presencia de importantes empresas multinacionales en territorio panameño. Además, la construcción de un tren moderno que unirá la capital con la frontera de Costa Rica busca no solo la integración territorial, sino también incrementar la competitividad regional.

A través del Mercosur, Panamá identifica oportunidades de exportación en productos como carne deshuesada, café, aceite de jojoba, leche y nata, pimienta, artículos de confitería, semillas de anís, extracto de malta, productos a base de cereales y productos de panadería y pastelería. Asimismo, Panamá prevé ofrecer su mercado de carbono neutral al Mercosur, siendo uno de los pocos países en el mundo en el que los sumideros de CO 2 superan sus emisiones. Para ello, el Ministerio de Ambiente está desarrollando el Mercado Nacional de Carbono, permitiendo la comercialización de créditos de carbono o derechos de emisión para reducir los gases de efecto invernadero.

Panamá también ofrece su plataforma logística y comercial para facilitar el acceso de Mercosur al mercado de Centroamérica, el Caribe y Estados Unidos. Para hacerlo efectivo, cuenta con más de 23 acuerdos comerciales vigentes con 65 países, lo que permite al Mercosur acceder a mercados de gran volumen y beneficiarse de preferencias arancelarias. Una oportunidad que los países del Mercosur, al no disponer de acuerdos comerciales con Centroamérica, el Caribe ni con Estados Unidos, deben aprovechar, dadas las ventajas de los procesos productivos originados en Panamá. De esta manera, podrían establecer puntos de producción, ensamblaje o transformación de productos manufacturados, accediendo además a ventajas laborales y migratorias asociadas al Régimen Especial de Empresas Multinacionales para la Prestación de Servicios Relacionados con la Manufactura (EMMA).

Más aún, Panamá aporta conexiones financieras y logísticas clave, como el canal de Panamá, que constituye una ruta fundamental para el comercio mundial. Entre los proyectos de interés para el Mercosur destacan el tren de alta velocidad Panamá-David-Frontera, la canalización del río Indio, que garantizará agua para más de dos millones de personas y la confiabilidad del canal por al menos 50 años, y la construcción de la tercera pista del aeropuerto de Tocumen, el hub aéreo de las Américas.

El Mercosur reconoce como principales atractivos de Panamá su ubicación geográfica, el canal, la red de puertos y aeropuertos, la Zona Libre de Colón (ZLC) y los parques logísticos. Estos activos convierten al país en una plataforma ideal para almacenamiento, reexportación y comercialización de productos, aprovechando los incentivos fiscales, laborales y comerciales vigentes.

Actualmente, Brasil es el país del Mercosur más activo en la cooperación con Panamá. Por un lado, en el plano logístico la Autoridad del Canal de Panamá ha firmado un memorando de entendimiento con el Ministerio de Puertos y Aeropuertos de Brasil, con el objetivo de establecer una alianza de intercambio de información y experiencias en la gestión portuaria y logística del transporte marítimo y fluvial, así como en la transferencia de conocimientos sobre el funcionamiento del canal y sus oportunidades para el comercio exterior. Esta colaboración se proyecta como un factor clave para incrementar el comercio bilateral y explorar nuevas rutas de transporte marítimo, optimizar los costes de exportación, analizar medidas de descarbonización y evaluar rutas más sostenibles.

Por otro, se reafirmaron   las relaciones bilaterales en el marco de la visita oficial a Panamá del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, con motivo del Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026. Los presidentes reafirmaron la solidez de sus relaciones bilaterales y anunciaron avances concretos en cooperación científica, tecnológica y de innovación, con especial énfasis en el desarrollo de capacidades regionales para la producción de vacunas.

El comunicado conjunto emitido por ambas cancillerías, confirma que uno de los principales hitos de esta cooperación fue la firma, en septiembre de 2025, de un acuerdo de colaboración entre el Centro Regional de Investigación en Vacunas y Biofármacos (CRIVB AIP) de Panamá y la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) de Brasil, reconocida como uno de los principales referentes en investigación en salud pública de América Latina.

El acuerdo tiene como objetivo profundizar la cooperación en ciencia, tecnología e innovación, y fortalecer las capacidades necesarias para consolidar al CRIVB AIP como un centro de referencia para Centroamérica y el Caribe. En este contexto, los presidentes Lula da Silva y José Raúl Mulino instruyeron a la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación de Panamá (Senacyt) y a Fiocruz a llevar a cabo una evaluación conjunta sobre la factibilidad de establecer en Panamá una infraestructura para etapas avanzadas de manufactura de vacunas. La consolidación de este centro permitirá a Panamá integrarse en las cadenas regionales de valor en biotecnología, atrayendo inversión especializada y fomentando la formación de talento profesional. Este intercambio de experiencias y asesoría técnica en plataformas para el desarrollo de vacunas beneficia al Mercosur así como a la seguridad sanitaria regional.

Con el objetivo de avanzar en la integración, el presidente Mulino, solicitó a la Asamblea Nacional la pronta aprobación del convenio como Estado Asociado, subrayando que «no es una amenaza para ningún sector panameño». El 16 de octubre de 2025, la Asamblea Nacional aprobó por unanimidad el Proyecto de Ley n.º 201, que ratifica el Acuerdo de Complementación Económica Nº 76 entre Panamá y el Mercosur, marcando un hito en la política comercial panameña. Este proceso legislativo se ha caracterizado por su transparencia y participación, estableciendo un marco para negociaciones bilaterales graduales y la protección de los sectores sensibles, como el agro nacional.

Tras la aprobación legislativa y la futura sanción presidencial, se iniciará una nueva fase con la conformación de una comisión conjunta con el sector privado y el inicio de negociaciones específicas con los países del Mercosur. Todo acuerdo resultante será revisado nuevamente por la Asamblea Nacional antes de su entrada en vigor, asegurando la protección de los intereses nacionales y la integración gradual y equilibrada con el bloque.

Panamá-Mercosur: Flujos Comerciales en 2024
Panamá-Mercosur: Flujos Comerciales en 2024

“La adhesión de Panamá al Mercosur no es una apertura automática ni una decisión inmediata; es una plataforma que nos permitirá avanzar de forma gradual e inteligente para atraer inversión productiva, generar empleo y aprovechar al país como un hub logístico y de servicios”, Julio Moltó, Ministro de Comercio e Industria de Panamá.

El presidente de Panamá, José Raúl Mulino sancionó la Ley que ratifica el Acuerdo de Complementación Económica entre Panamá y el Mercosur. Octubre de 2025.
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino sancionó la Ley que ratifica el Acuerdo de Complementación Económica entre Panamá y el Mercosur. Octubre de 2025.

El Mercado Común del Sur (Mercosur)

El Mercado Común del Sur (Mercosur) fue constituido el 26 de marzo de 1991 mediante la firma del Tratado de Asunción, que tuvo lugar en dicha ciudad y contó con la participación de los países miembros: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Este tratado sentó las bases e instrumentos necesarios para la futura creación de un mercado común en la región. Posteriormente, la estructura institucional del bloque se consolidó con la firma del Protocolo de Ouro Preto, en Brasil, el 17 de diciembre de 1994, estableciendo así los mecanismos institucionales fundamentales para el funcionamiento del Mercosur.

El Tratado de Asunción recogía el compromiso de constituir un mercado común que debía estar plenamente establecido el 31 de diciembre de 1994, aunque solo se logró de forma parcial. No obstante, se alcanzaron metas significativas en el proceso, especialmente gracias al impulso del Programa de Liberalización Comercial previsto en el propio tratado. Para la fecha objetivo, se había conseguido un arancel del 0 % para el 85 % de los productos, instaurando así una unión aduanera entre los cuatro países, que permitía la libre circulación de casi la totalidad de los bienes con un arancel externo común.

El arancel externo común entró en vigor el 1 de enero de 1995, aunque dos sectores relevantes, la industria del azúcar y la industria automotriz, quedaron excluidos de dicho régimen, lo que lleva a considerar al Mercosur como una unión aduanera imperfecta. Siendo sus objetivos principales:

  • La libre circulación de bienes, servicios y factores productivos entre los países miembros, lo cual se logra mediante la eliminación de derechos aduaneros, restricciones no arancelarias y cualquier otra medida equivalente que limite el comercio interior.
  • El establecimiento de un arancel externo común y la adopción de una política comercial coordinada frente a terceros Estados, así como la coordinación de posiciones en foros económicos y comerciales, tanto a nivel regional como internacional.
  • La coordinación de políticas macroeconómicas y sectoriales en ámbitos como comercio exterior, agricultura, industria, fiscalidad, moneda, tipo de cambio, capitales, servicios y aduanas, transportes y comunicaciones, entre otros, con el fin de crear un entorno competitivo equitativo entre los Estados miembros.
  • El compromiso de armonizar las legislaciones nacionales en todas las áreas pertinentes para fortalecer el proceso de integración regional.
  • Además de fomentar el comercio, el Mercosur busca potenciar la cooperación en ámbitos como infraestructuras, energía, educación, cultura y medioambiente, mediante la coordinación de políticas y la ejecución de proyectos conjuntos entre los países miembros.

Mercosur se configura como un bloque comercial de integración con un enfoque proteccionista, promoviendo el desarrollo interno de los mercados de sus miembros para competir en el sistema internacional. Sin embargo, hasta la fecha no dispone de acuerdos comerciales con Estados Unidos, China ni con los países de Asia-Pacífico, motivo por el cual el Acuerdo con la Unión Europea representa una apertura inédita que traerá beneficios recíprocos para ambas partes.

Aprobación y relevancia del Acuerdo UE-Mercosur

La aprobación del Acuerdo por parte de la Unión Europea fue el 9 de enero de 2026, gracias a una mayoría cualificada, es decir, al menos el 55% de los países miembros representando al menos al 65% de la población de la UE. Este mecanismo permitió la aprobación sin necesidad de unanimidad, a pesar de la oposición de Francia, Irlanda, Hungría y Polonia, que reclamaban mayores protecciones para sus sectores agropecuarios. El voto favorable de Italia resultó determinante para la aprobación definitiva del acuerdo.

El acuerdo trasciende el ámbito puramente comercial, aunque la liberalización de los aranceles será el primer efecto tangible. En 2019, la Comisión Europea ya estimó que el desmantelamiento arancelario acordado supondría un ahorro de 4.000 millones de euros anuales para las exportaciones europeas, cifra cuatro veces superior a la que ofrece el acuerdo con Japón. Gracias a este pacto, se eliminarán numerosas barreras arancelarias y no arancelarias, permitiendo que Mercosur liberalice el 91 % de sus importaciones y la UE el 92 % de las suyas. En 2024, el comercio bilateral en bienes alcanzó los 111.200 millones de euros, con exportaciones por valor de 55.200 millones desde la UE y 56.000 millones desde Mercosur.

La dimensión política y estratégica del Acuerdo va mucho más allá de la apertura comercial, posibilitando una integración ambiciosa, dinámica y equilibrada entre ambos bloques. El compromiso político queda reflejado en la firma del acuerdo, que representa una señal clara de la prioridad europea por la competitividad, el crecimiento y la diversificación del comercio, así como la reducción de dependencias. En un contexto internacional cada vez más hostil y transaccional, la UE reafirma su voluntad de reforzar las asociaciones internacionales y promover oportunidades para empresas y ciudadanos.

 La firma definitiva del Acuerdo se produjo el17 de enero de 2026 en Asunción (Paraguay). La UE, como uno de los principales socios comerciales y de inversión de Mercosur, espera que este pacto impulse nuevas oportunidades de negocio y aumente la inversión europea en sectores estratégicos. Se prevé que las exportaciones de la UE hacia Mercosur crezcan cerca de 50.000 millones de euros hasta 2040, mientras que las exportaciones de Mercosur a la UE podrían incrementarse en 9.000 millones de euros.

El alcance y carácter estratégico del Acuerdo destaca por su relevancia y ambición, siendo el más completo y equilibrado en la historia de la UE, y el primero de carácter integral para Mercosur. Su importancia radica en el impulso que da al diálogo político y económico, así como a la cooperación, consolidando una alianza estratégica entre dos bloques que comparten intereses y valores fundamentales.

Panamá ratifica su adhesión en un momento clave para el Mercosur

Panamá ha ratificado su adhesión como Estado Asociado al Mercosur, con ello avanza y consolidó su adhesión como Estado Asociado durante la LXVII Cumbre del Mercosur, celebrada el 20 de diciembre de 2025 en Foz de Iguazú (Brasil), donde el gobierno panameño reiteró su compromiso con el multilateralismo, la integración regional y la resolución pacífica de las diferencias, considerándolos instrumentos esenciales para alcanzar consensos y fortalecer la cooperación entre los países. Estos valores se presentan como la base fundamental para lograr una prosperidad compartida, así como para garantizar la estabilidad, la confianza y la paz en la región.

Durante la misma cumbre, Panamá presentó oficialmente ante los jefes de Estado del Mercosur la ley que ratifica el Acuerdo de Complementación Económica, considerado un paso fundamental en su proceso de integración. Con este trámite, el presidente Mulino cumplió uno de los requisitos esenciales para la adhesión como Estado Asociado. Cabe destacar que, previamente, la Asamblea Nacional de Panamá había ratificado la decisión mediante una ley aprobada por unanimidad el 8 de octubre de 2025, la cual fue posteriormente sancionada por el presidente Mulino el día 13 del mismo mes. De este modo, se completó el proceso interno requerido para la adhesión, evidenciando un respaldo político claro a la estrategia panameña de ampliar su inserción regional y fortalecer sus vínculos económicos y diplomáticos con los países del Mercosur.

El presidente Mulino destacó el valor estratégico que representa Panamá dentro del Mercosur, subrayando que la adhesión del país se alinea plenamente con la política exterior panameña y su aportación como actor clave para la región. En sus declaraciones, señaló que Panamá pone a disposición del Mercosur su posición geográfica privilegiada y las facilidades logísticas del Canal de Panamá, junto con una infraestructura portuaria y aeroportuaria moderna. Según Mulino, estos activos contribuyen de manera decisiva al fortalecimiento del comercio y la conectividad del bloque, tanto con Centroamérica y Estados Unidos como con otros mercados internacionales.

De esta manera, la participación de Panamá en la cumbre de Foz de Iguazú consolida activamente su adhesión a los mecanismos regionales del Mercosur. Para un mayor detalle sobre la cronología del proceso de adhesión, véase el cuadro 2.

Cuadro 2. Cronología del proceso de adhesión

Cronología del proceso de adhesión
Cronología del proceso de adhesión

Conclusiones

La consolidación de Panamá como Estado Asociado del Mercosur supone un paso significativo en el fortalecimiento de su posición estratégica dentro del ámbito regional. Esta nueva condición permite a Panamá ejercer un papel clave en el comercio intrarregional, abriéndose además a un abanico de oportunidades en sectores fundamentales como el agroalimentario, energético, de servicios y el emergente mercado de carbono. A su vez, Mercosur puede beneficiarse de la conectividad panameña para facilitar su acceso a los mercados de Centroamérica, el Caribe y Estados Unidos.

Con este movimiento, Panamá refuerza su función como plataforma logística de primer orden entre América, Asia y Europa. La importancia estratégica del país se ha visto especialmente confirmada a raíz de acontecimientos internacionales recientes, como la invasión de Rusia a Ucrania y los conflictos en Oriente Medio, los cuales han alterado la seguridad del transporte marítimo y puesto de manifiesto la vulnerabilidad del comercio internacional. En este contexto, enclaves geográficos estratégicos como el canal de Suez, el estrecho de Malaca y el canal de Panamá resultan determinantes para el flujo de bienes, desde materias primas y productos manufacturados, hasta vehículos y maquinaria.

Por otro lado, el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur constituye una plataforma birregional de gran alcance, en la que Panamá puede desempeñar un papel esencial como socio fiable. En un escenario internacional marcado por conflictos y disrupciones en las cadenas de suministro, la estabilidad, neutralidad y seguridad que ofrece Panamá se convierten en activos inestimables para consolidarse como centro logístico global y continuar atrayendo inversión extranjera directa.

La integración de Panamá en Mercosur se inscribe en un contexto internacional marcado por el auge del proteccionismo y el nacionalismo económico, tendencias que exigen a los países de menor tamaño explorar fórmulas de colaboración regional para fortalecer sus posiciones en el mercado global. El hecho de que Panamá se convierta en puerta de entrada del bloque hacia Centroamérica, el Caribe y Estados Unidos, no solo optimiza su infraestructura logística, sino que también le permite diversificar sus alianzas estratégicas y facilitar el acceso de las empresas panameñas a mercados clave. Así, el papel de Panamá como Estado Asociado del Mercosur se traduce en una ventaja competitiva frente a los desafíos actuales, reforzando su capacidad para fomentar la integración comercial y contribuir activamente al desarrollo regional, sin que ello comprometa su soberanía nacional.

Finalmente, resulta relevante considerar la posición de España respecto a Panamá. Tal como expresó S. M. el Rey Felipe VI durante su encuentro con el presidente panameño José Raúl Mulino, con motivo de la IV Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo de la ONU (Sevilla, julio de 2025): “Panamá, como socio fiable, comparte con España valores y principios como la democracia representativa, los derechos humanos y el Estado de derecho. A nivel internacional, se comparten la paz y la seguridad, la solidaridad y la Agenda 2030. De igual modo, España aspira a seguir siendo un aliado estratégico y un socio preferente de Panamá en materia de inversión y comercio, con el objetivo de mantener su senda de crecimiento y afrontar los importantes retos económicos, sociales y medioambientales.”


[1] En su acepción matemática, integración se delimita como el cálculo de una magnitud partiendo de la expresión diferencial conocida, o más esquemáticamente, la búsqueda de la integral de una función a través de diversos métodos (Grien, 1994).

[2] Tiene como principal responsabilidad negociar, previa autorización del Presidente de la República, todos los acuerdos, tratados o convenios, multilaterales, regionales o bilaterales de comercio exterior, siempre salvaguardando los intereses de Panamá, y representar al Estado panameño en los foros y organismos internacionales especializados en materia de comercio internacional, así como en la defensa de los intereses comerciales del país.

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