El acuerdo Unión Europea-Mercosur una asociación inédita

El Acuerdo crea la mayor zona de libre comercio del mundo, sellando una alianza estratégica a largo plazo.
Ceremonia de Firma del acuerdo de asociación entre el Mercosur y la Unión Europea, realizada el 17 de enero de 2026 en Asunción, Paraguay. De izquierda a derecha: José Raúl Mulino, Presidente de Panamá, Rodrigo Paz, Presidente de Bolivia, António Costa, Presidente del Consejo Europeo, Ursula von der Leyen, Presidenta de la Comisión Europea, Santiago Peña, Presidente de Paraguay, Javier Milei, Presidente de Argentina, Yamandú Orsi, Presidente de Uruguay y Mauro Vieira, Canciller de Brasil. Foto: MERCOSUR.int.

Aspectos claves

El Acuerdo Unión Europea-Mercosur, crea la mayor zona de libre comercio del mundo, conecta a 720 millones de consumidores, elimina aranceles para más del 90% del comercio bilateral, cuenta con un PIB de 22,2 billones de euros y el 25% de la economía mundial. En 2024, el comercio entre bloques superó los 111.000 millones de euros: UE, 55.200 millones de exportaciones y 56.000 millones en importaciones, siendo más del 80% del intercambio comercial con Brasil.

Más allá del comercio, redefine las cadenas de suministro, apuesta por el multilateralismo y el libre comercio, adquiriendo una dimensión estratégica para ambos bloques.

Es el primero que alinea el comercio con el Acuerdo de París y los estándares laborales internacionales, reforzado por un instrumento adicional sobre deforestación y clima.

Diversificación estratégica: la UE se asegura acceso a materias primas críticas. El Mercosur, cuenta con una vía para modernizar su industria y reducir la dependencia comercial.

Dimensión geopolítica: como señaló el presidente Lula da Silva, este Acuerdo es la respuesta a la lógica de guerras comerciales. Demuestra que dos regiones democráticas pueden cooperar para generar prosperidad compartida frente al aislamiento.

Gestión de asimetrías: el éxito dependerá de cómo se proteja a los sectores vulnerables como los agricultores europeos y las industrias nacientes del Mercosur.

Implementación ágil: el reto será que los beneficios (precios más bajos, acceso a tecnología) lleguen rápidamente a los consumidores, y al tejido productivo especialmente a las Pymes y no se quede solo en el papel.

Conclusión: el Acuerdo es una apuesta por la cooperación política, integración, el multilateralismo, la democracia y el desarrollo sostenible.

El Acuerdo Unión Europea-Mercosur

El Acuerdo Unión Europea (UE) – Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, ampliado con la integración plena de Bolivia desde el pasado 20 de diciembre de 2025), representa un hito histórico que se firmó oficialmente el 17 de enero de 2026 en Asunción, la misma ciudad donde nació el Mercosur en 1991. Ahora, pasados 35 años y después de 26 de negociaciones, se ha creado la mayor zona de libre comercio del mundo.

El Acuerdo de carácter garantista, ha requerido alinear los intereses de una estructura supranacional (UE) con un bloque intergubernamental (Mercosur), superando asimetrías y preocupaciones medioambientales, establece la eliminación gradual de aranceles durante los próximos 15 años en más del 90%, lo que facilita potenciar el comercio entre ambos bloques que suman un PIB de 22,2 billones de euros (25% del PIB mundial) y 720 millones de habitantes (450 la UE y 270 Mercosur)

El Acuerdo, incluye medidas para reducir las barreras no arancelarias, garantizar estándares sanitarios, técnicos, digitales, ambientales, laborales y al consumo. Estudios recientes calculan que el comercio entre ambas regiones podría aumentar en torno al 37%-40% a largo plazo. En un contexto global marcado por el proteccionismo y la fragmentación de los mercados, representa una declaración contundente: el multilateralismo sigue vigente.

El Acuerdo que se distingue por su relevancia y ambición, ya que es el más completo y equilibrado en la historia de la UE, y para Mercosur, el primero de carácter integral, sellando de esta manera una alianza estratégica a largo plazo que abre una nueva etapa para España.

La estructura del Acuerdo UE-Mercosur

La estructura del Acuerdo UE-Mercosur, se basa en tres pilares que lo guían: el político, el comercial y el de cooperación.

Político: Establece un diálogo político y de cooperación en materia de seguridad, buscando fortalecer una alianza estratégica entre dos bloques que comparten intereses y valores.

Comercial: Establece la liberalización progresiva del comercio hasta 15 años, incluyendo la contratación pública, la liberalización de capitales, la armonización de normativas en áreas esenciales como la competencia y los derechos de propiedad intelectual.

Cooperación: Establece la colaboración institucional y económica, con el objetivo de consolidar la integración y fortalecer las capacidades de ambos socios.

A su vez, resulta necesario tener en cuenta otros aspectos estratégicos como:

La “cláusula de salvaguarda bilateral” para productos agrícolas que ha resultado la “clave” para la aprobación, una vez que Francia por razones económicas, pero también políticas las exigía. El Consejo de la Unión Europea, aprobó sin introducir enmiendas la propuesta de la Comisión Europea sobre la salvaguarda que garantiza la aplicación rápida y efectiva si las importaciones de los socios del Mercosur que provocan o amenazan con causar un daño grave a los productos europeos. Podrán abrirse investigaciones rápidamente a petición de Estados miembros o del propio sector cuando haya pruebas de un fuerte aumento de las importaciones o de que están afectando a los mercados de la UE. En el caso de productos considerados sensibles (azúcar, aves de corral, carne de vacuno, productos lácteos o etanol) se fija como referencia que una caída de precios al 10%, combinada con un aumento del 10% en los volúmenes de importaciones preferenciales, o bien una reducción del 10% de los precios de importación, será en principio motivo suficiente para iniciar una investigación.

La liberalización del comercio de vehículos europeos, que actualmente sufren un recargo del 35% y de la maquinaria que tiene el 20%. En el caso de los coches eléctricos e híbridos, la UE acepta que la eliminación gradual de los aranceles se haga durante un periodo de 18 años en lugar de 15, como se negoció en 2019, aunque en el primer año la rebaja será de 10 puntos, situándose en el 25%, incluyendo una cláusula de salvaguarda que permite suspender esta liberalización por hasta cinco años si la importación afecta negativamente al sector automotriz del Mercosur en términos de producción y empleo.

La flexibilización de las reglamentaciones en las licitaciones públicas, permitiendo a las empresas de ambos bloques participar en igualdad de condiciones que las empresas locales incorporando procedimientos más simples, transparentes y menos discriminatorios. Así mismo, a los países del Mercosur se les permite utilizar contratos estatales para fomentar la industria nacional, y proteger sectores sensibles como el de la salud.

El Acuerdo y el modelo de desarrollo económico de la Unión Europea frente al de Estados Unidos y China

El modelo de desarrollo económico de la Unión Europea (UE), se distingue por facilitar acuerdos de asociación negociados entre las partes que se reconocen como iguales, incorporando altos estándares ambientales, laborales y digitales, para promover un desarrollo sostenible, que ofrece su uniformidad de normas y regulaciones para garantizar la libre circulación de bienes, servicios, capital y personas.

Este modelo que promueve la UE en América Latina se basa en acuerdos de asociación como el de Mercosur, que priorizan la cooperación, el diálogo político y el respeto mutuo. De este modo, busca consolidar una relación equilibrada basada en reglas, multilateralismo y estándares avanzados, frente a los riesgos del “proteccionismo unilateral” de Estados Unidos y la dependencia del “capitalismo de Estado híbrido” de China.

Mientras que el modelo de desarrollo económico de Estados Unidos (EE.UU.), se centra en el “proteccionismo unilateral”, concibiendo a Latinoamérica fundamentalmente como un perímetro de seguridad frente a tres amenazas: migración irregular, narcotráfico y expansión china, que responde con una coerción creciente mediante aranceles unilaterales, deportaciones masivas y presión para desactivar la influencia de las empresas chinas, y más recientemente ha demostrado su interés por controlar los recursos energéticos con la invasión de Venezuela.

Por su parte el modelo de desarrollo de China mira América Latina como fuente de recursos naturales y críticos, y como nodo de infraestructuras, desplegando un “capitalismo de Estado híbrido”, donde bancos de desarrollo, empresas estatales y grandes firmas privadas actúan coordinadamente para conseguir mayor penetración e influencia, ofreciendo financiación sin condicionalidad explícita, buscando apoyos políticos.

La conclusión es ineludible: los países del Mercosur y los latinoamericanos deben adoptar un nuevo modelo de desarrollo, que bien podría iniciarse con el Acuerdo, cuya estructura se basa en tres pilares: político, comercio y cooperación.

El Acuerdo lo rechaza el Parlamento Europeo

El Parlamento Europeo en la votación del miércoles 21 de enero de 2026, rechazó el Acuerdo (por 10 votos de diferencia), remitiéndolo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que examine si jurídicamente el acuerdo comercial y el acuerdo interino y otros elementos se encuentran alineados con los demás acuerdos de la UE, con lo cual se supedita por el momento, se congela el trámite parlamentario y se queda la espera de la decisión del TJUE.

En concreto, se cuestiona el mecanismo de reequilibrio, una cláusula que permitiría a la parte perjudicada pedir compensaciones o medidas correctoras si tras la firma, un cambio normativo en la otra parte reduce el acceso al mercado o encarece sus exportaciones lo que, por ejemplo, permitiría a los países del Mercosur reclamar compensaciones si cambios regulatorios de la UE les perjudican.

La duda de algunos eurodiputados es que la cláusula en la práctica, reduzca el “margen” de la UE para aprobar nuevas reglas, lo que afectaría su autonomía regulatoria. Aun así, la petición no excluye una aplicación provisional del tramo estrictamente comercial, lo cual requiere que al menos un país de Mercosur lo ratifique y que la Unión Europea adopte los procedimientos internos -en especial, una decisión del Consejo Europeo a propuesta de la Comisión Europea- para autorizar esa aplicación y delimitar su alcance.

Para la plena entrada en vigor del Acuerdo, se exige ratificaciones adicionales -incluidas las nacionales para las partes no estrictamente comerciales- quedando políticamente condicionada a lo que dictamine el TJUE. En definitiva, no está solo en juego el calendario, sino la credibilidad de la Unión Europea como socio fiable. Si Europa firma el Acuerdo, y después le pones trabas, no solo pierde credibilidad, sino que también retrasa beneficios económicos para la UE que pierde 3.000 millones de euros anuales en exportaciones, y 4.400 millones de aumento del PIB. Hay 30.000 PYMES europeas que exportan a Mercosur y 600.000 puestos de trabajo asociados al Acuerdo.

Pero igualmente es importante la dimensión global que perjudica a la UE, ya que reduce su capacidad de proyección en el contexto económico y geopolítico internacional.

Por su parte los Parlamentos y Gobiernos de los países del Mercosur coinciden que quieren una ratificación rápida del Acuerdo con el propósito de influir en la UE para que apruebe su entrada en vigor provisional. El Mercosur iniciará los trámites internos a partir de febrero -tras el receso parlamentario estival- y todos los países se proponen ser los primeros en ratificarlo. Paraguay, parece tener más prisa y el presidente Santiago Peña busca una ratificación exprés que esté lista en marzo. Brasil, Uruguay y Argentina también prevén completarla en pocos meses.

En la UE, sus defensores lo consideran una gran oportunidad para las industrias europeas, especialmente en un momento de constantes fricciones con Estados Unidos y la ofensiva exportadora China.

El Acuerdo motor para las empresas españolas

El Acuerdo es un nuevo motor para las empresas españolas, ya que contempla la progresiva eliminación de aranceles, suponiendo una oportunidad sin precedentes para potenciar las relaciones comerciales al eliminarse aranceles para el 91% de las exportaciones en un plazo de quince años.

Las exportaciones españolas a los países de Mercosur superan los 20.000 millones de euros anuales, pese a los altos aranceles que enfrentan: entre el 14% y el 35%. Sectores como el vino y el aceite de oliva —donde España es líder mundial—verán reducidos o eliminados estos gravámenes en un mercado de:

720 millones de potenciales consumidores: UE: 450 millones y Mercosur, 270.

Un PIB conjunto de 22,2 billones de euros (25% del PIB mundial). La UE 20 billones (20% del PIB mundial). Mercosur 2,2 billones (62% del PIB de América del Sur).

– Con el Acuerdo desaparecen los aranceles aplicados a productos químicos (18%), farmacéuticos (14%), maquinaria (20%), ropa (35%), bebidas espirituosas (18%-35%) y recambios de automóvil (14%-18%).

El intercambio comercial entre ambos bloques superó los 111.000 millones de euros, aunque resulta muy bajo sobre todo si lo comparamos con el de EE.UU. y México que, en 2025, sobrepaso los 870.000 millones de dólares.

El Instituto de Comercio Exterior (ICEX), prevé que las exportaciones en total podrían aumentar un 37% cuando se hayan conseguido todos sus efectos, y con la eliminación de aranceles se ahorrarán 500 millones de euros. En 2024, las exportaciones españolas alcanzaron 4.700 millones de euros en mercancías al Mercosur, cifra que podría aumentar significativamente (sobre un 37%) destacando sectores como productos químicos, farmacéuticos y bienes de equipo.

La secretaria de Estado de Comercio, estima que los bienes de equipo son parte de ese incremento general, con una tendencia de fuerte crecimiento y gran potencial para este sector una vez que el acuerdo se implemente completamente, con un volumen total de exportaciones que podría superar los 6.500 millones de euros en los próximos años.

Qué es lo que más vende Mercosur a la Unión Europea: carne vacuna, porcina y aviar, azúcar, etanol, soja, frutas, zumos y productos tropicales, materias primas con gran peso en la agroindustria europea.

Qué es lo que más vende Europa a el Mercosur: bienes de equipo, automóviles y recambios, productos químicos, farmacéuticos y cosmética, alimentos procesados, bebidas, vino y productos de alto valor añadido.

España con el Acuerdo fortalece su papel como puerta de entrada para las inversiones del Mercosur y de Latinoamérica, lo que conlleva una magnífica oportunidad para “revitalizar el comercio y la inversión”. Lo cual significa que no se trata simplemente de cambiar “vacas por coches y maquinaria”.

Más oportunidades para las empresas españolas

La economía española es la cuarta más importante de la UE, y en Mercosur y América Latina, España es el primer inversor europeo y segundo mundial solo por detrás de EE.UU. América Latina, necesitan inversión masiva en capital físico: bienes de equipo y tecnología para impulsar su productividad. Las estimaciones apuntan a una inversión anual entre 190 mil millones de dólares y 230.000 millones hasta 2040, elevando la formación bruta de capital fijo del 20% al 28% del PIB, similar a economías emergentes de alto crecimiento, para pasar de una economía extractiva a una más diversificada, con mayor valor añadido y competitiva.

La reducción de aranceles elimina progresivamente gravámenes que alcanzan entre el 14% y 20% para maquinaria y equipos industriales, lo que hace más competitiva la tecnología española en mercados clave como Brasil y Argentina. La apertura de licitaciones públicas beneficia a la industria española, que podrán participar en concursos de contratación pública en los países del Mercosur bajo las mismas condiciones que las empresas locales, accediendo a grandes proyectos industriales, infraestructura y energía.

La simplificación de estándares armoniza normas técnicas y reduce barreras no arancelarias, permitiendo que la maquinaria fabricada bajo estándares europeos sea aceptada con menos trámites burocráticos y costes de certificación adicionales, estimándose que el impulso a las exportaciones industriales españolas contribuirá a la creación de hasta 25.000 nuevos empleos para el periodo 2026-2030.

De manera que el Acuerdo posiciona a España como uno de los principales beneficiarios europeos en el sector industrial. Las empresas españolas de bienes de equipo —sector que representa el 28,1% de las exportaciones de la UE al Mercosur— tendrán ventajas competitivas determinantes.

Una nueva etapa para España, revitalizar el Espacio Inversor Iberoamericano

El Acuerdo, supone una excelente oportunidad para intensificar la presencia de España y de esta manera fortalecer la posición en el Mercosur y por extensión en América Latina.

Revitalizar el espacio inversor iberoamericano, constituye promover un bloque de influencia asociado a una nueva dimensión económica y estratégica en un contexto internacional marcado por la fragmentación de los mercados y la competencia entre las grandes potencias. Este bloque, sustentado en la comunidad hispanohablante con más de 630 millones de personas, a los que se suman 65 millones en Estados Unidos, representa una masa crítica de consumidores, inversores, capacidades y talento frente a otros actores globales.

La nueva dimensión económica del espacio inversor iberoamericano se refleja en los flujos bilaterales de inversión y en la creciente internacionalización de empresas a uno y otro lado del Atlántico. Durante las últimas tres décadas, las empresas españolas han tenido una presencia notable en Latinoamérica, protagonizando un “boom” inversor desde los años 90 que transformó importantes sectores como telecomunicaciones, banca, seguros, energía, infraestructura y otros.

Recíprocamente, desde inicios del siglo XXI, emergió un grupo de empresas latinoamericanas multinacionales conocidas como “multilatinas” que han expandido sus operaciones hacia Europa, eligiendo a España como primer destino de inversión por las ventajas idiomáticas y culturales en un entorno seguro y una red importante de instituciones iberoamericanas. Así, la dimensión económica del espacio inversor iberoamericano se caracteriza por flujos de capital bidireccionales: por un lado, capital y know-how español hacia América Latina, y por otro, inversión latinoamericana creciente en España, eligiéndola como plataforma para el mercado europeo. A esto se suma el comercio intrarregional y los vínculos financieros y de capitales en sus diferentes dimensiones, que complementan la inversión productiva, conformando un entramado económico cada vez más extenso e interdependiente.

En cuanto a la nueva dimensión estratégica, se abre paso una “nueva política económica internacional de España hacia Iberoamérica para el siglo XXI”. Esta implica un esfuerzo deliberado del Estado español para revitalizar el flujo de inversiones hacia la región de manera inteligente y sostenible, alineando intereses mutuos y la colaboración pública privada. Aunque España lidera la inversión europea en América Latina, no puede dormirse en sus laureles. La competencia de otros actores como China de gran importancia e influencia, y con el creciente interés de Estados Unidos por la región, exige actualizar las estrategias corporativas para afianzar y robustecer la presencia inversora y empresarial española.

España ante la nueva etapa que abre el Acuerdo UE-Mercosur, no solo facilita los flujos de capital, sino que también promueve la transferencia de conocimiento, innovación y mejores prácticas empresariales en un mundo donde los riesgos globales, el proteccionismo y la fragmentación de los mercados, amenazan el comercio internacional, la consolidación de un espacio inversor iberoamericano ofrece resiliencia y capacidad de respuesta conjunta ante desafíos globales. Un bloque cohesionado puede defender mejor sus intereses, negociar acuerdos más favorables y afrontar de manera coordinada crisis económicas, sanitarias o medioambientales.

En conclusión, España es el eje articulador del espacio inversor iberoamericano, gracias a su doble rol de mayor inversionista en la región y receptor preferente de inversiones latinoamericanas en Europa. Su acción, combinando iniciativa pública y empuje privado, ha tejido un puente firme sobre el Atlántico que permite revitalizar el espacio inversor iberoamericano, principal impulsor de un crecimiento compartido.

Conclusiones

El Acuerdo debe entenderse como la construcción de un futuro compartido. No se trata únicamente de intercambios comerciales, sino de sentar las bases para una cooperación que permita a 720 millones de personas beneficiarse de la innovación, la sostenibilidad y el desarrollo inclusivo. Si bien, establecer una política unificada resulta extraordinariamente difícil cuando gobiernos de distintas sensibilidades políticas, deben encontrar acuerdos satisfactorios para todos. El hecho de que los presidentes Lula y Milei, en las antípodas ideológicas, apoyen el Acuerdo evidencia su carácter transversal y su potencial para trascender divisiones partidistas. Esta complejidad, cuando gobiernos de distinto signo deben alcanzar consensos satisfactorios, evidencia la naturaleza transversal y la capacidad para superar divisiones partidistas.

El valor histórico del Acuerdo puede equipararse como un logro significativo para los ciudadanos de ambos bloques, resultado de la convicción de que es posible construir un orden internacional sustentado en los principios de la cooperación, la reciprocidad, la sostenibilidad y los valores democráticos. La relevancia del Acuerdo se ve realzado por el contexto actual, donde dichos principios están sometidos a una notable presión por tensiones geopolíticas y desafíos al multilateralismo, lo que le convierte en mucho más que un simple instrumento para facilitar el comercio entre la Unión Europea y el Mercosur.

Al trascender el ámbito económico, el Acuerdo reafirma la intención de ambos bloques de promover una globalización regulada y sustentada en la reciprocidad, la sostenibilidad y el respeto mutuo, en contraposición a las tendencias proteccionistas y al auge de modelos alternativos menos alineados con los valores democráticos. Lo cual significa, que no se trata simplemente de cambiar vacas y frutas por coches y maquinaria.

En definitiva, el Acuerdo, se erige como un logro significativo para los ciudadanos de ambos bloques, resultado de la convicción compartida de que es posible construir un orden internacional sustentado en la cooperación, la reciprocidad, la sostenibilidad y los valores democráticos comunes.

Tras la finalización de este documento, el Acuerdo ha recibido el impulso definitivo por parte de la Comisión Europea para su aplicación provisional. Este avance ha sido posible gracias al hito alcanzado el viernes 27 de febrero de 2026, cuando Uruguay y Argentina se convirtieron en los primeros países del Mercosur en ratificar el Acuerdo. Se espera que Brasil y Paraguay sigan su ejemplo próximamente, lo cual ha llevado a la Comisión Europea a poner en marcha la “aplicación provisional del Acuerdo”. Este procedimiento transitorio permite que el Acuerdo comience a aplicarse antes de la aprobación definitiva por parte del Parlamento Europeo, lo que significa que sus efectos serán temporales hasta que se complete el proceso legislativo en la UE.

Durante esta fase provisional, la Comisión Europea continuará trabajando estrechamente con las instituciones comunitarias, los Estados miembros y todas las partes interesadas, con el objetivo de garantizar un proceso transparente y ágil que permita la entrada en vigor de los beneficios pactados. Esta cooperación es fundamental para asegurar la correcta implementación y consolidación de los compromisos adquiridos.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha destacado el entusiasmo y la confianza mostrados por los socios latinoamericanos, que ven una oportunidad histórica para fortalecer la relación birregional. El Acuerdo refleja el compromiso de la Unión Europea con la autonomía y la capacidad de decidir su propio futuro en el contexto internacional, permitiendo que empresas, trabajadores y ciudadanos empiecen a beneficiarse cuanto antes de sus ventajas en términos de resiliencia, crecimiento y competitividad.

Olof Gill, portavoz de Comercio de la Comisión Europea, ha calificado esta decisión como una cuestión de “urgencia geostratégica”. En sus palabras, cualquier demora podría suponer un riesgo para la posición económica y política de la UE, ya que abriría la puerta a que otros actores internacionales ganaran influencia en la región. Por tanto, la aplicación provisional del Acuerdo es una señal política clara de que la Unión Europea cumple con sus compromisos y trabaja activamente para mantener su liderazgo y credibilidad global.

Así, la Unión Europea demuestra su firme voluntad política de avanzar hacia la firma definitiva del Acuerdo, mostrando unidad y coherencia en su estrategia exterior. Este paso refuerza la idea de que el futuro de Europa pasa por una mayor integración y cooperación, del mismo modo que el porvenir del Mercosur está ligado a su consolidación como bloque regional. De esta manera el Acuerdo hace realidad la construcción de un futuro compartido.

Infografía

Bibliografía

Ramón Casilda Béjar (09-12-2025): «UE-Mercosur: un nuevo modelo de desarrollo económico y una nueva etapa para España”. El País. Madrid.

Ramón Casilda Béjar (Documento Marco 1/23): «Inversiones y empresas españolas en América Latina. Nueva política económica internacional de España hacia América Latina para el siglo XXI». Instituto Español de Estudios Estratégicos. Madrid.

Ministerio de Economía, Comercio y Empresa. «Política Comercial de la UE».

María C. Latorre, Carlos Javier González Cabrera y David Suárez Cuesta (julio, 2025): «Tiempo para los buenos aliados comerciales: el impacto económico del Acuerdo EU-Mercosur». Fedea. Madrid.

«Europa está en Lucha». El Estado de la Unión de Ursula von der Leyen. Texto íntegro. Gran Continent.

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